Junta y CSIC intensifican su colaboración en materia de investigación e innovación agraria

El consejero de Agricultura y el presidente del Ifapa se han reunido con la delegada institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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Reunión CSIC

El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, se ha reunido esta semana en Sevilla con la delegada institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Margarita Paneque, para estudiar nuevas fórmulas de colaboración en materia de investigación agraria, para lo que han acordado crear un grupo de trabajo. Durante el encuentro, al que ha asistido el presidente del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), Jerónimo Pérez, se ha puesto en valor el trabajo que desde hace años vienen realizando ambos organismos en materias como el control de plagas, el aprovechamiento de recursos hídricos o el sector de los frutos rojos.

El consejero ha resaltado que desde la Consejería “compartimos el principal objetivo del CSIC: desarrollar y promover investigaciones en beneficio del progreso científico y tecnológico, para lo cual se fomenta la colaboración tanto con entidades españolas como extranjeras”. El CSIC en Andalucía cuenta con 23 centros/institutos en los que desarrollan su actividad alrededor de 1.400 personas, de los que un 45% son científicos o tecnólogos.

Desde el año 2004, la Consejería, a través del Ifapa, ha suscrito 32 convenios con el CSIC. Además de esta colaboración reglada -en la actualidad, están en ejecución cuatro convenios- ambas instituciones participan en proyectos de investigación de carácter europeo y/o estatal como los relacionados con Xylella fastidiosa, que en la actualidad se están desarrollando con el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) en Córdoba o el Máster de Olivicultura y Elaiotecnia que se organiza con periodicidad bienal desde 2007, junto con la Universidad de Córdoba (UCO) y otras instituciones.

Las temáticas de las actuaciones conjuntas que están desarrollando actualmente son la fruticultura subtropical y mediterránea; la sostenibilidad de recursos naturales como el agua y suelo en agroecosistemas áridos y semiáridos; los efectos del cangrejo parásito Afropinnotheres monodi manning 1993 sobre las especies de bivalvos de interés comercial de la Península Ibérica; y la fabricación de soluciones a partir del aderezo de aceitunas favorecedoras del crecimiento de plantas y producto así conseguido.

En la reunión participaron también Francisco Javier Cejudo, director del Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBVF-CSIC) y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Sevilla; José Enrique Fernández Luque, director del Instituto de Recursos Naturales de Sevilla (IRNAS-CSIC); Enrique Moriones, director del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora; Matilde Barón Ayala, directora de la Estación Experimental del Zaidín; y Leonardo Velasco Varo, director del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC).

Laboratorio de bioseguridad vegetal de Andalucía

En el mes de junio se inauguró el primer Laboratorio de Bioseguridad del Campus Alameda del Obispo de Córdoba, una iniciativa puesta en marcha por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Instituto de Agricultura Sostenible, y de la Consejería, mediante el Ifapa. El centro, pensado para investigar enfermedades que afectan a los cultivos agrícolas y la flora del medio natural, permite la realización de estudios científicos en condiciones de máxima seguridad biológica sobre patógenos en cuarentena, como es el caso de la Xylella fastidiosa, que amenaza en la actualidad a un amplio espectro de cultivos, incluidos el olivar, la viña y el almendro.

Según el consejero, se trata de un claro ejemplo de la efectividad de la colaboración entre instituciones, ya que “viene a reforzar los trabajos que se están haciendo para prevenir la presencia en Andalucía de patógenos nocivos para nuestros cultivos”. Este módulo de investigación consta de cinco estancias con doble puerta y sellado en cada una, así como con diferente funcionalidad, y con un sistema de tratamiento de aire para la renovación, climatización y filtrado de aire en cada uno de ellos para que el patógeno no pueda salir.