¡Fumata azul intenso!

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No hace mucho una buena amiga me comentaba, vía watsApp (no me acaba de salir el palabro en ese medio inglés sintético), que tenía la sensación de que se estaba volviendo a la Edad Media. Lógicamente no se refería a la falta de comunicaciones ya que las redes sociales están explotando a pesar de que, según los especialistas, se encuentra cuasi en fase embrionaria, ni tampoco en los medios de transporte. De hecho tanto las redes “sociales” como los vehículos con los que nos desplazamos están a años luz de lo que nos imaginábamos hace tan solo tres décadas. Se entiende que la “tele-transportación” al singular y tópico siglo X, era en cuanto a retrocesos en los derechos de los ciudadanos, y más específicamente de las mujeres.

Si nos situamos en las “reivindicaciones” y los “pronunciamientos” de algunos representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos andaluces, se entiende perfectamente la percepción de retroceso de mi amiga. Derechos que han costado a las mujeres en algunos casos cerca de doscientos años de lucha, se pedían que fueran borrados de un plumazo por estos políticos elegidos por el pueblo. Algunos nos preguntábamos si realmente estamos en una democracia o en una pantomima con una manita de pintura democrática. Ahí queda la interrogante.

Porque una de estas “reivindicaciones” era una simple cuestión numérica: borrar de los presupuestos la partida de los 2.000 millones que se dedican a protección de la mujer maltratada dicho en términos coloquiales para que el ciudadano de a pié lo entienda. Y todo, en base a que también hay hombres maltratados. De esto último no cabe la menor duda, y no es cuestión de entrar en la guerra de cifras. Hay una solución a ese maltrato hacia el hombre: la denuncia. Para ello hay que desterrar el orgullo, la falsa hombría y la vergüenza masculina, y presentarse en el juzgado de guardia. Lo que está claro es que quitar el dinero con el que se salvan muchas vidas, en este caso de mujeres, no es la panacea. Tal vez si se dejaran de “salvar” autopistas de empresarios ineptos ese dinero podría emplearse en cosas mejores que en que sigan dándose la gran vida esos ineptos que se auto consideran empresarios. Porque financiar lo privado con dinero público no es lo que vocean los defensores a ultranza de lo privado. ¡Cuestión de formas de enfocar las cosas!

Parece que hay algún que otro al que no le gustan en demasía determinadas compañías, y pudiera ser no sólo por una cuestión de estrategia, sino además por un problema de estética.

Pues a los que no les gusten los “primos del pueblo” que no los inviten a la boda y que se conformen con menos “regalos” ¿Qué no se entiende?, se explica: para que la derecha pueda gobernar en Andalucía, sacar adelante los presupuestos, aplicar las leyes, las reformas que pretenden, etc., es necesario contar con TODOS los parlamentarios de la derecha, o al menos con 55, y esos 55 no los suman sólo dos, sino que necesitan al tercero en discordia.

¿Ahora se ha entendido? A lo que íbamos: un gobierno en minoría necesita de colaboradores necesarios, compañeros de aventuras y sufrimientos a los que hay que cuidar. Se pueden entender los supuestos escrúpulos de algunos al ver cómo esos “primos” pulsan el botón al mismo tiempo que ellos. ¿Que les produce sarpullidos que veamos cómo los que niegan la Constitución o al menos una buena parte de ella les apoyen? Como se dice en lenguaje cheli: ¡ajo y agua! Todas las rosas tienen espinas. De todas formas probablemente esos escrúpulos sean más llevaderos gracias a los 7.000 eurillos en nómina (con la subida acordada antes de empezar a gobernar de algo más de 1.000 euros mensuales incluida), porque como dice el refrán “las penas con pan son menos”.

Por cierto, a pocas horas de anunciarse el acuerdo ya se ha dado el primer choque de trenes: Ciudadanos-Vox. ¡Esto promete!

Seguiremos informando…