Hay estrategia, habrá elecciones

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Podemos empieza la legislatura con una estrategia clara, ante la debilidad del liderazgo de Rajoy y Sánchez, el gran remate es ponerles contra las cuerdas y debilitarles aún más. Las propuestas que el lunes 21, que bien podría llamarse lunes de resaca, buscan arrinconar con, quién sabe, un farol. Saben que habrá elecciones, más pronto que tarde, y la campaña acaba de empezar.

Para hacernos un índice, habrá elecciones antes de tiempo por tres motivos:

  1. Porque no haya forma: Es decir, que no haya acuerdos y el Rey, el Presidente del Congreso y los que se postulen a presidir el Gobierno se harten y no quede más remedio.
  2. Porque la mayoría izquierdista de la cámara, si actúa como ha dicho que actuaría, reformaría el Título Preeliminar, donde se habla de Regiones, Comunidades Autónomas; o el Título I, sobre todo en lo referente a Principios Rectores (capítulo tres). Lo relativo a Derechos Fundamentales está tan deliciosamente bien escrito que me parecería una absoluta locura cambiarlo.
  3. Por la reforma del Senado y la ley electoral que se proponía desde Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida, tendrían en contra a los nacionalistas (claros beneficiarios de la misma), pero PP y PSOE tendrían que negociar. No es obligatoria la convocatoria de elecciones, pero sería lógica. (Aunque la lógica, muchas veces, se queda fuera del hemiciclo).

Y ahora, el desarrollo:

Tras el 20 D, Las primeras reacciones en los partidos tradicionales han sido muestras de que esto no funciona: ¿Qué hace Aznar, de nuevo, en una reunión en Génova? El ex-presidente ha vuelto a una reunión de la directiva después de cuatro años. Rajoy ya ha dicho que se presentará a una reelección. A su vez, el PSOE no accederá a un referéndum, no sabemos si por voluntad de Sánchez o por voluntad de Susana Díaz, Fernández Vara o García-Page.

Lo que nadie parece querer reconocer es que un Gobierno de la izquierda, hoy en día, es un Gobierno quimérico -que no utópico-. Podría ser viable un pacto PSOE, Podemos y Unidad Popular, pero el necesario apoyo de los nacionalismos que exigirían de una vez por todas un referéndum vinculante en Cataluña y el inmediato reconocimiento de las nacionalidades históricas de España es algo que el PSOE no se puede permitir. Podemos plantea todo esto sabiendo que las elecciones son inminentes y estamos en una carrera de fondo. El objetivo es llegar a las siguientes elecciones con fuerza. El pacto PP-Ciudadanos es más que factible, pero si el PSOE se añadiese firmaría las letras de su propia lápida, por lo que Podemos se alzaría como el gran partido de la izquierda. Con Podemos proponiendo cosas que bien saben que el PSOE no podría asumir en estos momentos, a sabiendas de que es tan imposible un gobierno de izquierdas hoy en día como realizar sus propuestas, sigue poniendo boca a peticiones que son difíciles de asumir, pero que hacen que el PSOE tenga que volver a defenderse.

Formar Gobierno está imposible, pero la Constitución no ofrece tiempo límite para que lo haya, por lo que podrían hacerse cuantos debates de investidura fuesen necesarios para llegar a ello. Pongo el límite en primavera, será una Semana Santa, desde luego, con pasión. Y por si ocurriera algo insólito, hay otra forma de convocar elecciones: La reforma del Título preeliminar, I ó II de la Constitución, lo que con conllevaría la disolución de las Cortes. Relativo a esto, Iglesias propuso “blindar la sanidad y la educación”, lo que conllevaría introducir reformas en torno al capítulo tres del Título uno, “principios rectores de la política social y económica”.

Por otra parte, el 13 se constituyen las cortes, ese día ya se podrá legislar y espero que así sea. Un pacto PSOE-Podemos en torno a lo social es plenamente necesario, como una reforma de la Constitución que ya podría empezar a atajarse. En estos momentos, el PP ostenta la mayoría absoluta del Senado, órgano que debe aprobar cualquier reforma paralelamente al Congreso. La ruta, desde mi punto de vista, consistiría en una reforma del Senado antes que el resto: Para ello dice la Constitución:

  1. 1.Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras.

 Tres quintos del Congreso que  PSOE, PP y Ciudadanos alcanzarían sobrados y tres quintos del Senado a los que bastaría PP y PSOE. Esta reforma, según la Constitución, queda fuera de una reforma que conllevaría, para su aprobación, un referéndum. Tras la reforma del Senado -o quién sabe si paralelamente- vendrá la reforma de la ley electoral. ¡Raro será que entonces no haya elecciones!

Empiecen a hacer cábalas, mi porra la advierto, entre marzo de 2016 y otoño de 2017, habrá cambiado la forma de elegir a nuestros representantes… Y así habremos de elegirlos.