La Harinera de Alcalá, una gran muestra de la larga tradición panadera de la ciudad

Se conservan en perfecto estado toda su maquinaria y aparejos, permitiendo ver cómo se elaboraba el pan artesanal

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La historia de la empresa “Harinera del Guadaíra”, y por tanto del edificio que la albergaría, arranca en los primeros años de la década de 1930 cuando un grupo de empresarios emprendedores, José Campos Picazo, Luis Rodríguez Ortega y José Sanabria Casado, se unen para fundar una sociedad anónima dedicada a la fabricación de harinas.

Así, con fecha 28 de junio de 1934, y firmado por el representante de la sociedad, José Campos presenta en el Ayuntamiento de Alcalá un escrito dirigido al alcalde donde se notifica que, “el edificio se está levantando entre el camino San Juan y la Calle Barcelona”. Se solicita, mediante dicho escrito, sea expedida la licencia de apertura de la Harinera.

El edificio, cuyos planos estaban firmados por el perito aparejador, A. Vélez, responde a lo que Oriol Bohigas define, para las construcciones fabriles de finales del siglo XIX y principios del XX, como “estilo codificado” y responde, entre otros, a los siguientes criterios: economía estructural y ornamental, exposición directa de los materiales, identificación entre arquitectura y construcción, y racionalidad funcional como norma básica de la composición espacial.

Corresponde la Harinera del Guadaíra a la tipología primigenia de los edificios industriales: fábricas de tres pisos, de planta rectangular alargada y estrecha, desarrollada en altura. El punto de partida de esta clase de edificios arranca en la Fábrica de Seda de Leombe, en Derby (Inglaterra), de 1718, con cinco pisos de altura.

Con esta tipología de construcción se resolvía el principal problema del edificio industrial: la transmisión uniforme de la energía, desde el foco de producción, situado en la planta baja. Por medio del sistema de poleas la energía ascendía hasta cada una de las plantas.

La Harinera del Guadaíra también se ajusta a esta tipología de edificios, en la búsqueda de iluminación natural, con la apertura de numerosos vanos en sus muros. Estructuralmente se compone de muro de carga de ladrillo macizo, y el muro que da a la Avenida Tren de los Panaderos era de tapial. La estructura horizontal de forjados es a base de vigas de acero, y los suelos de viguetas de madera recubiertos de tablazón macizo. La cubierta es a base de cerchas y correas de madera.

En cuanto a la distribución espacial del edificio, éste contaba en su planta baja con una serie de dependencias o áreas distribuidas en oficinas, dos almacenes de trigo , dos almacenes generales, un cuarto motor, una zona de lavadora, una sala de molinos y un castillete de molinos. La primera planta constaba de una única sala más terraza ,y la segunda planta albergaba otro único espacio ininterrumpido. Tanto la distribución espacial, como la estructura del edificio, no han sufrido modificaciones sustanciales a lo largo de estos ochenta años de historia, a excepción de puntuales intervenciones por temas funcionales, o de adaptación de la maquinaria de la fábrica. En 1993, el edificio es adquirido por el Ayuntamiento, pasando a formar parte del inventario de Bienes Municipales.

El epílogo de la biografía del edificio de la Harinera del Guadaíra, lo constituye un nuevo capítulo en su historia. Un renacer del mismo con su puesta en valor, rehabilitación y dotación de un nuevo uso dentro de esta vieja fábrica. Si antaño sirvió para albergar la labor fabril de la manufactura de ese preciado cereal que es el trigo, y su transformación en harina, base de la industria panadera de Alcalá, ahora se dispone a acoger una actividad educativa, cultural, turística y de desarrollo local a través de la interpretación de esta industria y por tanto, de la interpretación de la propia historia de Alcalá.