Indecencia política

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Andalucía al Día, José Campanario
José Campanario, Escritor

Dice el refrán que nos acordamos de Santa Bárbara nada más que cuando truena. Pues eso es lo que parece que le sucede a don Mariano Rajoy: cuando vé que se ha quedado solo es cuando se acuerda que en política también hay que dialogar y respetar al adversario.

Mal lo tiene usted don Mariano, muy mal después de haber utilizado el rodillo de forma descarada, con malas maneras y despreciando por completo la cortesía parlamentaria: el PP ha rechazado en la mesa del Congreso más de 20 peticiones de comparecencia del Presidente y de varios ministros. En una ocasión que la oposición casi en bloque pidió que se explicara, a raíz de los famosos papeles de Bárcenas, la respuesta de los conservadores fue tajante: “ya se han dado todas la explicaciones” vinieron a decir. Los parlamentarios del PP se han opuesto a comparecencias, a tramitar peticiones de la oposición, se han negado a aceptar enmiendas a las leyes, se han burlado de la oposición, de los parados (todavía resuena el famoso “que se jodan” de la conservadora Andrea Fabra), etc.

No ha sido precisamente el interés de España lo que ha guiado el comportamiento de los conservadores españoles ni de su gobierno sino, más bien, guardar las espaldas de los indecentes que han participado en los escándalos económicos de este país, y curiosamente la inmensa mayoría han tenido el protagonismo de la gente del PP.

Don Mariano ha permitido mucha indecencia política (en términos personales ni entramos ni salimos, cada cual tiene sus principios y los respetamos completamente). Por si los ha olvidado usted, Sr. Rajoy, le ponemos un muestrario: Caso Gürtel (¡aguanta Luis!), el Caso de Baleares, el Caso de Castellón, (usted llegó a decir que ponía la mano por ellos), la Operación Púnica, el Bankia con sus famosas tarjetas black y el estrellato de don Rodrigo Rato, los comisionistas Gómez de la Serna y Gustavo de Arístegui, la imputada Ana Mato… Por desgracia, para todos los ciudadanos españoles, la lista es larga. Y usted Sr. Rajoy tiene el mérito de que se le han colado por la derecha, por la izquierda, por arriba y por abajo estos “sujetos”. Con ello, don Mariano, usted demuestra, cuando menos, su ineptitud para ser Presidente del Gobierno. En lo de indecente ni entramos ni salimos, ¡usted mismo!.

Por si no lo recuerda le señalamos que en Andalucía, como ustedes exigieron con toda la razón, han sido expulsados del PSOE y privados de su acta de diputados los Sres. Chaves y Griñán a los que los tribunales juzgaran en su día.

Pero además hay algo más que ustedes durante toda la campaña, y el resto de las formaciones políticas han obviado o al menos han pasado de puntillas: el tema catalán y el peligro latente del terrorismo yihadista. Ahí si pide usted ayuda a los demás. Los dos temas le han explotado a usted en las manos y, al menos en uno, es usted plenamente responsable: en el tema de los independentistas catalanes. Su soberbia y arrogancia, a la vez que su falta de talla, unida a su miopía política, han llevado la cuestión a un callejón sin salida. Cuando se planteó el tema en Reino Unido, fue el propio gobierno inglés el que convocó el referéndum en Escocia y el mismísimo primer ministro participó activamente en la campaña defendiendo el NO. Claro que su talla, la suya Sr. Rajoy, no es comparable para nada con la del Primer Ministro inglés, ¡ya nos gustaría a los españoles!.

Lo curioso del caso es que se haya planteado por los independentistas catalanes cuando está gobernando España un gobierno de derechas. Quizás hayan pensado lo que pensamos muchos españoles: que usted, don Mariano, es el Presidente más débil (a pesar de haber tenido la mayor mayoría parlamentaria de toda la democracia en nuestro país. O quizás hayan pensado que es usted, Sr. Rajoy, el Presidente menos capacitado de toda la historia de nuestra nación.

En el tema del terrorismo coincidimos plenamente con todos: es un tema de Estado. Como también lo son la educación, la sanidad, la justicia, etc. Lo que ocurre es que ustedes estos segundos temas los han visto desde el prisma sectario del “mercado”.