Guillermo Serrano: “Lord Rivers salva la vida hasta que puede… La vida misma, chico”

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Guillermo Serrano. Oficial

Tiene la sonrisa más carismática de lo que llevo de temporada y se está especializando en encantadores personajes peripatéticos. Después de “ay, Carmela!”, ultima “Ricardo III” (a estrenar el uno de diciembre) y tiene a la vista los primeros ensayos de “El lugar donde rezan las putas”, la obra que el mito Sanchis Sinisterra ha escrito para él y Paula Iwasaki, almas de la compañía Caramba Teatro. La conversación con Guillermo Serrano empieza casi que con un chascarrillo…

…Yo creo que me cogieron en la RESAD porque dije que estudiaba medicina.

¿En serio?

Sí, yo creo que los profesores de arte dramático tienen miedo del caos que causamos los actores, así que a la hora de configurar un grupo (en el fondo la prueba de la RESAD no es más que profesores viendo qué alumnos van a tener cuatro años), entonces les interesan figuras con la cabeza un poco arreglada, entonces, claro, recuerdo un tribunal con ocho personas y en el momento en que dije “vengo de medicina”, tuve su atención. Es curioso, quizás es un cliché, pero la tendencia natural cuando dices que eres actor lo primero que la gente se imagina es un loco fiestero, nada más lejos de la realidad, se agradece la cordura.

He releído Ricardo III, una obra que el PSOE se ha encargado de poner en boga…

Foto de Fernan Camacho
Foto de Fernan Camacho

Sí, eh, te voy a decir una cosa: para mi lo que está pasando en el PSOE… El hecho de que dimita en bloque gente dice que hay gente que no puede convivir con ciertas cosas.

Qué genio Shakespeare, hablar de cosas que pasan hoy hace 400 años

Ya ves, el tipo es un radiógrafo de cómo el poder desestabiliza, y ya no es desestabilizar en términos de Estado, es modificar el ser humano, te roba la memoria. Lo que pasa mucho en este país es que no hay una consciencia de lo que se diría en la misma situación cuatro años más tarde. Le pasa al ser humano, a mi me pasa, creo que como a cualquier persona, cada año estás en un sitio distinto y ves cosas que decías y te preguntas como actuarías, te ves cuatro años después y ya estás en otra parte, no asocio necesariamente eso con traicionarse  a uno mismo. Pero sí es cierto que en política eso ocurre a un nivel mucho más perturbador. Me preocupa que lo que pasa en Shakespeare y en la política española sea igual o más estremecedor.

Hablando ya del plano artístico, vas a pasar de una obra que siendo “vulgar” es culta a una obra que siendo culta habla de las vulgaridades más grandes del ser humano, ¿cómo se lleva?

Pues mira, creo que te exige al principio cierto respeto pero yo creo que aquí entra mucho en juego la intuición con la que empiezas a trabajar y el tener al otro lado a un director que te sepa no acotar demasiado por lo que está viendo ni que tampoco te deje demasiado libre, ahí he tenido suerte. En Ricardo III hay un director que tiene una visión muy clara, a los actores les deja cocinar lo que quieran y él se encarga de limar, eso es un privilegio porque es un texto nada fácil. En Ay, Carmela si conectas a un nivel emocional o con una memoria genética lo siguiente lo vas a tener muy dado. Ricardo III no es así, es un texto mucho más informativo y temprano de Shakespeare, es un texto que como no tengas un cronograma y un árbol genealógico estás jodido. Es una obra bastante árida, y eso que Ricardo III es el personaje más mágico de Shakespeare, es su malo por antonomasia. En ese aspecto es muy difícil porque tienes que ponerte informativo.

¿Ha habido tijera?

Sí, el director ha metido la tijera y ahí nos ha salvado un poco el culo, es una dramaturgia muy chula junto a Yolanda Pallín. El espectador está muy acostumbrado en términos de mirada al cine y necesitamos dinámica en cuanto a lo que se dice en planos. En el teatro no dejamos de ver un plano general y como no tengamos dinámica en cuanto a la sucesión de escenas ya desde el autor. Si tenemos la mala suerte de encontrarnos con un texto donde el autor quiere contar la historia de los York, los Lancaster… Hay que intervenir porque el espectador de ahora no está dispuesto a soportar eso.

