La Tristura propone una nueva transgresión de las normas escénicas con su obra ‘CINE’

Celso Giménez e Itsaso Arana, integrantes de La Tristura, estarán en el Teatro Central de Sevilla los próximos 21 y 22 de abril de 2017

875
Andalucía al Día, Cine La Tristura

Imaginamos a un hombre joven, que durante años no se ha decidido a emprender un viaje. Quizás por miedo, quizás por incapacidad, quizás porque nunca encontró el
momento. En ese viaje tratará de encontrar respuestas sobre su identidad. Identidad de la que no queda rastro desde que nació, a finales de los años 70, en España. Ahora, cuando empieza la road movie, va a comenzar su búsqueda. Durante este viaje se encontrará con situaciones que le irán revelando su propia historia y la de su país”.

Así introducen Celso Giménez e Itsaso Arana, integrantes de La Tristura, su última aventura sobre las tablas, titulada CINE. Considerada como una de las compañías más interesantes y transgresoras del teatro contemporáneo español de la última década (la crítica ha dicho de ella que “tiene las imágenes más bellas y las textos más crudos”), La Tristura regresa a los escenarios con una obra que ellos mismos reconocen casi como “una ópera prima ”, el punto de partida de su madurez una vez pasados los 30 años.

Cine (kiné) significa etimológicamente movimiento. Como sus propios creadores afirman, esta nueva pieza de La Tristura apela “a la valentía, al viaje y al movimiento. A la búsqueda de la identidad, desde un lugar absolutamente íntimo, pero con consecuencias políticas”.

Y continúan: “CINE nace del deseo por explorar el recorrido secreto entre la mirada telescópica y microscópica. Una continuación en la búsqueda del relato íntimo, de la micropolítica, de los lugares en los que se conectan lo grande y lo insignificante”.

Entienden el teatro “como el lugar para desvelar secretos, para hacer revivir por un instante a los muertos. Cine, es una pieza sobre los niños robados en España. Un  fenómeno oculto, del que apenas se habla en nuestro país. Desde el año 1939 hasta mediados de los años 80, se calcula que hay 300.000 niños robados en España. En Argentina, para dimensionar esta cifra, se cree que son unos 500”.

“Pero nosotros no somos jueces, ni reporteros -añaden-. Nuestra responsabilidad es enfrentarnos a este asunto siguiendo con nuestro propio lenguaje. Creando imágenes y textos que traten de ampliar los límites de la escena. Intentando seguir imaginando lo que son las artes escénicas en el siglo XXI. ¿Se puede seguir indagando en un lenguaje propio cuando lo que quieres decir es tan pesado y concreto? Ese es el reto”.