La terapia celular adoptiva se centra en mejorar los efectos del trasplante de progenitores hematopoyéticos

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Dr. Antonio Perez Martinez
Dr. Antonio Perez Martinez

La terapia celular adoptiva en el trasplante de progenitores hematopoyéticos consiste en utilizar células del sistema inmune como tratamiento para potenciar el efecto antitumoral, antiinfeccioso o acelerar la reconstitución inmune en un paciente que se ha sometido a un trasplante de progenitores hematopoyéticos. Por el momento, “se trata de un tratamiento experimental en la mayor parte de los casos, ya que se utiliza en el contexto de ensayos clínicos o en pacientes donde han fracasado los tratamientos convencionales frente a infecciones, enfermedad mínima residual o quimerismo mixto postrasplante”, apunta Antonio Pérez Martínez, jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica y Trasplante Hematopoyético del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, que participa en el simposio sobre “Nuevas estrategias en Terapia Celular”, que se celebra en el LX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y XXXIV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), que está teniendo lugar en Granada.

Aún no hay ensayos clínicos randomizados para poder valorar su eficacia; “sin embargo, sí hay series importantes de pacientes, en los que los tratamientos convencionales han fracasado, donde destacan sus perfiles de seguridad y efectividad”, comenta el hematólogo, quien añade que “quedan varios aspectos por perfilar, como son la optimización de la terapia, identificar la dosis adecuada, el tiempo necesario de tratamiento, biomarcadores de respuesta e incorporar nuevas terapias frente a infecciones que, actualmente, no cubren las aproximaciones que se están llevando a cabo”.

Dr. Juan Montoro
Dr. Juan Montoro

Papel de los linfocitos T Por su parte, la inmunoterapia con linfocitos T es segura y eficaz en ciertas enfermedades hematológicas. “Hay varias plataformas al alcance de los hematólogos, centradas en la capacidad del linfocito T, uno de los componentes de la respuesta inmune adaptativa, para reconocer y tratar el cáncer. La infusión de linfocito del donante (ILD), los linfocitos T antígeno específicos, los checkpoints inmunes, los BiTEs y las células CAR-T son, por el momento, las más efectivas. Para poder seleccionar la apropiada, es esencial comprender los mecanismos de acción, la eficacia, las limitaciones y las toxicidades de cada una de estas estrategias”, explica Juan Montoro, de la Unidad de Trasplante Hematopoyético del Servicio de Hematología del Hospital La Fe, de Valencia.

El uso terapéutico de los linfocitos T es un campo en expansión y de rápido crecimiento, sobre todo en el seno del trasplante alogénico, que es el que ha servido de modelo en la plataforma de la terapia celular, ya que “probablemente, no existe en medicina un procedimiento más inmunológico que un trasplante alogénico”, detalla este hematólogo, quien destaca que “esto ha sido como consecuencia del entendimiento y manejo de la tres principales complicaciones inmunitarias mediadas a través de alteraciones en los linfocitos T y que son responsables del 80% de las muertes: recaída, enfermedad de injerto contra huésped (EICH) e infecciones”.

Por eso, para combatir estos problemas, se ha tratado de potenciar el efecto beneficioso inmunitario del injerto contra tumor e infección, y favorecer y promover una tolerancia inmunológica a través de varias de las estrategias que hay en marcha.