Es que es seguramente la más densa de la tetralogía. Yo creo que ahí Shakespeare hace lo que él quisiera ser y ya en Macbeth, que al fin y al cabo es la evolución natural de esto, ahí ya es quién Shakespeare es. Si hablásemos de Pokemons, uno sería Charmander y el otro Charizard.

Totalmente, dentro de toda las joyas que tiene, lo que sí es cierto es que los autores tienen unas limitaciones claras, el tema de la longitud… Esta es la obra más larga de toda su producción y no es una obra que tenga la cristalización de Hamlet, en Ricardo III te encuentras dos escenas de veinte minutos en las que no se avanza. A Shakespeare le faltaba calentar.

Y en la tele, ¿qué tal?

Otra película. Es maravilloso, venía hablando con Paula Iwasaki de que esto es una mili. Es un cliché, pero es el teatro el que configura al actor. En el teatro se ve hasta dónde puede llegar el actor y hasta donde no, en tele tienes otra manera de trabajar, otros tiempos, y tienes posibilidad de cortar. A mi la tele me encanta porque soy un poco maniático, algo “woodyallenesco”, y tengo entre mis manías el miedo a morirme. Cuando me puse a pensar que quería ser actor una de las cosas que me rayaba es que en otras artes la obra perdura de una forma más tangible, yo puedo leer una obra de Francis Bacon, Velázquez, Lope de Vega, todo eso perdura para las generaciones venideras, pero en el actor no. Si haces carrera en el teatro es difícil que dejes algo donde te puedan ver tus hijos y por eso quiero hacer mucho cine, por enseñarlo. Manías tontas, pero tiene una cosa mágica, tú ese día te puedes levantar mal, pero vas a grabar una cosa que se va a quedar ahí, y eso a mi me da un romanticismo maravilloso. Y ahora, respondiendo a tu pregunta, la tele puede ser un horror en muchos aspectos, y a la vez puede ser maravillosa. La realidad es que muchas veces te contratan como actor para solucionarle la papeleta a alguien y quitarle trabajo a un director, no es la visión de Kubrick con Nicholson. Es esto, tenemos esto, vamos a grabarlo y (normalmente) si está bien de sonido y está bien de luz, es buena. Y a no ser que que seas un actor de peso específico, no se repite. Juegas con esa adrenalina.

Es curiosísimo que me hables de lo efímero de un plano de tele cuando lo más efímero es el teatro que dura una hora y media y punto

Pero el trabajo que tú plantas en el escenario es el resultado de un proceso lento. Siempre maduras de otra manera la cosa. Por lo menos perdura en el inconsciente. Frases de Ay, Carmela, réplicas de Carmela y de Paulino, las recordaré hasta que me mura. Hay cosas de tele que no recuerdo la tarde misma en las que las he rodado. Pero sí, hay una contradicción.

Y ahora la pregunta que se me ocurre es: “Tu reino por un…” completa la frase.(“Mi reino por un caballo es”, seguramente, la frase más famosa de Ricardo III)

…Mi reino por un contrato (nos reímos). El otro dia hablaba con un compañero que me dijo: “Los actores o no dormimos o no comemos”, y es una frase que es muy corta, muy dura. Hoy ha salido un artículo en el país que dice que sólo el ocho por ciento de los actores de este país viven de ser actores o de algo vinculado con el arte dramático. Es horrible pero, cuando no tengamos trabajo, tenemos que crearlo. No puedes esperar a que suene el teléfono, tienes que avanzar, cruzarte con alguien interesante, hacer algo, apuntarte a pilates, tocar la guitarra… Algo. Pero en el momento en que enganchamos rachas dejamos todo por eso, realmente no paras, no vivimos… no dormimos. O no dormimos o no comemos y es cierto que el trabajo llama al trabajo pero, siempre tenemos la cosa en el hipotálamo de que va a ser la última. Es peligroso, es muy peligroso, pero hemos venido a jugar. Es así.

