Javier Gil: “Las heridas no se curan. El tiempo te ayuda a sobrellevarlas”

“(Siempre) Serás casa en mis bolsillos” mezcla el amor y el desamor, une la poesía y la música

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Andalucía al Dïa, Javier Gil

La RAE define la palabra “casa” como: 1. f. Edificio para habitar. Javier Gil define “casa” como: Protección, refugio, salvavidas. Si tuviéramos que elegir qué definición se acerca más a nuestra realidad, estoy segura que elegiríamos la de Javier, porque como el autor dice: “el llegar al hogar compartido y encontrarte con la persona amada es lo mejor que a un ser humano le puede pasar”.

portada-2a-edicionTodo poemario tiene una historia, y en cada uno existe un sentimiento. Sus poemas brotan de la memoria y del corazón, de los recuerdos, del propio interior del autor; claros, con indudable rigor, ajustados a un tono tan humilde como cercano e inmediatos, hacen de él un canto al amor, al olvido y la soledad.

“(Siempre) Serás casa en mis bolsillo” une la poesía y la música. En este libro imperan los sentimientos: el amor, el paso del tiempo, el olvido, la soledad…

 

¿Qué significa para Javier Gil “ser casa”?

De pequeños, jugábamos al pilla pilla y estábamos salvado diciendo aquello de “casa”. Era la protección, el refugio, el salvavidas del juego. Así entiendo el amor. No hay nada más bello que decirle a alguien “Siempre serás casa”. Ante los problemas cotidianos, esa jungla llamada ciudad… el llegar al hogar compartido y encontrarte con la persona amada es lo mejor que a un ser humano le puede pasar.

¿Cómo definirías tu poesía?

Breve e inmediata. Depende qué textos les dedico más o menos tiempo. Necesito ser urgente e inmediato sino todo esto no vale la pena. No sé, supongo que habrá gente que le agrade leerme y a otra le resulte demasiado sencilla. Por otro lado, pienso que la poesía y la literatura en general ha de ser para y por el pueblo. El amor y sus contradicciones es casi siempre la temática de mis poemas pero de vez en cuando disparo a temas sociales que observo.

Javier, tu primer escenario es Berlín ¿por qué?

Nunca me han hecho esta pregunta. Por su pasado histórico y su riqueza cultural, la encuentro como la ciudad perfecta para amor. Puedes mezclar en sus calles pasión, rabia, cultura y libertad. En realidad, en ese primer poema que abre el libro probé con varias ciudades pero me gustó mucho la sonoridad de Berlín. Deseando ir con ella.

¿Se ha transformado el poeta tras este canto al amor y el desamor?

Ha sido una catarsis. Una cura y una declaración de intenciones. Me he abierto en canal como dirían en mi barrio , costó pero en el presente no me avergüenzo por ello. En el día a día, las personas no estamos por la labor de amar, no digo querer. Puedes querer a un animal, a un amigo pero cuando sientes has de amar y eso, tristemente, lo veo en pocas personas. No soy ejemplo ni abanderado de nada pero quizá deberíamos tener menos miedo a eso que denominan libertad y amar.

Muchos autores confiesan que la escritura es a veces la cura para ciertas heridas de la vida, ¿qué piensas sobre ello?

Las heridas no se curan. El tiempo te ayuda a sobrellevarlas. Tú eliges cómo llevar dicho peso. A una cierta edad, los miedos desaparecen pero la cicatriz va impregnada en la piel para que no olvides ciertos errores del pasado. Por otro lado, escribir me sirve para ahorrarme mucho dinero en psicoanalistas y psicólogos.

Cuéntanos, ¿Cómo son los recitales de (SIEMPRE) serás casa en mis bolsillos?

Me acompañan Pemi Rovirosa (guitarra y voz) e Irene Sansalvadó (flauta y guitarra). Somos un equipo. Ofrecemos un recital músico-poético donde la base es el amor. Para nosotros, la implicación del público es fundamental. Por ello hacemos el espectáculo en teatros y con el público encima del escenario o pequeñas salas. No pretendemos llenar el Palau de la Música ni el Fibes. Cada recital es diferente al anterior ya que improvisamos y nos dejamos llevar por el momento. Deseamos que ese instante sea único y que el público se olvide de lo que pasa afuera.

