La Policía Nacional desarticula una red criminal que obligaba a mujeres a prostituirse en Sevilla

Han sido liberadas cinco víctimas que eran obligadas a consumir drogas para mantenerse disponibles, activas y sin descanso las 24 horas

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Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal formado por cuatro personas que obligaba a mujeres a ejercer la prostitución en un piso de la ciudad de Sevilla llegando incluso a suministrarles drogas para que pudieran trabajar más tiempo sin descanso. Además los integrantes de este grupo empleaban técnicas coactivas como amenazas y sanciones económicas así como videovigilancia las 24 horas para controlar sus movimientos. La investigación comenzó cuando los agentes localizaron un piso ubicado en el barrio sevillano de Nervión donde varias mujeres estaban siendo obligadas a prostituirse. Después de realizar las primeras pesquisas se averiguó que este grupo, formado por dos mujeres y dos hombres, actuaba bajo una férrea jerarquía y con una clara división de tareas. Conformaban una estructura en la que se identificaba la figura de la cabecilla, el controlador, el suministrador de sustancias estupefacientes y la madame. Estructura jerarquizada y reparto de tareas Al frente de este grupo criminal se encontraba una mujer, de origen boliviano, encargada de captar a las víctimas y obligarlas a ejercer la prostitución en el domicilio que ella misma regentaba. También se ocupaba de dictaminar las medidas de control que se ejercían sobre las mismas para evitar que escapasen o no rindieran físicamente. Un escalón por debajo de esta mujer se encontraba el controlador, un hombre cuyo cometido era prestar seguridad en el domicilio donde se ejercía la prostitución y controlar los movimientos de las mujeres cuando estas contaban con permiso para poder salir a la calle. En la base de este grupo criminal se encontraba otra mujer que cumplía las funciones de madame y se encargaba de gestionar a la clientela así como organizar el trabajo a las mujeres y sancionarlas económicamente si se negaban a trabajar o no cumplían con las obligaciones que les imponían. Vigiladas y sometidas las 24 horas Los miembros de este grupo criminal ejercían una fuerte presión y control de las mujeres a las que obligaban a prostituirse para lo cual vigilaban todos sus movimientos tanto en el interior de la vivienda – con un sistema de videovigilancia instalado en todas las estancias de la casa – como en el exterior, dado que si obtenían permiso para salir a la calle, uno de los delincuentes las seguía a todas partes. Además, las chicas eran obligadas a consumir drogas para mantenerse activas físicamente el mayor tiempo posible para trabajar más horas sin descanso, ya que tenían que estar disponibles para los clientes las 24 horas; para ello, este grupo criminal contaba con otro miembro encargado de abastecer de sustancias estupefacientes al prostíbulo con este fin. La investigación, desarrollada por agentes de la UCRIF de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, finalizó con la detención de estas cuatro personas y la liberación de un total de cinco mujeres que se encontraban en el piso en una situación física – por el cansancio y la ingesta de drogas – y de convivencia – hacinadas en una habitación pequeña – precarias. “Con la trata no hay trato. Denúncialo” Esta operación se enmarca dentro del Plan de la Policía Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, en funcionamiento desde 2013 y que motivó la activación de la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial, de este tipo de delitos. Dentro de la II Fase de este plan, la Policía Nacional ha puesto en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Con el claim
Foto Europa Press

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal formado por cuatro personas que obligaba a mujeres a ejercer la prostitución en un piso de la ciudad de Sevilla llegando incluso a suministrarles drogas para que pudieran trabajar más tiempo sin descanso. Además los integrantes de este grupo empleaban técnicas coactivas como amenazas y sanciones económicas así como videovigilancia las 24 horas para controlar sus movimientos.

La investigación comenzó cuando los agentes localizaron un piso ubicado en el barrio sevillano de Nervión donde varias mujeres estaban siendo obligadas a prostituirse. Después de realizar las primeras pesquisas se averiguó que este grupo, formado por dos mujeres y dos hombres, actuaba bajo una férrea jerarquía y con una clara división de tareas. Conformaban una estructura en la que se identificaba la figura de la cabecilla, el controlador, el suministrador de sustancias estupefacientes y la madame.

Estructura jerarquizada y reparto de tareas

Al frente de este grupo criminal se encontraba una mujer, de origen boliviano, encargada de captar a las víctimas y obligarlas a ejercer la prostitución en el domicilio que ella misma regentaba. También se ocupaba de dictaminar las medidas de control que se ejercían sobre las mismas para evitar que escapasen o no rindieran físicamente. Un escalón por debajo de esta mujer se encontraba el controlador, un hombre cuyo cometido era prestar seguridad en el domicilio donde se ejercía la prostitución y controlar los movimientos de las mujeres cuando estas contaban con permiso para poder salir a la calle. En la base de este grupo criminal se encontraba otra mujer que cumplía las funciones de madame y se encargaba de gestionar a la clientela así como organizar el trabajo a las mujeres y sancionarlas económicamente si se negaban a trabajar o no cumplían con las obligaciones que les imponían.

Vigiladas y sometidas las 24 horas

Los miembros de este grupo criminal ejercían una fuerte presión y control de las mujeres a las que obligaban a prostituirse para lo cual vigilaban todos sus movimientos tanto en el interior de la vivienda – con un sistema de videovigilancia instalado en todas las estancias de la casa – como en el exterior, dado que si obtenían permiso para salir a la calle, uno de los delincuentes las seguía a todas partes. Además, las chicas eran obligadas a consumir drogas para mantenerse activas físicamente el mayor tiempo posible para trabajar más horas sin descanso, ya que tenían que estar disponibles para los clientes las 24 horas; para ello, este grupo criminal contaba con otro miembro encargado de abastecer de sustancias estupefacientes al prostíbulo con este fin.

La investigación, desarrollada por agentes de la UCRIF de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, finalizó con la detención de estas cuatro personas y la liberación de un total de cinco mujeres que se encontraban en el piso en una situación física – por el cansancio y la ingesta de drogas – y de convivencia – hacinadas en una habitación pequeña – precarias.

“Con la trata no hay trato. Denúncialo”

Esta operación se enmarca dentro del Plan de la Policía Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, en funcionamiento desde 2013 y que motivó la activación de la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial, de este tipo de delitos.

Dentro de la II Fase de este plan, la Policía Nacional ha puesto en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Con el claim “Con la trata, no hay trato. Denúncialo”, la Policía está promoviendo la implicación social de todos los ciudadanos en este tipo de delitos.