Estreno oficial de Rey Lear, de Atalaya, en el Teatro Central

El estreno oficial del que será el 24º espectáculo de Atalaya tendrá lugar el próximo 13 de diciembre en el Teatro Central de Sevilla.

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Rey Lear

Los próximos días 13, 14 y 15 de diciembre a las 21h en el Teatro Central de Sevilla tendrá lugar el estreno oficial de la nueva producción de Atalaya, Rey Lear. El espectáculo, que se preestrenó en verano en los festivales de Olmedo y Niebla, ha sido catalogada por la crítica como el espectáculo más potente y emotivo de cuantos ha llevado a escena Atalaya en sus 35 años. Con un texto y montaje de gran nivel, su director afirma que “es como subir al Everest”. Son impresionantes las interpretaciones de los nueve actores que -salvo la protagonista- duplican, triplican e incluso cuadruplican personajes.

Rey Lear se estrena en un año especial en el que se conmemoran los 35 del grupo y los 10 desde que recibiera el Premio Nacional de Teatro. Representa la segunda adaptación y puesta en escena sobre textos de Shakespeare y en concreto aborda el que, según muchos estudiosos supone el más logrado de todos ellos, lo que equivaldría a decir de todo el teatro universal. Si bien durante siglos estuvo semiproscrito por su dura crítica contra los poderosos, lo cual le imprime plena vigencia en nuestros días.

Estamos ante el Shakespeare con mayor madurez, pero también con mayor sensibilidad social y humanismo, de una tremenda modernidad. Podría parecer que sus palabras fueran escritas por un filósofo revolucionario contemporáneo, pero su forma es de tal belleza poética que se sitúa en otra dimensión que el resto del teatro universal.

Carmen Gallardo, a quien se ha rendido la crítica dentro y fuera de nuestras fronteras por sus recreaciones de personajes –especialmente de Celestina y Madrecoraje-, toma el testigo de Nuria Espert y Glenda Jackson –actrices que han encarnado recientemente a Lear- para componer, con una estremecedora sensibilidad y fiereza a la vez, al Rey Lear, uno de los personajes con mayor riqueza de matices de la historia del teatro. Despotismo, infamia, arrogancia y ceguera van dejando paso a lo largo de la obra a patetismo, grotesco, autodestrucción, pasando por el desprendimiento y la fraternidad… y finalizando en la heroicidad, la autenticidad, la dignidad, la ternura…. y, en medio de todo ello, la locura. Ningún otro personaje de la historia atraviesa semejante recorrido, secundado por otros protagonistas de la obra.

Atalaya aborda esta joya tras el éxito que supuso Ricardo III, uno de sus espectáculos más premiado y alabado por la crítica; del cual expertos en Shakespeare aseguraron que parecía haber sido producido en Inglaterra, por su tono interpretativo y por sus logradas atmósferas. Desde aquel montaje el equipo estable de actores ha encarnado muchos otros personajes del teatro universal, pero especialmente han resultado valiosos para su crecimiento artístico Celestina, Madrecoraje y Marat/Sade, un crecimiento que alcanza su cénit en Rey Lear, que viene como anillo al dedo al momento álgido que vive Atalaya.

Especial relieve tiene la interpretación coral que ha ido ganando en importancia en los montajes. Los nueve actores están presentes en escena a lo largo de todo el espectáculo interpretando a los nueve personajes principales, secundarios y coros de soldados y desharrapados. Los actores modifican ante el público el espacio escénico en múltiples ocasiones –tal como requiere la obra-, apoyándose en una trepidante coreografía y en más de una decena de vibrantes cánticos interpretados en vivo.

La obra

Shakespeare amplía y transforma la trama, infundiéndole una visión personal. Paralelamente a la propia historia de Lear, plasma la de Gloucester y sus hijos. El resultado supone una experiencia extrema de dolor, locura y destrucción expresada crudamente y sin reservas. La obra representa una travesía sobre la emoción y el sentimiento humano pero con una denuncia muy fuerte hacia los potentados y una toma de partido en favor de los desheredados.Los grandes temas que subyacen en la obra: naturaleza, locura, caos, ambición… están llevados a la mayor dimensión que se haya escrito jamás, dotándola de un potencia extraordinaria que provoca una catarsis en el espectador fuera de lo común.

Rey Lear, con sus intimaciones apocalípticas, empezó a tolerarse entre el público –y a configurarse críticamente- justo después de la Segunda Guerra Mundial, tras el exterminio judío y la destrucción de Europa. De hecho, a medida que han pasado los siglos y se ha ido agravando el desahucio del hombre, esta obra ha sabido acoger en su lectura, como ninguna otra tragedia y gracias sobre todo al tercer acto, las vivencias más extremas que la sociedad ha ido experimentando. Estamos, por tanto, ante un texto universal en el tiempo y en el espacio: las pasiones y los instintos humanos no han cambiado en los últimos 4.000 años.

Atalaya

Según los críticos especializados, Atalaya ha conseguido crear un estilo propio que se basa en la energía del actor, tanto a través del cuerpo como de la voz, la lectura contemporánea de los grandes textos universales, la fuerza expresionista de las imágenes y el tratamiento poético del espacio, la música y los objetos. La continuidad de su equipo estable permite largos procesos de investigación para cada montaje.

En 2018 cumple 35 años, en los cuales se ha convertido en uno de los referentes más sólidos del teatro español, el pasado mes de mayo recibió la Medalla Ciudad de Sevilla por su trayectoria en el fomento de la cultura, del arte y su contribución a la difusión del nombre de Sevilla. Los espectáculos de Atalaya se han presentado en más de 170 festivales nacionales e internacionales en 39 países de los seis continentes y ha recibido más de 50 galardones entre los que destaca el Premio Nacional de Teatro en 2008. En dicho año puso en marcha el Centro Internacional de Investigación Teatral TNT, que cuenta con el mayor teatro privado de Andalucía y un laboratorio-escuela permanente. Asiduamente viene tomando parte en proyectos culturales de la Unión Europea.