Intensidad espeluznante de Raimon Molins en Himmelweg

El director e intérprete Raimon Molins observa la obra de Juan Mayorga de una forma terroríficamente conmovedora.

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Raimon Molins y Guillem Geafell interpretando Himmelweg. Oficial.

Juan Mayorga, premio nacional de literatura dramática en 2013, plantea en Himmelweg una visita de una Delegada de Cruz Roja a un campo de concentración en el que todo parece normal. No obstante, la Delegada, interpretada por Elena Rayos, se da cuenta de algo que se representa como algo profundamente espeluznante: Todos son autómatas.

Y es que lo que el personaje de Elena Rayos ve es “una mascarada” (en palabras del propio autor). Se le ocultan los horrores que sufren los residentes y se le da a entender que lo que el nazismo pretende con aquel campo es una nueva organización demográfica.

Esa obra es “de algún modo una contra-imagen de lo que debe ser el arte y el teatro en particular”, dijo también el autor en la misma entrevista referida anteriormente. Con estas palabras sugiere que si bien el teatro y el arte sirven para expresarse, en la (cada vez que lo pienso más) conmovedora obra se trata el teatro como algo que, lejos de expresar, reprime las verdaderas emociones.

Raimon Molins (director e intérprete) profundiza en esto y consigue una transformación basada en la incomodidad de vestirse de otra persona por miedo, de vivir con miedo.

El miedo como tema

Si hay algo que articula la obra de principio a fin, algo que la esquematiza, ese algo es el miedo. En otras obras se trata de una forma parecida, véase el 1984 de George Orwell. La obra de Mayorga parece beber de esta forma de concebir el totalitarismo a través de un trabajo artístico en el que los personajes se mueven a través de la narración (ya sea teatral o novelística) con el deseo pavoroso de que no les pase nada.

El personaje que interpreta notablemente Guillem Gefaell (representante de los judíos ante el comandante del campo de concentración) es el claro objeto de este miedo en un nivel visible, su objeto a lo largo de la obra no es otro que sobrevivir.

Al otro lado de la escena, Raimon Molins es el comandante del campo de concentración. Su interpretación es profundísima, tristemente alocada. La tensión del texto obliga al intérprete a vivir la escena con picores en la piel y ardores en el estómago, mantener todo esto durante el tiempo que dura la obra es harto complejo.

Un enigma último

La forma de entender el personaje que hace Molins es enigmática. No se puede decir más, quien vaya a ver la obra entenderá por qué, pero el carácter que imprime en su interpretación y sus gestos calcados de los discursos hitlerianos parecen querer decirnos algo. Algo conmovedor que se mueve en las cavidades más remotas del terror.

Ficha artística:
Texto: Juan Mayorga
Dirección: Raimon Molins
Intérpretes: Elena Rayos, Raimon Molins y Guillem Gefaell
Vestuario: Gloria Viguer
Iluminación: Coré Rodríguez & Raimon Molins.
A partir de una idea original de David Valero
Vídeo: Joan Rodón
Espacio sonoro: Raimon Molins
Escenografía: Mireia Trias
Construcción de títeres: Mireia Trias y Montse Gallego
Fotografía: Cristina Sánchez
Diseño gráfico: Ariadna Fígols
Producción: Atrium Produccions