¿Te ha pasado lo de la escena de El viaje a ninguna parte, esa de la sobreactuación?

Me ha pasado que muchas veces a cualquier cosa la llaman sobreactuación… Hay una premisa en el arte dramático que es que es más fácil bajar a un actor que subirlo. Yo no lo llamaría sobreactuación: yo lo llamo intensidad.

Dice Paula que en Caramba teatro tú llevas la parte burocrática, te iba a preguntar lo mismo que a ella, “¿Cómo suena un corten?”, pero es mucho mejor preguntarte cómo se pide un CIF.

A mi eso me encanta. Es fortuíto, ¿eh? Hay que matizar, sarna con gusto no pica. Cuando formamos la compañía me informé, estábamos cada uno de vacaciones en un sitio y dijimos: “Cómo leches hacemos esto?” Bueno, pues yo tenía mucho tiempo y dije que si me encargaba yo y, nada,me encargué y le cogí gusto a ir de despacho en despacho. Al final te apetece porque es como tener un bebé, es una cosa que es tuya. Era un gusto decir que tengo que ir a tal sitio con el modelo cincuenta para pagar tal tasa… Y a tu pregunta: Pues un CIF se pide en hacienda.

¿Y qué planes hay para Caramba Teatro?

Pues mira, yo sueño con tener una furgoneta, un despachito y un local con cuatro espejos y dos barras y una nevera con bebidas y tal. Tener un sitio donde se nos ocurra a Paula y a mi lo que se nos ocurra para desarrollarlo, tener un sitio o una persona que pueda controlarnos y funciones constantes. Estrenar la nueva obra que nos ha escrito Sanchis Sinisterra (que lo digo y se me pone la piel de gallina ¡yo tuve que estudiar a Sanchis Sinisterra en selectividad y hoy nos escribe una obra y nos la dirige!)… Montar ese texto, estrenarlo, estar en el mapa teatral, ser una compañía conocida… Y, volviendo a la furgo, hacer muchos bolos con Paula.

Qué relación tan especial tenéis, se os ve.

Guillermo Serrano y Paula Iwasaki. Facebook
Guillermo Serrano y Paula Iwasaki. Facebook

Es una cosa que no quiero perder nunca. Aparte soy músico y he tenido varios grupos de música y al no ser nuestra fuente de ingresos, cada uno nos vamos por nuestro lado, pero yo con Paula realmente es una cosa… No me imagino sin ella. Tenemos nuestras desconexiones, cada una con nuestros productos, que es maravilloso, tenemos que ampliar y crecer como actores (eso siempre lo hemos tenido claro) pero ya no a nivel logístico sino a nivel… A nivel estar en el escenario con Paula Iwasaki.

Me cuesta imaginarme sin ello en mi vida, es algo que necesito hacer dos veces cada tres meses por lo menos. Una función con Paula, afortunadamente cada vez es más difícil, pero no puedo estar sin ella. Y eso que es una relación que partió de una relación puramente profesional, por llamarlo así, como compañeros de clase ha salido de cómo nos sentíamos hablando de las escenas y de las obra y eso, por lo visto, se veía en el escenario. Así que nos hicimos amigos intimísimos.

Qué putas ganas de ver la obra que Sanchis ha escrito para vosotros…

Y que lo digas. Es un texto muy necesario, El lugar donde rezan las putas se llama la obra de Sanchis que vamos a hacer nosotros, es teatro político, es historia en el teatro, no sé si llamarlo “teatro histórico”, en resumidas cuentas creo que es un teatro muy necesario que cala en el subconsciente del actor, es un texto muy divertido, que tiene lo sobrenatural de “Ay, Carmela”… Es un regalo. Y tenemos muchas ganas de ponerlo en pie. Hoy hemos planeado las primeras lecturas. Yo espero que sea un pepinazo.

