La lucha por las libertades de ‘Snowden’ y otros problemas éticos

Una película que habla más sobre la seguridad mundial, el poder y las líneas borrosas del espionaje americano que de hackers

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Andalucía al Día, Snowden

Oliver Stone, director de ésta nueva película, vuelve a la carga con su mano crítica como ya hizo anteriormente en ‘Wallstreet’, ‘Nixon’ o ‘Platoon’. En este caso, no estamos ante una película tanto bibliográfica sobre la vida de Snowden – representado por Joseph Gordon-Levitt – sino una explicación sin excesivo detalle de cómo uno de los mejores trabajadores para la CIA y la NSA se vuelve en contra de su propio país. Siguiendo un planteamiento de guión muy similar a ‘La gran apuesta’ – la cual explicaba como explotó la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y múltiples conceptos de bolsas – usa la ficción y elementos de la vida de Snowden, junto a sus propias declaraciones de qué lo motivó a hacer lo que hizo, para formar una historia sencilla y didáctica.

Como thriller funciona bastante bien. Sin llegar a ser sobrecogedor, si hay una latente y creciente preocupación por lo que está pasando. Como las buenas películas de espionaje, se cuece a fuego lento. En esto ayuda mucho el subdirector de la CIA Corbin O’brien – interpretado por el conocido actor inglés Rhys Ifans, que tanto hace de secundario en el cine de los últimos 15 años – un conservador dispuesto a cualquier cosa por su país. El romance con su novia Lindsay Mills – Shailine Woodley – tiene muy buena química y llega a conmover. El trabajo de dirección es poco efectista, lo cual se agradece, pero se toma sus licencias en determinados momentos para añadir algo de color al relato. Y aunque su duración pueda parecer excesiva, se toma su tiempo en explicar bien las pocas cosas que se cuentan sobre el caso Snowden: los tribunales de FISA, el programa Xkeyscore con el que espiaban Facebook, Google, Yahoo, el programa Prisa, la reunión con los primeros periodistas en Hong Kong…

Cuando digo sencilla, también quiero decir elegante. La película no intenta crearte una gran paranoia con todo el espionaje a través de móviles, tabletas, webcams, y cualquier otro soporte conectado a Internet. Aunque sí proyecta bastante bien la creciente paranoia en el propio Snowden y su lucha de conciencia. Y esto es algo que merece un aplauso a la película. El personaje no es un revolucionario, un ser plano que desde el inicio ya tiene unos ideales que se mantienen hasta la finalización de la película. Snowden evoluciona. Pasa de ser un conservador capaz de defender a Bush que quiso formar parte de las fuerzas especiales para defender su país, a comprender que se puede ser un patriota y no estar del lado del poder. Incluso imperfecto, cuando quiso ser agente de campo y se da cuenta que “el juego” no es como se imaginaba y se comporta de forma poco profesional.

Sí, la película es una gran oda por parte de Stone a Snowden en el que se vende a un héroe. Pero no se olvida de mostrar otras perspectivas en el tema, evitando en bastantes ocasiones resultar dictatorial. La película, aunque el protagonista sea un hacker, tiene muy pocos momentos en el que realmente veamos ese mundo, más allá de las explicaciones que se dan de forma narrativa y con algunos planos de inmensas salas llenas de servidores. Esto es porque la pregunta con la que la historia trabaja todo el tiempo es: ¿existe alguna motivación por la que la ley pueda ser saltada?¿dónde están los límites por proteger a tu país? Esta última pregunta quizás se plantee de una forma demasiado ambigua y no llegue tanto, porque al final es una mera cuestión de moral y opiniones personales. Los hay que dirán que no tienen nada que ocultar y que si eso sirve para evitar otro 11-S adelante, y los que dirán que el 11-S es solo una excusa para que el poder use estas herramientas y se fortalezcan. Aún así, plantea la idea para que el espectador le de vueltas.

Una creación progresista que aparece en unas fechas muy próxima a las elecciones de los Estados Unidos, y que una vez dejado claro en ella que Snowden es un héroe, votar a Trump o a Hillary es un error. Ya que, citando uno de los monólogos del hacker en la película, si han existido este tipo de sistemas en un gobierno como el de Obama, permitir que sigan existiendo en la oscuridad son un peligro ya que nunca se sabe quién puede ser el próximo líder. ¿Se imaginan como hubiese sido la situación si Snowden no lo hubiese sacado a la luz y Trump saliese electo?