Un estudio analiza el consumo de drogas y su impacto en personas con infección por el VIH

566
vih estudio

El uso de drogas de abuso utilizadas en un contexto principalmente “recreativo” se ha incrementado durante las últimas dos décadas a nivel mundial, siendo más prevalente en el subgrupo de población de hombres que tienen sexo con hombres (HSH), con cifras superiores a las observadas en la población general, emergiendo como un problema global de salud pública. Este uso de drogas puede conducir a una mayor prevalencia de conductas sexuales de riesgo, interacciones con la medicación, peor adherencia al tratamiento antirretroviral (TAR) y peor pronóstico de progresión de la infección.

Durante los últimos años, la utilización que hacen de la medicación antirretroviral los pacientes VIH positivos que consumen drogas recreativas está cambiando hacia un uso no apropiado de la misma, lo que hace imperativo entender los efectos que estas drogas tienen sobre el TAR y explorar los patrones de uso de drogas para desarrollar intervenciones de forma precoz. Algunos estudios han encontrado una fuerte asociación entre el consumo de sustancias de abuso y la no adherencia al TAR en  pacientes VIH, limitando así los beneficios del tratamiento.

Dos mil personas

Un estudio realizado por SEISIDA en colaboración de ViiV Healthcare, está profundizando en las cuestiones relacionadas con el uso de drogas, su contexto las potenciales interacciones así como su impacto en la adherencia y el bienestar de las personas con VIH. La investigación está compuesta por varios estudios secuenciales en el que participarán cerca de 2.000 personas con VIH en 20 hospitales y 14 ONG españolas.

La primera de las fases de este estudio ya ha concluido y se ha presentado en el XVIII Congreso Nacional sobre el Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) que concluye hoy en Sevilla. Se trata de un estudio cualitativo en el que se entrevistó a 21 personas con VIH que consumían drogas y que estaban tomando tratamiento antirretroviral. Los participantes consumían una media de 5,6 drogas diferentes y la mitad de ellos reconocieron tomar varias drogas en la misma salida. Explica María José Fuster, investigadora de SEISIDA, que el consumo de drogas tuvo un impacto negativo en la salud en muchos participantes, principalmente en la adquisición de infecciones de transmisión sexual (ITS). Asimismo, se halló que más de la mitad de los participantes omitían algunas dosis de medicación antirretroviral cuando usaban drogas.

Este trabajo, afirma la investigadora, muestra que el ocio y el sexo son los motivos predominantes en el uso de drogas recreativas, mientras que en los casos de uso de drogas marginales, se asocian con la evitación del malestar. Lo que no cabe duda, añade, es que el consumo de drogas tiene un impacto negativo en la salud y calidad de vida principalmente de quienes usan drogas marginales. El estudio también concluye que hay un escaso conocimiento de las interacciones de las drogas con la terapia antirretroviral, por lo que sus autores demandan intervenciones informativas sobre las interacciones del TAR y las drogas, pero también la necesidad de fomentar la comunicación sobre el uso de drogas entre el profesional sanitario y el paciente. En este sentido, concluyen, haría falta formar  a los profesionales sanitarios en habilidades de entrevista para incluir este tema en la consulta, así como una mayor sensibilización para disminuir respuestas no asertivas que rompan la comunicación.

Felipe Rodríguez, Director Médico de ViiV Healthcare resalta que “para ViiV HC es importante poder colaborar en estudios que, como este, puedan aportar información relevante sobre aspectos clave del día a día del paciente. Este estudio, nos ha mostrado la frecuencia de posibles interacciones de los fármacos antirretrovirales y las drogas de uso recreativo, porque hoy es una realidad que existe y que puede dificultar el manejo diario del paciente infectado por VIH. Los nuevos datos que se presentan en este congreso, dejan de manifiesto la necesidad de seguir trabajando en mejorar la comunicación médico paciente para conseguir avanzar en el cuidado integral de la persona infectada por VIH”.