Tiene que ser la hostia meterte en un papel que no has visto nunca, ¿Cómo es meterse en un sitio donde no hay un precedente? 

Pues mira… Hay actores de todo tipo, que cuando se enfrentan a algo quieren no tocar nada de lo que se ha hecho (por ejemplo, si haces un tranvía llamado deseo es imposible no acordarse de Marlon Brando, por eso es una putada) y hay actores que todo lo contrario y se ponen a ver cosas (por ejemplo Jared Leto con el Joker, para ver qué no hacer), por mi parte este caso es un caso particular porque Sanchis Sinisterra ha dicho que ha escrito este texto pensando precisamente en nuestras voces porque él ha escrito el texto a través de ver tres veces Ay, Carmela y tener unos diez encuentros con nosotros. Él asegura que cuando escribía pensaba en nuestras maneras de replicar, entonces partimos de un punto bastante favorable por el hecho de que la cosa está hecha a medida. El hecho de hacer algo que no se ha hecho antes te pone, sinceramente. ¿Cómo se afronta? Con unas ganas de cojones. Que el tío que yo estudié para selectividad me escriba una obra… Yo me puedo morir tranquilo.

Tengo la teoría de que los escritores también se hacen mejores con el tiempo, este texto puede ser muy la hostia y tú y Paula sois los primeros en hacerlo.

Ya no es sólo eso, es que una persona dedique tiempo de su vida a ti. Si es una persona a la que respetas, admiras y adoras, pues ya es… Si tratas con él, te das cuenta de la ternura que desprende esa persona, de la bondad y de su inocencia… Y a la vez de lo abrumador que resulta cruzar palabras con una persona de tanta cultura, de tanto conocimiento. Impone y, a la vez, te cautiva. Que una persona dedique horas de su vida a ti es… No sé, intento no detenerme mucho a pensarlo por no ser frívolo, pero me encanta, me flipa.

¿Cómo te trata Extremadura?

Muy bien, mi primera maestra es de allí, mi padre estuvo ligado siempre al mundo del teatro, mi madre es actriz… Y me he cruzado con gente que vive del teatro. Es cierto que no hay tejido industrial, pero es que no hay tejido industrial teatral en ninguna parte a nivel nacional. Pero en Extremadura hay una barrita de pan que es el Festival de Mérida, hay rodaje… Los extremeños sabemos hacer teatro de calidad, y sabemos y debemos reivindicarlo. Me consta que en cultura se ha invertido mucho, el Festival a veces es irregular pero se han hecho ediciones esplendorosas, ahora es la edición más rentable a nivel económico… Por ahí han pasado Espert, Darío Fo, Margarita Sirgu… Eminencias, entonces yo debo decir que para mi genial. Ahora voy allí a hacer un monólogo. Va a ser mi primera producción como profesional en mi tierra y tengo muchas ganas, es una sensación contradictoria. Es una ley no escrita, pero no es cierto: No hay que vivir en Madrid para ser actor, pero hay que ser muy valiente para hacer teatro en Extremadura porque hay que batirse el cobre y hay que batírselo bien.

(se me escucha pidiendo dos cervezas más)

Tendríamos que hablar del encanto que tienen los personajes peripatéticos como Lord Rivers o Paulino…

Sí, son personajes que se agarran a la vida… o al cargo. En el caso de Lord Rivers se aferra al cargo y en el caso de Paulino a la vida. A ver… Paulino es un personaje maravilloso, la obra es maravillosa porque los dos personajes son profundamente humanos y Sanchis (en el tremendo honor que supone intercambiar ideas sobre el montaje con el autor) dice que durante la escritura de la obra estaba muy obsesionado con la compensación de Paulino en la obra, se le quedaba muy descompensado a nivel de dignidad con Carmela, que da su vida por una causa altruista, que unos pobres milicianos no sufran unas horas antes de ser fusilados. Cuando Paulino salva su vida y consigue seguir adelante queda inevitablemente des-dignificado. Pero no estoy de acuerdo, la dignidad de Paulino se queda donde reside la dignidad del arte; Paulino quiere llevar a cabo la unción ante los nacionales, sin incidentes y ofrecer un espectáculo de calidad, cumplir y que nadie salga herido; y eso es dignidad. Paulino haya la dignidad en la necesidad de vivir, él vive sus circunstancias, el caso es que hay héroes miserables, y luego héroes que son los que no hacen relucir su miseria en circunstancias así. Carmela tiene derecho a juzgar severamente a Paulino; pero el público no. Y Paulino lo sabe.

