La policía intensifica los controles antidroga para velar por la seguridad vial en Navidad

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Pasadas las 12 de las noche la Policía Local de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), comenzaba el despliegue del dispositivo que por primera vez, y de manera pionera, ha comenzado con los primeros controles anidados de drogas y alcohol.

El oficial de servicio daba las últimas instrucciones antes de dirigirnos al primer punto en el que esa noche se desarrollaría el control. Distribuidos por parejas, seis agentes de la Policía local y efectivos de la Policía Nacional se coordinan para evitar que los infractores puedan darse a la fuga o provocar lesiones a los agentes. En algunos casos las condiciones de embriaguez ha desembocado en episodios violentos.

Al llegar al punto donde se sitúa el control, todo está preparado, aunque la calle está tranquila. El tráfico es escaso. Es viernes, rozamos la una de la madrugada, y el frío se empieza a notar.

“Hay muchas personas que como se sabe que hay controles, que las sanciones son altas, que ya es un delito penal, dejan de consumir alcohol, pero recurren a otras sustancias porque piensan que no existen este tipo de pruebas o están menos extendidas”, explicaba el intendente jefe de la Policía Local de Alcalá, David Cordero.

Aparecen los primeros vehículos, los agentes solicitan la documentación del automóvil. Se trata de una pareja joven, acaban de salir y se dirigen hacia una fiesta, tras comprobar que la documentación está en regla y que los ocupantes del coche no tiene ninguna orden de detención pendiente, proceden a realizar la prueba de alcoholemia. El test despeja la tensión que se vive durante los breves segundos en que la conductora está soplando. No es la primera vez que alguien arranca e intenta darse a la fuga.

Con una prueba negativa se evalúa la posibilidad de hacer el “Drug Test”, sin embargo, sólo se realiza en el caso de que se perciban síntomas de haber consumido sustancias psicotrópicas. En este caso, se les deja marchar. Sólo se instruyen diligencias por delito, si además de dar positivo, presentan unos síntomas evidentes de encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia, y por el momento, es la fiscalía la única que tiene la potestad de tramitar por delito contra la seguridad vial.

La unidad de atestados es operada por dos funcionarios formados específicamente en su uso. Son agentes cualificados.

Han pasado 15 minutos, el número de conductores a los que se inspecciona va en aumento. Un agente recibe por radio el aviso de un ciclomotor, que han visto realizar una maniobra extraña. Se trata de dos “conocidos” de la policía. No es la primera vez que los detienen, y son consumidores habituales de cannabis. Al llegar a la rotonda donde nos encontramos reciben el alto, y les hacen detener la moto junto al “furgón de atestados”. Esta vez, los agentes les rodean. No se fían. Tras realizar un cacheo rutinario y la prueba de alcoholemia les indican que van a realizar un test de drogas. “¿Esto se lo hacéis a todo el mundo? ¿Estoy obligado ha hacerla?”, pregunta el conductor. Los agentes le indican que sí, no hacerla sería desobediencia a la autoridad, y la sanción es grave.

Pasan los minutos, a pesar de haber indicado que no había consumido ninguna sustancia, el control continúa. Mientras, en otro vehículo un conductor ha dado positivo. El delito es grave. Superar los 0,60 mg/l -en este caso el resultado fue 0,73 mg/l- implica una sanción penal. Los agentes hacen que el conductor se baje del coche y proceden a realizarle la prueba de contraste.

En la otra punta del control el “Drug Test” finaliza su análisis. “En esta prueba si te da un resultado positivo tienes que volver a tomar otra muestra, que es la que se envía al laboratorio y es la prueba evidencial, y esa es la prueba realmente válida. La sustancias hacen efecto unas cuatro o cinco horas. De todas formas, con el subidón estos síntomas se ven muy fácil”, comentaba el intendente jefe. Dar positivo sin tener unos síntomas que constituyan delito conllevan una denuncia administrativa, la pérdida de 6 puntos del carnet y una sanción de 500 euros.

Negativo, el conductor no ha consumido nada, afortunadamente. Los agentes le indican que puede marcharse. Horas después volvería a ser parado por otro control, por no detenerse ante el requerimiento de los agentes.

El conductor ebrio realiza su prueba de contraste, y el resultado indica que no va a poder ir a casa conduciendo. Su tasa aumenta y al comunicárselo los agentes, estalla. Se produce entonces un conato de enfrentamiento, que finalmente aplaca su mujer. Era su cena de aniversario y habían tomado una copa para celebrarlo. “Desgraciadamente, esto es lo que más pasa, tomas una y crees que vas bien”, comenta un policía.

La noche avanza y conforme se acerca la hora de cierre de los establecimientos, sobre las 4 de la mañana, hay más posibilidades de encontrarse con gente que dé positivo. Y así, trabajando por la prevención de accidentes, dejamos a los agentes que terminen su turno.