Lamento madridista

La parroquia sale del bar como las hormigas del hormiguero, la cabeza gacha. Sólo se escucha el tintineo de los vasos. ¡Ah, esta banda sonora! Dulce melodía esta del lamento madridista. 

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Foto de un tweet de @RizaDurmisi

Valdano narra lo ocurrido. Le preguntan qué adjetivo utilizaría, él resuelve: “Preocupación”. A la hora del gol del Sanabria, dijo que “adentramiento balonístico en la red contraria”. Es un hombre de palabras serias. Algo ha sacudido Madrid. Algo se ha metido en el lagrimal del madridista promedio. La cuelga Barragán, remata el delantero. Se escucha desde mi casa el porrazo en la barra. Está sonando, es el lamento madridista.

Lamento madridista

Hoy se puede leer el As y ver Deportes Cuatro. Habrá un reportaje sobre el taconazo de Bale que no pudo ser. Se examinará la posición exacta en la que el galés, un tipo universal, remata a un sitio que no fue gol. Se hará un estudio concreto sobre el sentimiento del aficionado por las calles de Chamartín. Nadie pensará en ellos y ellas. Nadie les dirá “¿quieres un pañuelito?” Ningún periodista (¡sanguinarios!) pensará en el lamento madridista.

Lo pongo otra vez, por si no lo han visto todavía:

Apártese la Hayworth quitándose el guante, ya tuve suficiente. Lo pongo otra vez. Barragán centra, Sarabia remata. ¡Oh! Volvió Cristiano Ronaldo y dio lo mismo ¡Oh! Que se acabe la Liga, el Sevilla quedaría por delante del Betis, pero el Madrid no jugaría ni la UEFA. Seamos salvajes. Casemiro ante las cámaras renueva el lenguaje universal: “El fútbol es así”, declara. Rueda de prensa de Zidane, “¿Cómo estás?”, “mal”. ¡Oh! El mundo es un sitio en el que disfrutar cuando el lamento madridista abunda.

El Betis está a 6 puntos del líder, esa es la verdad. Y el mundo no se ha parado ni un momento, ya lo dijo la canción. Y lo dije en el trabajo, no es por nada, ya saben que sólo se ganan las apuestas que no se terminan de echar. Que se lo digan a Zidane cuando cambió a Lucas Vázquez por Marcelo. Y salió Joaquín, ¡Oh! La parroquia sale del bar como las hormigas del hormiguero, la cabeza gacha. Sólo se escucha el tintineo de los vasos. ¡Ah, esta banda sonora! Dulce melodía esta del lamento madridista.