Realmente Paulino consigue eso, porque Paulino podría haber caído en el pop

A mi me da mucha miedo como actor caer en el juicio a Paulino, dejarle desamparado. Mi esperanza es que la gente que salga de la obra comprenda lo que hizo Paulino y le perdone minimamente.

Claro, es que la que no es humana es Carmela.

Ella es una heroína moderna de la guerra civil, ficticia, pero como muchas que tiene que haber.

(Guille cuenta una anécdota de su visita a Belchite con un amigo, son 7 minutos de anécdota que será transcrita en un artículo aparte)

Es una obra que no envejecerá nunca, las obras que tratan hechos concretos, o no hechos concretos, sino la propia humanidad, no envejecen, y el tratro como reflejo de lo que ha sido un país es maravilloso. En Ricardo III sucede que también hay una guerra civil y son testimonios, las obras que perpeduran son estas, las que radiografían personas a un nivel bello.

Si perdura Jenofonte…

Ya ves, hay obras que son dignas de estudio porque dan en un clavo que luego otro ha desarrollado, algo como Ricardo III no se había inventado: Un malo jorobado que se dirige al público… antes de empezar la obra coge y dice: “ahora mismo está todo el mundo pasándoselo de puta madre, todo el mundo de fiesta porque se ha acabado una guerra civil, los toques de queda son fiestas, los desfiles son bailes de salón… Yo, que no he sido creado para estas cosas, he decidido ser malo y (se le ve el deje extremeño) voy a cargarme a to cristo pa ser rey porque no puedo amar”. Así, crudo. Confiesa una vulnerabilidad de un tipo que luego mata a niños a sangre fría… Ricardo III es la obra ás representada de Shakespeare.

Es que puñaladas traperas en política ha habido siempre. Shakespeare escribió esto con Isabel I, en honor a la casta… Y con quince personas queriéndola putear.

Y ves el final de Ricardo III y es una alabanza. Luego han salido estudios de Ricardo III (que no era tan deforme como se creía y que tenía proyectos de estado que no eran tan así) Hay misterios sin resolver, lo de los principes herederos de York no se sabe quién les mató. Se le atribuye a Ricardo III, pero no se sabe quién les mató.

¿Cual es la diferencia entre Shakespeare y el resto?

Que era mucho más profano, mucho más natural… y luego, la industria teatral en Londres. Y en la época isabelina el Támesis separaba las cosas, a un lado del río lo casto y puro y al otro donde estaban los teatros. Aquí también hubo industria por los corrales, pero…

Pero aquí el Rey iba al teatro…

Claro, Shakespeare sabía que el teatro que tenía que hacer tenía que interpelar directamente con el públco. Y eso lo hacía mejor que nosotros, nosotros estábamos con el palo en el culo.

Para terminar, menos mal que las manos de Paulino son de color, y el corazón igual… (“My hands are of your colour, but I shame to wear a heart so white”, Macbeth -Lady Macbeth se avergüenza de no sentir lástima por aquellos que mata su marido-)

Sí que es verdad. Paulino, el pobre, hace lo que puede…

¿Como lord Rivers?

Bueno, yo quiero creer que Lord Rives fue el mentor de los niños, del que iba a ser el heredero y parece ser que les educó muy bien, con unos grandes principios. Pero sí es verdad que se cambia de chaqueta. Así que quiero creer que también hizo lo que pudo, pero me cuesta más creerlo. Él salva su culo hasta que puede… La vida misma, chico.

Ahora sí que sí, has acabado muy bien.