La fotografía de guerra en la XV Bienal de Fotografía de Córdoba

Se celebra del 23 de marzo al 21 de mayo y la organizan la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba y la Asociación Fotográfica Cordobesa (AFOCO).

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La maleta mexicana. Negativos redescubiertos de la Guerra Civil Española de Robert Capa, Gerda Taro y Chim. Exposición organizada por International Center of Photography y Ayuntamiento de Córdoba. Sala Vimcorsa. Del 23 de marzo a 21 de mayo

La maleta mexicana de Robert Capa, Gerda Taro y Chim, y otras exposiciones
individuales de Susan Meiselas, Carole Alfarah, Rafael Alcaide, más las Imágenes del
mundo y epitafios de guerra de la colección Michael Zapke y la Historia gráfica de la
Guerra Civil en Córdoba (Colección Juan Manuel Fernández Delgado), conforman la
Sección Oficial de la XV Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba, que se
inaugura hoy jueves y que cuenta con otras ocho exposiciones en su Sección
Paralela, sumando un total de 14 muestras que podrán verse en otras tantas salas
institucionales o privadas de Córdoba en la presente edición de la Bienal.

Las exposiciones de la Sección Oficial, monográficamente dedicada en esta edición a
la fotografía de guerra o en zonas de conflicto, son las siguientes: La maleta
mexicana. Negativos redescubiertos de la Guerra Civil Española, de Robert
Capa, Gerda Taro y Chim, en la Sala Vimcorsa; Nicaragua, de Susan Meiselas, en el
Centro de Arte Rafael Botí; Imágenes del mundo y epitafios de guerra en la
colección Michael Zapke, en la Sala Galatea; Historia gráfica de la Guerra Civil
en Córdoba. Colección Juan Manuel Fernández Delgado, en el Teatro Cómico
Principal de Córdoba; Wa Habibi, de Carole Alfarah, en Casa Árabe; y Fronteras, de
Rafael Alcaide, con exposición en el Bulevar de Gran Capitán e intervención en
autobuses de Aucorsa. Estas exposiciones pueden visitarse desde hoy jueves hasta
el 21 de mayo, excepto la de Fronteras, de Rafael Alcaide, que se abre el 7 de abril.
El director artístico de esta Sección Oficial es un año más Oscar Fernández, que
acerca de ella escribe lo siguiente: “La verdad es concreta”, nos advertía Bertolt Brecht en su ABC de la guerra. Esa búsqueda de la verdad justifica la fotografía de guerra ortodoxa, que instituyen Capa, Taro y Chim en las trincheras de “la primera guerra moderna” -así se refirió Susan Sontag a la Guerra Civil Española.

La fotografía del conflicto siempre se ha medido entre compromisos y decisiones
sujetos a determinadas intenciones. Este hecho, lejos de asestarle un golpe certero, no
hace sino aquilatar su valor porque la fotografía del conflicto siempre ha enfrentado el
inmenso desafío de la toma de posición, y de hacerse cargo de las consecuencias
políticas de un gesto “estético” que, sin embargo, desemboca en efectos tangibles
sobre la realidad. En definitiva, la fotografía que documenta el conflicto nunca dejará
de ser actual porque representa el desafío del intelectual frente al mal y, sobre todo,
frente a la manera de combatirlo. Como decía George Steiner en El castillo de Barba
Azul: “La adormecida prodigalidad de nuestra familiaridad con el horror es una radical
derrota humana”.

La XV Bienal de Fotografía de Córdoba investiga el modo como, a lo largo del siglo XX
y XXI, la fotografía de guerra ha tratado de combatir este adormecimiento de muy
diversas maneras. No es cierto, en absoluto, que haya una ortodoxia para la fotografía
de guerra. Al menos para la que esta Bienal de fotografía aborda. El desarrollo de los
procesos bélicos es, desde luego, la punta de lanza de la conquista técnica, geopolítica
y cultural del mundo. De modo que la “evolución” de la guerra es el motor del devenir
del mundo y sus representaciones. Así, las primeras guerras mundiales nos hablaban
de un mundo pequeño, el primer mundo, sometidos al dominio de la sinrazón
totalitaria. Ante ello aparece un tipo de fotografía militante, que se piensa útil y se
hace propaganda, convencida de que el milagro técnico de la fotografía es un arma
política en sí misma.

