Flamenco y siesta

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Nos hemos habituado los andaluces, y hacemos mal, a los insultos, las mofas y las malas maneras de la derecha de este país. Y todo porque a unos no los votamos y otros sencillamente, están haciendo el ridículo. La derecha cavernícola, neolítica y estropajosa, tanto la madrileña como la catalana, nos insultan, tratan de ridiculizar nuestra cultura, nuestra forma de entender la vida, nuestro sentido del humor, nuestra forma de hablar… y es que no entienden que hablar bien no es lo mismo que pronunciar todas las eses. No tiene parangón el ridículo del Sr. Más, por entonces Presidente de la Generalitat Catalana, cuando dijo aquello de que “no se entiende a un niño sevillano”; claro que es que el Sr. Más, al igual que otros politicastros, no saben lo que es el habla ni que un niño andaluz habla un perfecto andaluz que no es lo mismo que un perfecto castellano. En descarga del Sr. Más y de su ignorancia cultural, hemos de decir que desde la óptica de su estrechez mental, sólo en Cataluña se habla un perfecto catalán.

Pero no es eso de lo que se trata en estos momentos, sino de la poca dignidad de algunos dirigentes políticos valencianos. Dejar muy clara la opinión de que estos “dirigentes” no representan, ni de lejos, a los ciudadanos. Y es que los andaluces, estamos acostumbrados a que la derechona madrileña, a la hora de pedir los votos, no tenga recato en bajar a los “suburbios” andaluces a pordiosear unos cuantos miles de votos para completar los escaños que necesitan. Y la derecha catalana, se pone el mono, los guantes de látex y las botas de goma para que la “novena provincia andaluza” le permita jugar a ese invento del independentismo con el que cubren las pestilencias de sus corruptelas.

Lo novedoso es que la izquierda valenciana haga lo mismo: atacar lo que suena a andaluz como el flamenco, la siesta, etc., es sencillamente una auténtica desvergüenza.

Ya estamos acostumbrados a que la derecha muestre sus carencias culturales, a pesar de los títulos con los que adornan sus despachos., porque los títulos no significan que la derecha de este país sea culta, pero que la izquierda supuestamente progresista del País Valenciano haga el ridículo de esa forma es bochornoso, al menos para los que nos sentimos y vivimos en progresista. Que la izquierda valenciana dé muestras de su incultura y desconocimiento, es algo insultante: parece que han olvidado que el Flamenco está declarado Patrimonio de la Humanidad. Por lo que dicen los estudiosos, el folklore más rico de todo el planeta es precisamente el Flamenco. Y que la siesta es algo que los médicos mejor documentados recomiendan, hasta el punto de estarse imponiendo más allá de las fronteras hispanas, parece que se les escapa a estos nuevos “progres”.

Los dichosos “carteles” de la Fundación Rei Jaume I, apestan a proselitismo, xenofobia y racismo mal intencionado. Lo de la catetez e incultura de los autores, y de los que han dado el visto bueno a la campaña, lo dejamos de lado. No se entiende que una fundación de la que forma parte el gobierno valenciano, conformado por fuerzas progesistas como PSOE y Podemos, consientan semejantes barrabasadas. La falta de tacto y las malas maneras afloran en esos carteles y no estaría nada mal, es más, es obligación de los gobernantes valencianos, que rodaran cabezas. Las disculpas no valen; despues de tener durante casi 15 días los carteles puestos a la vista de todos, haberse hecho fotografías con los dichosos panfletos de fondo, ponerlos como reclamo internacional, etc., se exigen, y así debe hacerlo también el gobierno andaluz, dimisiones fulminantes. No es lógico, ni moral, que personas que han ofendido gravemente a los ciudadanos de una parte del país, sigan cobrando de la sopa boba del erario público, que sigan percibiendo una generosa nómina a costa de nuestros impuestos, también de los andaluces, porque los andaluces, en contra de lo que dicen algunos, también pagamos impuestos.

Todavía no ha dicho ni un sólo dirigente político andaluz que las fallas sean una estupidez, que eso de quemar muñecos de papel y de madera y contaminar el aire con pólvora a la vez que destrozan los oídos, sea una imbecilidad. En Andalucía pensamos que es importante, muy importante, respetar el acervo cultural de los distintos pueblos de España. A ver si van aprendiendo los dirigentes valencianos y no tenemos que recordarles que también se aprovechan de nuestras naranjas y de nuestro arroz (por cierto ambos productos de una calidad superior al resto), claro que también eso es culpa de los empresarios andaluces que no apuestan por sus propios productos prefiriendo vender a granel en lugar de crear un mercado propio.

Las críticas de la derecha catalana, es mucho más amarga para ellos: nos ataca porque no han sido capaces de conseguir que las industrias que eran rentables en Andalucía, hayan caído en la bancarrota con la gestión de los “industriosos” y “muy trabajadores” empresarios catalanes. De alguna forma tienen que soltar el complejo de inferioridad, aunque pudiera ser que el complejo no fuera sólo algo mental, sino, por lo que se vé, algo muy real. Sería conveniente hacer una revisión equilibrada de los progresos económicos catalanes y madrileños y de la rapiña a la que han sido sometidos los demás territorios de España para conseguir esa “riqueza” de la que presumen.

Podemos Andalucía, al igual que el PSOE andaluz, deben exigir a sus homónimos en las tierras levantinas la dimisión del Presidente de la Fundación Rei Jaume I, no caben medias tintas ni postureos: han ofendido intencionadamente y deben asumir sus consecuencias. Las responsabilidades, en política no se saldan con unas simples disculpas, sino con la conducta adecuada: dimitiendo que es lo que en muchas ocasiones han exigido Podemos y PSOE a los demás.