Las empresas veterinarias reclaman que se profesionalice la atención a animales abandonados

Abogan por un marco legal que establezca las condiciones de perreras, protectoras, casas de acogida y particulares

456

La Asociación de Empresarios Veterinarios de la provincia de Cádiz (AEVECCA) ha reclamado a la Junta de Andalucía poder participar, desde la experiencia de sus asociados, en la elaboración de la Ley de Bienestar Animal, como ha ocurrido en otras normativas relativas a la protección animal a nivel estatal.

Desde AEVECCA se lamenta, a la vez que se pone de ejemplo de la necesidad de regular los centros de acogida animal, lo ocurrido en Chiclana días atrás: la intervención del SEPRONA de la Guardia Civil para rescatar a unos 40 animales hacinados y muertos literalmente de hambre, rodeados de basura y sin poder escapar de su captor, que lejos de velar por su bienestar, los tenía abandonados a su suerte, dejando que se murieran y se comieran entre sí, sometidos a una crueldad extrema.

En la provincia de Cádiz hay censadas 80 consultas veterinarias, 89 clínicas y dos hospitales veterinarios. Por otro lado, aproximadamente, hay unas 30 protectoras de animales en la provincia. Se actúa, en ocasiones, con cierta descoordinación cuando veterinarios y protectoras coinciden en la búsqueda del bienestar animal.

AEVECCA viene denunciando estos casos como el de Chiclana desde hace meses, reivindicando la necesidad de que en España se legislen las condiciones de tenencia de animales con la perspectiva del bienestar animal, y que estén controladas por veterinarios, profesionales de la salud, preparados y formados para ello.

Actualmente, en Andalucía se está elaborando una ley de Bienestar animal sin contar con los profesionales veterinarios. A nivel local, los ayuntamientos delegan los centros de protección animal (obligatorios por ley en municipios de más de 50.000 habitantes) a protectoras, cuyo personal tiene mucha voluntad y realizan un trabajo encomiable de forma altruista, pero a veces sin la preparación necesaria. La dirección técnica debe llevarla un gestor preparado y la dirección sanitaria debe llevarla un veterinario.

La asociación de empresas veterinarias reclama un marco legal que establezca las condiciones de perreras, protectoras, casas de acogida y particulares que deciden tener más de 7 perros bajo su responsabilidad. Y además establecer los controles necesarios a estos establecimientos para que estos casos dejen de aparecer.

No sólo encontramos casos como el de la semana pasada en Chiclana, sino otros de verdaderas mafias que hacen venta encubierta de animales, tapadas como adopciones. Se dispensan a las mascotas medicinas de baja calidad con estándares mínimos en intervenciones de bajo, porque así el margen de los donativos va a ser mayor. Han aparecido casos donde se acusa de fraude ya que además de no pagar impuestos, existe lucro a particulares con agravante de maltrato animal. No se puede generalizar, ya que hay muchas personas, voluntarios, con muy buenas intenciones que adoptan, y que acogen animales, y sin embargo no se llegan a preguntar en qué quirófanos o condiciones son esterilizados éstos.

Desde AEVECCA y otras asociaciones veterinarias se exige que se definan exactamente las condiciones higiénico-sanitarias de los animales, necesidades alimenticias, cuidados y tratamientos, curativos, pero sobretodo, preventivos. El personal que trabaje ha de estar formado y con contrato laboral, porque puede haber casos en que bajo el abanico del voluntariado haya horarios laborales encubiertos, con la consiguiente competencia desleal.

Los controles llevados a cabo por personal veterinario evitarían que tuviera que intervenir la Guardia Civil en estos casos y garantizar el bienestar animal. No debemos olvidar el riesgo que para los voluntarios sin ninguna formación suponen enfermedades que se contagian como micosis, leishmaniosis, brucelosis, micoplasmosis y otras enfermedades parasitarias e infecciosas. Estamos dejando estos animales en manos no expertas, no formadas.

Hay ayuntamientos que sustituyen antiguas perreras y recogida de animales abandonados por centros de protección animal sin personal cualificado. Si aparece un brote de rabia, ¿quién será el responsable? ¿Y si aparecen brotes de leishmania humana? ¿Y si aparece el tétanos en algún voluntario? No se puede olvidar que la salud de los animales y la humana están íntimamente relacionadas.

AEVECCA pide que no se mire para otro lado: hemos de pensar como sociedad qué modelo de bienestar animal queremos, donde se integren veterinarios, proteccionistas y ayuntamientos bajo un marco legal adecuado. Desde la asociación se reitera que estos profesionales son garantes de la salud animal y están dispuestos a colaborar con cuantas entidades sea necesario, en beneficio de una convivencia armónica de nuestros animales en la sociedad.

Se trata de veterinarios por vocación, que colaboran con las protectoras de nuestro entorno, pero el amor por los animales no debe confundirse, es un trabajo solo apto para profesionales cualificados, mientras algunas protectoras recurren a veces a “seudoprofesionales” sin las mínimas garantías. El mejor lugar para realizar las cirugías es un quirófano bien equipado con material estéril, que garantice el bienestar animal y una práctica quirúrgica con calidad.

El bienestar animal no solo trata de sacrificio cero, sino que, ha de considerar la dignidad del animal, defendiéndolo de procesos que, por ser extremadamente económicos, no cumplen unos mínimos en cuanto a sanidad y a control de dolor.