En torno a mayo del 68, con las guerras de descolonización, Argelia y Vietnam
principalmente, desembocamos en otra fotografía, que sigue siendo militante, pero
que se piensa ya militancia tercermundista y global. El fotógrafo empieza a
cuestionarse el sentido de su trabajo. El objetivo de la foto se desplaza, pues, de la
utopía a la reflexión, y también a la crisis. Es un momento de inmensa fertilidad pues,
por primera vez, es la propia naturaleza de la imagen y sus usos lo que se cuestiona.
Del mismo modo que, como tan bien resumió Susan Sontag en “Frente al dolor de los
demás”, la responsabilidad política de la imagen ya no sólo corresponde al fotógrafo
sino, sobre todo, a nosotros, espectadores. Frente a la sociedad del espectáculo, la
fotografía comprometida dilata el tiempo y nos cuenta infinitas microhistorias de la
guerra. La fotografía no quiere que olvidemos.

El siglo XX termina como terminó el siglo XIX, obsesionado por las nuevas tecnologías
de la visión. Los primeros aparatos fotográficos aparecieron en la Guerras de Crimea y
la de Independencia de Estados Unidos. Aquéllas eran guerras a distancia, diferidas y
escenificadas, pues las cámaras de la época, pesadas y de exposición lenta, no podían
seguir el ritmo de la guerra. Características a las que, paradójicamente, volveremos en
las guerras de final del siglo XX, cuando la fotografía de guerra es sustituida por
imágenes operativas producidas y difundidas por la propia maquinaria militar de
guerra.

Cuando parecía que los fotógrafos comprometidos habían desaparecido de la guerra,
ya que como decimos ésta había pasado a ser televisada y autorizada por los militares,
aparece una nueva escena de fotógrafos que retoman el proyecto crítico y reflexivo del
género. Todos ellos se reconocen ahora fijados en un compromiso recíproco, que
Azoulay define como el contrato civil de la fotografía. Por fin, la fotografía del conflicto
abandona el relato de una verdad impuesta y de una emotividad sensacionalista para
reconocer el hecho fotográfico no como algo que ocurrió, sino que está ocurriendo
ahora mismo y ante el que todos los firmantes de ese contrato civil han de
posicionarse y tomar responsabilidad.

Sección Paralela

Las ocho exposiciones de la Sección Paralela, que, al igual que en las dos últimas
bienales, son el resultado de una selección (después de una convocatoria abierta a la
que se han presentado 113 proyectos, algunos de ellos llegados desde otros países),
son las siguientes: Lo humano & lo divino, de Carlos Duarte, en la Escuela de Arte
Mateo Inurria; Ausencias, de Manuel Jesús Pineda, en la Galería Ignacio Barceló, de
AFOCO; Sputtering, de Jorge Isla, en la Sala Cajasur de Gran Capitán; Miradas de
una ciudad, de Jesús Chacón, en el Oratorio San Felipe Neri; 12 horas en el
Louvre, de Katy Gómez Catalina, en la Sala Góngora Arte; Obras agónicas y otras
patologías. Memento Mori, de Ausín Sáinz, en la Fundación Antonio Gala; 365
días, de María María Acha-Kutscher, en las Galerías Cardenal Salazar, de la Facultad de
Filosofía y Letras; y Refugio, de Alana Chnana, en el Edificio Gran Capitán, del
Ayuntamiento.

Estas ocho exposiciones de la Sección Paralela se inauguran también hoy jueves y
estarán abiertas, en su mayor parte, hasta el 19 de mayo, aunque algunas cerrarán
antes.

