Final de un debate esteril

242
Foto Flickr Cristina Cifuentes

Utilizaremos las mismas palabras del Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, en relación con el caso del falseamiento del Máster de la Sra. Cifuentes. Y ello porque por una vez, curiosamente, coincidimos plenamente con don Mariano: el debate sobre la adulteración (supuesta) del expediente académico de la señora Cifuentes, es algo inútil y ya es hora de poner punto final al mismo. Al debate nos referimos, porque el expediente académico de la Sra. Cifuentes, a la vista de los hechos, parece que puede ser alargado de manera infinita o casi.

Permítasenos un pequeño inciso: si la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (Madrid con “d” no con “z”), ya de por sí gozaba de una reputación académica bajita, imagínense la que le cuelga ahora en su reputación moral. Parece, a la vista de los hechos, que no preocupa mucho, o nada, a las autoridades académicas de esa universidad, ni una ni otra reputación.

Retomemos el tema de la coincidencia con el Sr. Rajoy, cada vez más interino en el cargo por cierto según se respira en la calle: El debate sobre la excelencia como alumna del máster de la Presidenta de la C. A. madrileña. Es más, debe ser una alumna fuera de lo común, superando por supuesto el listón de los superdotados y empollones, que haberlos haylos en toda universidad que se precie, y la Rey Juan Carlos no iba a ser menos. Porque aprobar un curso sin asistir a clases es de auténtico mérito, mucho más cuando al parecer, la asistencia era obligatoria, como es habitual en estos casos, al menos un mínimo de horas. Sería porque la Sra. Cifuentes está tan sobrada de conocimientos que su presencia no era necesaria. No estaría mal que de vez en cuando demostrara su preparación técnica en algún que otro debate por cierto, ya que de momento, está dando muestras de su bajo nivel como actriz de reparto.

Hasta ahora habíamos visto a personajes, personajillos y gente vulgar, todos ellos expulsados del PP acusados de corrupción relacionada con los billetes, llenar la cartera de forma más o menos grosera. Eso sí, en cuanto el PP tuvo conocimiento de esa corrupción, con mucha diligencia y haciendo honor a su rectitud moral, expulsó a los corruptos de sus filas dando ejemplo de honestidad. Curiosamente el conocimiento por parte del partido de don Mariano coincidía siempre con salir “retratados en los papeles” estos sujetos malignos. Al menos algo de falta de eficacia si se puede presuponer, los mecanismos de control en las filas conservadoras no son muy eficientes.

Y mire usted por donde, según las malas lenguas y los testimonios malévolos de mercenarios fariseos ideológicos sin ninguna duda, aparece una nueva figura de corrupción, mucho más fina: la corrupción intelectual o mejor dicho, la corrupción académica. Es, sorprendentemente, el máximun del refinamiento, hasta el momento, de la corrupción. ¿Cabe algo más sibilino que el falseamiento de un expediente académico? Y es que haciendo honor a su lema “Non nova, sed nove” («No nueva, pero de forma nueva), la Universidad madrileña nos da una lección de innovación (I+D que dirán los modernos).

Insistimos con las mismas palabras de don Mariano Rajoy: es estéril el debate sobre Cristina Cifuentes. Lo que pasa es que para nosotros tiene otro sentido la frase: es estéril sencillamente porque está respaldada por el Presidente del Gobierno, aunque esta vez, según su costumbre, no ha puesto la mano en el fuego como hizo con varios de los hoy inquilinos de prisiones (eso sí, públicas). La dimisión de la Sra. Cifuentes se producirá cuando se haya encontrado el hueco donde gane mil euros más al mes y, además, se irá con una honrosa dimisión por propia iniciativa y reafirmando su incuestionable ética y moralidad (tanto académica como política). Porque la sombra de la duda sobre el dichoso currículum es una cortina de humo y una estrategia de la oposición, al igual que las sombras sobre la corrupción de los que la han rodeado, no es preciso dar nombres, y de cuyo comportamiento, faltaría más, en ningún momento tuvo conocimiento la Sra. Cifuentes. Como se dice: ”dichosa la rama que al tronco sale”.

De cualquier forma causa auténtica perplejidad que, esos sí, no hayan dimitido el Rector de la susodicha y maltratada universidad y todo su equipo de gobierno, no por su conducta, que habría que probar, sino por su ineptitud para garantizar la integridad de un expediente académico. Y por supuesto que no se haya abierto expediente y suspendido de funciones a la funcionaria de la institución universitaria. O al menos no ha trascendido que se hayan tomado medidas disciplinarias contra esa señora.

Lo dicho: a la Señora Cifuentes le ha redactado la dimisión, uno de los alumnos del máster que sí asistió, que realizó el trabajo final y que demostró haber aprovechado el tiempo y adquirido los conocimientos de las materias que se impartieron, y además este alumno le ha hecho el trabajo a la Sra Cifuentes gratis, simplemente por demostrar que no todos los alumnos son iguales.