La Talegona triunfó en el Festival de Madrid

La Talegona salió triunfante de la Sala Guirau del Centro Cultural de la Villa de Madrid, sede del Festival Flamenco Madrid 2017.

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La Talegona, oficial.

El flamenco sigue siendo (creo que afortunadamente) algo sin definición. Algo de ancestral y algo de novedoso; algo de rabia y algo de sensibilidad; algo de pena y algo de exorcismo… Y la Talegona (Córdoba, 1976) apareció en las tablas jugando con las luces y con una chaqueta que, desde la butaca, parecía cuero. Salía talegoneando, término que se tuvo que inventar para describirse, al escenario del Centro Cultural de la Villa, también llamado Fernán Gómez, marco del Festival Flamenco  Madrid 2017.

«Nueva palabra, nuevo zapateo… no, no pretendo nada. Es mi forma de sentir, mis raíces, mi manera de andar y caminar por mis sentidos. “Los Talegones” mi familia, lo que me conmueve, los momentos que me acompañan siempre; una flamencura de mis antepasados que reflejan mi todo y ese es mi único fin reflejar mis sentimientos, hacer de este instante algo inexplicable, algo transparente, algo vivo.»

Así describe ella qué es talegonear.

oficial

Una visión del flamenco peculiar la que tiene la Talegona. La combinación entre lo ancestral y el estudio de la danza, que le da ese conocimiento que nutre a los y las artistas de la capacidad de hacer lo que les da la gana. Se nota, claro que se nota. La visceralidad con la que se expresa y la dulzura con la que encarna sus recuerdos resulta brillante.

Se juntó, además, con un graciosísimo Amador Rojas, que hizo un despliegue de talento sobrenatural. Los cantaores, notables; la guitarra, fina y los vientos claros, todo de cara. El compás perfecto, el taconeo preciso, los movimientos limpios… La Talegona hizo que un teatro en Madrid acabara entregado, dando palmas (bien) al compás.

Orgullosa representación

Es una fantasía el vivir el Madrid y ser andaluz cuando pasan estas cosas. Se niega la mayor, por así decirse: «El flamenco es que lo tenéis regalao, eso no se trabaja», mentira.

El espectáculo de gente como la Talegona, como Pastora Galván o como el cada vez más reconocido David Palomar hace a Andalucía algo más que una tierra donde ir de fiesta y al flamenco como el símbolo de lo anterior. Artistas de este calibre están dando cuenta de Despeñaperros p’arriba de que el flamenco es un arte universal, algo más que una música cualquiera… Y que necesita de un trabajo desgarrador.

Por eso es tan positivo que gente como la Talegona reivindique que, si bien están muy bien las fiestas flamencas de la improvisación, la gracia y el salero (somos alegres y, si no les gusta, vístanse de negro y pónganse a llorar); también es necesario reivindicar este trabajo, las horas de ensayo y los muchísimos sacrificios, por ejemplo, estudiando. Que el talento no sale sólo, oigan, que todo se entrena, y a esta señora en Andalucía le tenemos que agradecer el arte que tiene y lo mucho que ha trabajado para tenerlo.