La rebelión de los descamisados

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Foto Twitter @sanchezcastejon

—Esto ya no es lo que era—se dirá el Barón por excelencia— ya no respetan ni siquiera la sabiduría y el lustre que dan las canas.

Este fin de semana hemos asistido atónitos en muchos casos, sorprendidos en otros y en muchos esperanzados, a la REBELIÓN DE LAS BASES. Ha sido la nueva versión de los descamisados como denominaba antaño la derecha a los que hablaban en nombre y en sintonía con el pueblo, con los ciudadanos de a pié y expresaban sus anhelos, sus aspiraciones y sus cuitas. ¿Se volverá a tiempos pasados de avances sociales?, ¿Aparecerán hombres en los que los ciudadanos puedan volver a confiar? Será el tiempo quién dicte sentencia.

El hecho de que las bases del PSOE hayan pasado de las consignas de los barones, históricos a los que este autor llama elefantes blancos por aquello de la edad y por el protagonismo y el “egolatrismo” que practican, ha sido un duro golpe de efecto para los que pretenden seguir imponiendo, sin que les corresponda, su voluntad para defender nada más que sus privilegios, los privilegios individuales que adquirieron subrepticiamente usurpando la voluntad ciudadana. Los militantes del PSOE han dado un puñetazo en la mesa y han elegido a quien les ha dado la gana, a la persona que mejor los representa y con el que se identifican. Que hayan acertado o no, es harina de otro costal, el tiempo será el que lo diga; en cualquier caso, una de las esencias de la democracia es el derecho a equivocarse.

La emperatriz, en torno a la que toda la nobleza cortesana había unificado esfuerzos para fabricarle un trono a su medida, ha sido derrocada antes de sentarse en el sillón dorado. Llega el descamisado, en representación de todos los rebeldes descamisados, y le hace una pasada por la izquierda (nunca mejor dicho) dejando su bólido en ridículo. Tan sólo ha sido apoyada la emperatriz en Andalucía y con un 40% que no la ha votado. Ese 40% puede ser determinante para el futuro, si no empiezan las maniobras de cortes de cabezas.

En sintonía con los resultados de las primarias en la formación socialista, se produce la dimisión del Sr. Hernando. Algo lógico, su papel de “Brutus” en la defenestración de Pedro Sánchez lo han empujado a ello. Aunque las malas lenguas dicen que su CESE estaba cantando y que ha preferido no pasar por las horcas caudinas teniendo que asumir el papel de un simple judas. Así, presentando de forma voluntaria la dimisión como portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, queda como un señor, al menos de cara a la galería. De todas formas la mayoría de los ciudadanos de este país tiene la cuestión muy clara.

Con la elección de Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE se abre una etapa de esperanzas, de apertura hacia opciones progresistas, de ruptura con las indignantes posturas de tragaderas con la derecha… ya se respira ilusión entre los ciudadanos que se resisten a ser pisoteados en sus derechos y en su dignidad, lo que de momento es progresar.

Estamos seguros de que el Sr. Sánchez se replanteará el tema de la Moción de Censura. A los ciudadanos no nos preocupa tanto el candidato como que sea desalojado del sillón presidencial un sujeto incapaz, indigno, inepto y al que cada día le surge un exabrupto en forma de corrupción dentro de su partido. Y que se lleguen a acuerdos serios, coherentes y exentos de protagonismos absurdos.

Seguimos sin fiarnos de la “baronía” del PSOE, no estamos seguros de que no hayan iniciado ya la “política de pasillos” encaminada a poner, a las primeras de cambio, en el sillón de la Secretaría General una persona que sea afín a sus intereses. Sospechamos que desde ya se está buscando un nuevo Bruto que apuñale al César.