“¿La historia lo absolverá?”

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MATS Terminal, Washington, D.C. 1959. Foto Warren K. Leffler

Una peca de romanticismo a la hora de escribir sobre figuras tan controvertidas como esenciales para el siglo XX, especialmente si se trata de un político caribeño que trae consigo una tormenta de poesía, carisma, oratoria, y comunismo. Fidel Castro Ruz, el héroe revolucionario que muchos admiraban, o el déspota que otros cuantos despreciaban, pereció la noche del pasado 25 de noviembre en La Habana.

Castro junto con el Che Guevara y su hermano Raúl Castro, lideró la revolución que espantó al dictador militar que había reprimido la isla durante 7 años. El movimiento del 26 de julio, para muchos cubrió de rocío a la Cuba de finales de los 50, y se llevó la corrupción y los crímenes de la dictadura de Batista. Como decía el cantautor cubano Carlos Puebla (también conocido como el cantor de la revolución) en una de sus famosas canciones “Se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar”.

Desde que Raúl Castro anunció “con profundo dolor” la muerte de su hermano, son muchos los que han querido dedicar unas últimas palabras sobre la figura de Castro. El Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, ha subrayado las luces y las sombras de un referente de la dignidad Latinoamericana. Así, Iglesias trataba la Revolución Cubana como la senda de la dignidad. Además ha recalcado lo que es sin duda la cruda realidad en muchos países de América Latina; allí todavía existen miles de niños sin educación y sin acceso a un sistema sanitario digno, y, sin embargo, declaraba Pablo Iglesias, “ninguno de esos miles de niños es cubano”. Por otro lado, la Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, hacía hincapié en la incapacidad que mostró Fidel Castro para amoldarse al desarrollo democrático contrastándolo de nuevo con su indudable personalidad por luchar por un mundo más justo e igual.

Otros líderes neoliberales competentes, como Guy Verhofstad, ex Primer Ministro belga y actual portavoz del grupo parlamentario ALDE (Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa), acentuaban sin embargo la falta de libertades en lo que ha sido la Cuba de Fidel. Además Verhofstad declaraba que esperaba que tras la muerte de Fidel, la Cuba del lema “Hasta la victoria, siempre” se convierta en “Cuba libre”.

Muchas organizaciones internacionales no gubernamentales como Amnistía Internacional que denuncian exhaustivamente los crímenes de muchos estados amigos de España, como Arabia Saudí; también denuncian las fuertes restricciones de la libertad de expresión, asociación y circulación en Cuba. Además durante el último año (2015-2016) han revelado haber tenido noticia de miles de casos de persecución y detenciones arbitrarias de varias personas que se han mostrado críticas con el gobierno cubano.

Una vez más, recordemos una de las canciones del cantor de la revolución:

“Al que asome la cabeza duro con él
Fidel, duro con él)
Caballeros no hay razón,
que no hay razón caballeros
de que se le pongan peros
a nuestra revolución, […]
Aquí el que conspire tanto
por el bien de su bolsillo
que piense en el estribillo
de la canción que le canto:
Al que asome la cabeza duro con él
Fidel, duro con él”

Lennin murió, y se convirtió en un icono del comunismo para muchos; al fin y al cabo solo tuvo un par de años tanto para acertar y como para equivocarse. El Che Guevara fue asesinado en Bolivia, y su muerte reafirmó sus palabras, “El escalón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario.”, puesto que su figura se hace mito.

¿El comunista que fallece se convierte en un héroe de valentía incalculable?, ¿Qué es el comunista que vive? ¿A caso se puede comparar a Iósif Stalin o a Mao Zedong con Fidel Castro?

Fidel Castro sobrevivió a la revolución y dio vida a los sueños de la narrativa comunista. Castro es probablemente el único líder de un régimen comunista duradero al que se le puede llamar político revolucionario y no dictador genocida.