Gobierno de España: Renovación esperada y mainstream

El Gobierno de Sánchez es lo que dijo que sería: Europeísta, progresista y profundamente feminista.

675
Sánchez promete el cargo de Presidente del Gobierno. Europa Press

Sánchez llega a la Moncloa coincidiendo con los triunfos deportivos y los fichajes futbolísticos propios de esta época del año. Lo primero que hizo después de prometer el cargo, ir a saludar a la Selección Española de Fútbol. Ese tipo de agenda, la tarea de renovar un Gobierno mediocre hecho de favores y una deuda el doble de grande que la de Zapatero es la herencia de Rajoy.

Gobierno de España: Renovación esperada

Hay un hecho fundamental para entender cómo se ha formado este Gobierno: Sánchez no le debe prácticamente nada a ninguna baronía. Dado esto, Sánchez ha tenido la independencia necesaria para formar un Gobierno meritocrático repleto de independientes. La cara B (que resulta, al caso, insignificante) es que una Ministra que forme parte del partido, debe explicaciones directas a la militancia. Es, digamos, más seguro. La cara A son unos currículums inapelables. Parece lógico, no obstante, querer poner a las mejores al frente de un país. Muy al contrario, de lo que debemos pedir explicaciones es de la actitud de quien impone la mediocridad bajo el nefasto título del “me lo debes”.

También es un Gobierno de reveses. La falacia “riveriana” de que Sánchez llegaba a Moncloa pactando con separatistas ha sido contestada con el nombramiento de Josep Borrell, que esta lejos de agradar a ese lado del Congreso. De igual forma, la falacia “hernandiana” de que lo hacía apoyado por filo-terroristas era respondida con una implacable fiscal anti-yihadista para Justicia, Dolores Delgado, y con Grande-Marlaska para Interior.

Por otra parte, está la marca PSOE. El europeísmo estaba garantizado, también la progresía, son palabras fáciles de relacionar con las siglas. De igual modo, desde el primer momento hubiéramos podido suponer que sería un Gobierno feminista. Lo que no sabíamos es que iba a ser un Gobierno en femenino. Yendo más allá, tareas masculinizadas se quedan en manos de mujer: Calviño, Montero, Valero y Maroto ocuparán las carteras económicas. Tiene esto más relevancia, a mi juicio, que la cartera de Defensa que ocupará Robles. En primer término, porque sustituye a Cospedal. En segundo, porque será la economía la que marque si agotamos legislatura o adelantamos elecciones. Dado el perfil de las Ministras, es fácil suponer que se pretende lo primero, que este Gobierno está hecho para durar.

Un Gobierno mainstream, para bien o para mal

Las caras más conocidas son, sin duda, dos: Duque y Huerta. El primero ocupará la cartera de Ciencia, Innovación y Universidades. El segundo, Cultura y Deporte. Huerta, mi gran preocupación, no me parece un gran escritor. Su gran mérito es haber ganado el Premio Primavera en 2014, pero los premios literarios (habitualmente) no son razón, ni argumento (como dijo Lope, “quien lo probó lo sabe“). Además, en múltiples tweets él mismo reconoce odiar el deporte. Creo que son razones más que de sobra para dudar.

No obstante, las competencias culturales están cedidas a las autonomías. La labor del Ministerio es más bien la de coordinar a un sector alocado y soñador y la de promocionar la cultura española. Dicho lo cual, ¿Qué sería más positivo?: ¿Un artista encumbrado y elitista que viva en su torre de marfil o un artista pop que acerque a la popular a la alta cultura? Visto así, no está mal. Su primera tarea, dado el Consejo de Ministras, tendría que ser ir a la RAE a explicar que todo lo vivo está en permanente cambio, ya sea un Gobierno o la lengua española.