Iglesias: Las obligaciones condicionales imposibles

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Andalucía al Día, Sanchez-Iglesias
Foto Europa Press

Obligación condicional, según mis maestros de la UPO: “aquellas cuya eficacia queda sujeta a un acontecimiento.” Dice el Código Civil en su artículo 1.116 que las obligaciones condicionales que son imposibles (correr diez kilómetros en seis minutos, por ejemplo) se tienen por no puestas en el contrato. Como bien declara La Voz de Galicia, Podemos y PSOE acercan sus formas, pero no sus fondos: Iglesias exige algo que ya es poco operativo, y que Sánchez, con posición dominante, desecha.

La postulación de que gobierne el más votado, en cierto modo, podría entenderse loable, pero es que el más votado es el partido que más daño ha hecho a la democracia española, que más corruptos reparte y que más ha faltado a los propios principios parlamentarios, el PP no es elegible y cualquier opción es mejor. A este modo, el PSOE llegó a un acuerdo (malo, eso sí) con Ciudadanos, por lo que sólo falta una abstención de Podemos para echar del Gobierno a un Rajoy que no explicará al Congreso lo que ha hecho en Europa, pues sigue viviendo en su fantasiosa mayoría absoluta.

A veces pienso que asegurar el no-gobierno del PP con un gobierno social-liberal como el que se plantea es mejor que intentar la estoica tarea de un gobierno a la valenciana. Podemos se equivocó desde el primer momento cuando exigió que se hablase sólo con una izquierda que lamentablemente no sumaba, ahora recula, y hace bien, pero no enmienda el error cometido. A estas alturas, Podemos debería envestir a Sánchez y controlarlo desde la sede parlamentaria para que, a la hora de hacer política, la hiciera de izquierdas (para eso sirve el Congreso, para hacer política desde las leyes). Como ya saben, las acciones de un Gobierno están limitadas por las Cámaras, por lo que ejercer una buena presión parlamentaria y senatorial puede ser más útil a la hora de hacer política que una vicepresidencia. Del mismo modo, y habiendo errado todos los partidos, ésta puede ser la opción que, además, sea más honrada.

Al otro lado del mundo, Rajoy sigue en esa nube en la que Alsina le pregunta por la corrupción de su partido y él no sabe cómo van las cosas. Mal está eso, pero peor es que los populares usen su mayoría en el senado para bloquear una ley sobre refugiados. Mal que me pese, pues bien quisiere yo un gobierno de izquierdas, ojalá Rivera, Sánchez e Iglesias lleguen a un tripartito, para que el gobierno a la valenciana (bendito sea) que propone Iglesias, no se convierta en un gobierno a la valenciana antigua… Como el de Camps, como el que hizo Rajoy, que ya es, de largo, el peor presidente de nuestra democracia.

El contrato que propone Iglesias está lleno de esas condiciones imposibles que nuestro Código Civil observa como inexistentes. A estas alturas nos hace falta una visión más realista y, sobre todo, más a largo plazo. Una cosa está clara para formar gobierno: Cuantos más, mejor; ha llegado la hora de empezar a construir, aunque los materiales no nos gusten demasiado.