Actividades complementarias

El programa de actividades de la XV Bienal de Fotografía de Córdoba, incluye tres
talleres, un ciclo de conferencias y otro de mesas redondas, revisiones de portfolio con
tres autores, un ciclo de cine y el II Rallye Fotográfico.

Los talleres son los titulados: Polaroid, la fotografía instantánea, con Pasquale Caprile
(6 de mayo); Minutos olvidados. La Cámara itinerante, con Manuel Torres, Begoña
Rosa y Diego Cabello (7 y 14 de mayo); y Escuela de Fotografía. Photoshop esencial,
con José Antonio Grueso (27 abril), Fernando Sendra (28 abril) y Gabriel Brau (29
abril).El ciclo de conferencias programado incluye las siguientes: Fotoperiodistas y
fotografías de la Guerra Civil en Córdoba, de Antonio Jesús González (31 marzo);
Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de Septiembre de 1936. La Leica II (Model D) capta
el Miedo a la Muerte. Arenga en la Finca de Villa Alicia y Huida de los Refugiados del
Pueblo. Génesis del Fotoperiodismo de Guerra Moderno, de José Manuel Serrano
Esparza (1 abril); Sarajevo 25 años después, de Gervasio Sánchez (3 abril); La
revolución de la captura de imagen: Lightfield, fotogrametría y nuevas tecnologías para
realidad virtual. Fotografía 360: El nuevo formato al alcance de todos, de Cristian
Domínguez Rein-Loring (6 y 7 abril); La furia de las imágenes, de Joan Fontcuberta (8
abril); Fotografía y ceguera. La Paradoja Posible, de Ángela Sairaf (21 abril); Fotógrafo
Juan José Serrano Gómez, la saga de los Serrano, de Juan Manuel Serrano Becerra (12
mayo); y El viaje del siglo XXI, Fotografía y Smartphone, de Francisco Javier Fernández
Bordonada (Chavi Nández) (13 mayo).

Por su parte, las mesas redondas serán dos: Fotógrafos en guerra: Fotoperiodismo
contemporáneo en zonas de conflicto, con Emilio Morenatti, Samuel Aranda y Manu
Bravo como invitados (25 marzo); y Fotógrafos y Academias (En memoria de Juan
Vacas), con Rafael Navarro, Pepe Castro y Francisco Sánchez Moreno como invitados
(23 abril).Las tres sesiones de revisión de portfolios Un fotógrafo en tu mesa tendrán como maestros, respectivamente, a Rafael Navarro (22 abril), Pablo Juliá (6 mayo) y José
María Díaz-Maroto (13 mayo).

En el ciclo fílmico, titulado Cine en Conflicto, se proyectarán las películas: Victorie de la
Vie, de Henri Cartier-Bresson (5 abril); Sierra de Teruel, de André Malraux (7 abril);
The Spanish Earth, de Joris Ivens (19 y 21 abril); España 1936, de Jean-Paul Le
Chanois (19 y 21 abril); The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S.
McNamara, de Errol Morris) (26 abril); Cartas desde Vietnam, de Bill Couturié (28
abril); La commune (París, 1871), de Peter Watkins (3 mayo); Spiritual voices. From
the Diaries of War, de Aleksander Sokurov (5 mayo); La imagen perdida, de Rithy Panh
(10 mayo); y The Act of Killing, de Joshua Oppenheimer (12 mayo).

Finalmente, el II Rally Fotográfico, concurso de fotografía que tiene lugar en un único
día, en el que los participantes pueden presentar una o varias fotografías de temática
libre y realizadas dentro de un límite espacial y temporal preestablecido, tendrá lugar el
23 de abril, con salida a las 10.00 desde el Palacio de Orive (bases del rallye en →
http://bienaldefotografia.cordoba.es/bases-ii-rally-fotografico/ )