Gobierno: El pre-acuerdo de las sensaciones encontradas.

La noticia del pre-acuerdo de Gobierno es buena. Mirar al otro lado del arco parlamentario resulta terrorífico.

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Iglesias y Sánchez se abrazan tras firmar un pre-acuerdo de Gobierno. EP

Sensaciones encontradas ante este pre-acuerdo de gobierno. Encontradas por todas partes: en un Congreso que quizás necesite una reforma, en un Senado que la necesita seguro. En Génova, en Ferraz, en Lavapiés y en esas ciudades dormitorio donde Vox ha triunfado.

Sensaciones encontradas: un Gobierno frente a la ultraderecha

Veíamos a Abascal de Vice-presidente de un Casado hueco. No lo vamos a ver. Hemos parado al fascismo. ¿Hemos parado al fascismo? Son más de 50. Interviene Ábalos: “Hemos parado al fascismo”. ¿Seguro? Son más de 50. Son más de 50. No paro de repetir que son más de 50 y después me calmo y digo que podrían ser más. Uno no sabe contentarse.

Hay Gobierno, ¿no podría haberlo habido antes? Unidas Podemos decía que el Ministerio de Sanidad, entre otros, no tenía competencias. Ya quisieran las farmacéuticas que el precio de los medicamentos no pasara antes por aquí. Podemos mintió y, sin embargo, ¿no era mejor ceder un poco más antes que repetir elecciones? La sensación encontrada es que hay Gobierno, por fin, pero que podría haberlo habido antes y sin cincuenta y tantos fascistas en el Congreso.

Rivera se va. Tanta paz lleve como deja. El hombre que pudo ser todo se va dejando a su partido hundido. ¿Habrá riverismo después de Rivera? No suele funcionar. Sensaciones encontradas: cada uno da lo que recibe, pero un partido en la tercera vía (de derechas, pero saliendo los jueves) es más que necesario. En este pasado año y medio, corrupción aparte, la única diferencia entre Ciudadanos y PP es la gestación subrogada. Si fuera de derechas, para votar a la marca blanca, me iría al original. ¿Será Arrimadas la sucesora? Y si lo es, ¿qué cambiaría?

¿Hay razones para estar contentos?

Pues sí, las hay, hay acuerdo de Gobierno, que es el principio. Ahora queda convencer al resto del arco parlamentario. La buena noticia es que se parlamentará en el Parlamento -no cabe otra-. La mala noticia es que hemos esperado demasiado para que esto sea normal. Todos los partidos van a tener que ceder. ¿Cómo se van a tomar las bases de Podemos el tener que negociar con, por ejemplo, Ciudadanos? Si acaso Ciudadanos se dignase, desde su recién estrenada decadencia, a parlamentar. Más les vale: al borde de la desaparición, es mejor servir para algo.

Pero ahí van a estar, frutos de la torpeza, toda aquella flaqueza intelectual. Se llaman Vox, quizás es momento de empezar a nombrarles, como hubo que empezar a llamar a Voldemort o al resto de villanos. Quizás sea el momento. De lo que seguro que es el momento es de blindar los Derechos Humanos en nuestro país. Tenemos una comunidad LGTB, inmigrantes, mujeres y una ingente cantidad de personas en riesgo de exclusión social que lo necesita.

Y los que escribimos tenemos que seguir escribiendo. Los que tenemos biblioteca tenemos que empezar a compartirla. Quienes, desde esa faltosa atalaya intelectual, rehusan mancharse, deberían ir a comprar jabón o guantes. Tenemos que empezar a escribir que nosotros y nosotras también emprendemos y que las ideas de Vox y PP son perjudiciales para nuestros pequeños negocios porque son perjudiciales para nuestra comunidad que es, al fin y al cabo, nuestra futurible cliente. Clientes, qué palabra, sus señorías también tienen que empezar a dejar de vernos como clientes que pueden comprar o no, como si, más que ciudadanos, fuésemos objetos de oferta o, lo que es peor, demanda.

Hay razones para estar contento, pero son dos o tres más de las que tenemos para estar agobiados. Con ese picor en la espalda, tan incómodo.