El humor y el ingenio de Nacho Gómez alcanzan su plenitud en ‘La Rendición de Brenda’

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¿Cabe hacer humor sobre el drama de la guerra? De entrada seguramente todos nosotros responderíamos que no, que la guerra es una tragedia con mayúsculas, que solo quien la vive sabe de lo que habla. Sin embargo, no podemos olvidar que el teatro es un espacio de reflexión, y el humor puede ser una herramienta muy eficaz para adentrarnos en tan terrible infortunio.

De hecho, si se nos mostrara la guerra con toda su crudeza, el teatro sobre la arena del que hablara García Lorca en El público, no podríamos soportarlo, tendríamos que huir de la sala desesperados. Así que el humor inteligente que a borbotones se disfruta en La rendición de Brenda es, posiblemente, la mejor arma que tenemos contra la guerra, contra el absurdo de unas situaciones que tienen que vivir personas anónimas, vapuleadas en su dignidad, movidas al antojo de políticos y militares.

La rendicón de Brenda es pues una comedia que utiliza el humor no como evasión o mero entretenimiento, sino como una forma sabia de distanciarse de esa realidad que denuncia. Solo así podemos reflexionar en profundidad.

El ingenio de esta obra de teatro, escrita e interpretada por Nacho Gómez, reside en plantear una serie de personajes absurdos (políticos, militares, vecinos, abogados, curas…) con los que no cabe identificación. Todos estos personajes secundarios, interpretados de manera hilarante por Mané Solano, conducen poco a poco a la perdición de una adorable pareja sin hijos, Brenda y Brando, excelente también la interpretación de Almudena Ruiz, que se verán arrastrados por unas circunstancias que no han elegido ellos y cuya salida se ven incapaces de encontrar.

Tal vez sea el absurdo lo que mejor explique los discursos de los responsables políticos que permiten y alimentan las guerras; lo que mejor analice las posturas grotescas de los dirigentes militares; lo que mejor represente la complicidad callada y descorazonadora de figuras suplementarias, pero necesarias para dar legitimidad a estos acontecimientos: abogados ineficaces, médicos que permiten que tullidos vayan a la contienda, vecinos que dificultan la vida de sus allegados… ¿Acaso no es lo que hacen los Monty Python en La vida de Brian, por ejemplo? Y sí, no es nada descabellado comparar la brillantez de La rendición de Brenda con el talento del mítico grupo inglés.

Somos afortunados de que en Sevilla podamos disfrutar de estrenos absolutos tan brillantes y agradables, pues La rendición de Brenda nos permite reír a gusto durante una hora y media, y despertarnos al día siguiente con una sensación algo melancólica y muy empática, al haber sido testigos de las vicisitudes de un hombre y una mujer que solo quieren ser felices, que solo quieren estar juntos, que podrían ser cualquiera de nosotros.