¿Qué tipo de música acompaña a tu poesía?

Detrás del libro, aparece una lista con todas las canciones que me han acompañado cuando lo he escrito. Me parece que la mayoría respira rock and roll. La rabia y la actitud de ese género calzan muy bien con la esencia de los poemas.

¿Para cuándo Andalucía?

¿Tiene cabida un proyecto cultural en dos lenguas, el catalán y el castellano, fuera del territorio catalán? Lo dudo por la situación que vivimos de ceguera pero en ello estamos. Serrat cantó en Sevilla en catalán.

Hablando de poemas, ¿qué poema acompaña a Javier Gil?

“Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero y los recuerdos de mi compañera que son los versos más precisos que tengo.

¿Crees que la poesía está pasando por un buen momento? ¿Qué opinas de la poesía actual? ¿Y del fenómeno de jóvenes poetas surgidos de las redes sociales?

La poesía es un género maltratado en un nuestro país. No te negaré que gracias a esa generación de poetas, los versos están de moda pero, a mí no me interesa formar parte de ese círculo cerrado. No me dicen nada, pienso que son unos cursis insoportables. El poeta es aquel que se involucra en sus versos, te lo has de creer y no crear por crear y porque una editorial te pone fecha y hora para publicar tu obra. Nunca he visto a ninguno de ese grupo que se moje con todo lo que está cayendo, jamás los verás porque no les interesa perder lectores ni a la editorial ventas. Ya veremos donde están cuando pase el tiempo. Son una sociedad secreta y hermética. Me quedo con los clásicos, siempre ganan.

¿En qué se inspira Javier Gil?

En mi compañera de viaje, en la música, en mis miedos diarios y en la sonrisa del ganador.

¿Te atreverías con la narrativa?

Ya lo hice. Hace dos años publiqué una novela titulada “Aunque sea un rato”. Ahora estoy en otro estado: textos breves, poemas… Aunque no te niego que empieza a rondarme por la cabeza una futura novela.

¿Qué libros son “casa” para ti?

Cualquiera de Andrea Camilleri, de Jaime Gil de Biedma o Arthur Conan Doyle.

¿Te veremos pronto por Sevilla?

Hace poco ya presenté el libro en Sevilla en dos sitios. Dejemos que pase el tiempo y ocurran cosas bonitas para volver. Por supuesto, que volveré.

 

Sobre el autor

Javier Gil (Barcelona, 1975) es diplomado en Magisterio de Educación Primaria. Colabora en la sección de cultura del diario El Cotidiano escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales. Su primera novela publicada “Aunque sea un rato” (Ed. Círculo Rojo, 2014) junto a Candela Junco, ha llegado a la 3ª edición. Ha sido incluido en la antología de poesía “Del Uno al Otro Confín“ (Chiado Editorial, 2014). Ha recibido el 1er premio del “Concurso de relatos Fabry Ahora”. Madrid, 2014

A PESAR DE ELLO

Si algún día me ve y nota que desmayo de melancolía,
levánteme con ganas, sin reglas, sin etiquetas.
Si algún día me ve y presiente que el gigante se acerca,
béseme suavemente pero con avaricia.
Si algún día me ve y la ternura no me acompaña,
acarícieme sin planear las consecuencias.
Si algún día me ve y siente que mis noches son cortas,
abráceme y duerma conmigo aunque le robe el sueño.
Si algún día me ve y desfallezco al llegar a casa,
arrópeme entre sus brazos con tesón, con alivio.
Si algún día me ve y el frío de este invierno nos vence,
sonríame como usted sabe,
de medio lado, a contracorriente.
Si algún día me ve y llego herido a su habitación,
recuérdeme que sigue a mi lado, muy cerca.
Pero si a pesar de levantarme, besarme, acariciarme,
abrazarme, arroparme, sonreírme y recordarme,
todo ello no le parece suficiente…
Llegado el momento, sólo le pido,
sin condiciones, sin mentiras, con ternura y a tientas,
que cuando me vea no deje de quererme.