La buena música no pasará de moda y, si no, vean Stranger Things

Nuestra realidad unas veces es tan puñetera y otras veces, aunque sólo sea para uno mismo, tiene banda sonora. 

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Andalucía al Día, stranger-things

No diré cómo acaba Stranger Things 2. Por supuesto, me ha encantado la serie. ¡Cuánta calidad para una serie grabada tan a la antigua! Una historia de ciencia ficción basada en una cuadrilla de chicos que acaban de llegar a esa tremebunda edad que es la adolescencia. Ya hemos visto todos esa historia y, sin embargo, qué virtuosidad. En cualquier caso, esa escena final tenía un telón de fondo: Every breath you take, de The Police. Las buenas historias, la buena música, el arte bien hecho, eso es imposible que se acabe.

La buena música no pasará de moda nunca

Aquí en Madrid hay un barrio especial, Malasaña. De entre todas las cosas que hay (es decir, toda la Movida Madrileña), una parece resplandecer. ¿Se acuerdan de aquello de “y por la noche al Penta a escuchar/ canciones que consiguen que te pueda amar”? El Penta sigue abierto. Hoy, más que bar, parece un museo. El capitalismo tiene de bueno el hecho de que si algo funciona, hace todo lo posible para que siga funcionando. Y hay veces que da asco y, otras, el Penta sigue abierto.

En cuanto a la música clásica, cualquier violinista callejera sabe que Aire, de Bach, es imprescindible. Desde luego, debe ser el pop de la música clásica (de la cual me reconozco ignorante). En cualquier caso, cuando una violinista callejera toca Aire, se convierte en la violinista de Hamelin. El que tenía prisa, se para. El que andaba, ya no anda, pasea. Hay una diferencia entre andar y pasear, que es que en la segunda, uno se para. Esa pieza lleva no sé ni cuánto tiempo siendo mágica.

Lo mismo sucede en el cine. “Francamente, querida, me importa un bledo”. “Le haré una oferta que no podrá rechazar”. “-¿Es usted satánico? -Sí, señor, y de Carabanchel”. La escena de Cinema Paradiso, que la pongan cien veces y, aunque no se sepa el contexto, ni de qué va la historia, ni cual es el porqué, pobre del que no se electrocute.

El otro día hablaba de la afrenta al buen gusto que es Despacito. Hablemos, por compensar, de lo contrario, de cómo la buena música sigue siendo buena por más años que pasen. Hablemos de ese momento final de Stranger Things en el que suena Every breath you take y todo parece mejor. No sólo en Stranger Things, que es parte de esa dimensión paralela a la que, a veces por desgracia, llamamos ficción, sino en nuestra realidad, que unas veces es tan puñetera y otras veces, aunque sólo sea para uno mismo, tiene banda sonora.