Fernando Lobo bien merece una cervecita

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Andalucía al Día, Fernando Lobo

Fernando Lobo (Cádiz, 1979) llenó de sal la noche del sábado cinco en Sevilla. La Sala del Pumarejo es un sitio de lo más apacible, casi familiar, su intimidad era la propia para escuchar al cantautor gaditano. Salió a su escenario con su guitarra y su armónica y empezó su concierto con una presentación en décima, a la que siguió una versión de Joan Manel Serrat, una de sus grandes influencias.

Andalucía al Día, Fernando LoboTocó gran parte de su último álbum “Para seguir”, un disco bastante fresco en el que se rodeó de artistas como Bienvenido, el Kanka y el Chipi (de La Canalla) resultando un conjunto tan atípico como él mismo. El imaginario colectivo pensará en un cantautor como un ser que bebe en abundancia, fuma, dice palabrotas y es, siguiendo a su mundo interior, un tipo bastante triste. Al contrario, Lobo amenizó el tiempo que hay entre canción y canción con chistes sobre sí mismo y sus temas, según el propio cantautor dijo, “esto es lo que hace que no lloréis cuando toco una canción triste, no sé qué harán Pablo Alborán y esa gente”.

En cuanto a su música en sí, si bien en “Para seguir” se rodeó, como decíamos, de buenos músicos, al escenario de La Sala saltó solo, no obstante, es el registro que mejor maneja por su cercanía, Lobo es un tipo tan sencillo en el escenario que uno casi preferiría que hubiera menos gente.

Especialmente destacables sus interpretaciones de “en el aire”, “bendito poniente” (seguramente las canciones más logradas del disco) y sus por él denominados “countries jondos”.

Un Lobo recomendable este del que hablamos, que lejos de aullar a la luna llena, con su música hace pensar más en una hamaca veraniega, y, aunque él no bebe, bien merece escucharle con una cerveza fresquita y unos cacahuetes.