la compañía sevillana La Equilibrista estrena su producción “La casa ardiendo” en La Fundición

Mercedes Bernal, David Montero y Tino Van Der Sman interpretan esta obra que estará este fin de semana, del 2 al 4 de junio, a las 20:30 en La Fundición (Sevilla)

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La compañía sevillana LA EQUILIBRISTA estrena su producción “La casa ardiendo”, de David Montero, a partir de su propio texto “Lullaby”, accésit del Premio Romero Esteo 2002, dirigido por Javier Centeno e interpretada por Mercedes Bernal, David Montero y Tino Van Der Sman.

La casa ardiendo es una historia sobre la obstinación por aferrarse al amor. Esa obstinación no es casual: la vida es un descampado que tratamos inútilmente de llenar de significados y el amor nos da la ilusión de conseguirlo.

La casa ardiendo es una guerra civil, un tour de force, un paso a dos para una actriz y un actor sin miedo a asomarse a los abismos del odio y del amor. Les acompaña en este viaje la música en directo de Tino Van der Sam que dicta o acaricia sus pasos y nos regala melodías, texturas y palabras que consuelan el desconsuelo, que dan noticia de la catástrofe y el milagro que es toda interacción humana.

Un hombre y una mujer. El amor: besos, promesas, ilusiones, deseo. Entonces, el lobo del tiempo atraviesa el escenario con su media sonrisa. ¿Y luego? Quedan dos personas que en un tiempo se amaron, y ahora huyen de una casa a otra como si así pudieran recuperar el amor o la felicidad perdidos y, en esa huida, descienden al dolor más insensato. Por el camino, alcohol, canciones, insultos, besos, Hamlet, Ofelia, adulterios, aborto, traiciones, lágrimas, impotencia, sexo, ¿amor?

La Equilibrista, en su primera producción, apuesta por una poética de la desnudez y la libertad. Un teatro desnudo (que no vacío) en el que el protagonista absoluto sea el trabajo de los intérpretes y que entiende que toda propuesta escénica debe ser contemporánea porque se dirige al público de hoy para contarle asuntos que afectan a nuestro presente. Y un teatro libre porque no está añorando más medios para contar historias sino más bien decide contar sus historias desde la necesidad y el compromiso; desde la esencialidad, la potencia metafórica y la fisicidad que sólo el arte escénico puede ofrecer.