Llora Occidente

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Andalucía al Día, atentados Bruselas
Foto Europa Press

Los atentados producidos en Bruselas nos van a dejar una herida que no vamos a ser capaces de cerrar en mucho tiempo. Reconozco que soy el primero que siente miedo ante lo que se nos puede avecinar, pues las consecuencias son globales ante los actos de unos que se hacen llamar guardianes de la religión musulmana.

Al hilo de lo ultimo, hay una reflexión que no paro de repetirme para mi propia tranquilidad y es que eso no es el Islam. Son unos pocos que bajo la bandera de Alá quieren hacernos ver que eso es la religión, pero, tenemos que ir más allá de los titulares una vez más y ser conscientes de que la mayoría de la población musulmana, tanto en Europa como en las demás partes del mundo, rechaza la violencia y condenan todos los actos terroristas. Una vez más repito, eso no es el Islam.

Aunque encontremos frases que puedan inducir a error no podemos pretender que, en una época en la que la batalla era la forma de solución de los conflictos, no se recogieran en los textos sagrados. Y aunque interpretaciones haya tantas como personas, el significado que se va adaptando al tiempo en el que se lee, es sólo uno. Un sólo significado que hace que pierda legitimidad aquellos versos, pocos por otra parte, que pudieran justificar el uso de la violencia.

Además recordar que, todas las religiones llaman al amor al prójimo y a la comunidad. De hecho si se analizan las principales religiones monoteístas del mundo atendiendo a su contexto temporal y social hay más elementos que las unen que los que las diferencian.

Personas que bajo el nombre de una religión causan estragos no es nada nuevo, todas las religiones han luchado por lo que ellos llamaban evangelización utilizando un término cristiano para referirme al concepto, sin entrar a que los motivos de fondo transcienden mucho más a la religión pues para todos, incluso para el DAESH, ha sido/es un negocio muy rentable.

Lo malo de esta “guerra santa” no es otra cosa que los avances tecnológicos y el tiempo que les ha tocado vivir. No pretendo hacer una justificación, evidentemente, sino todo lo contrario. Consecuencia, por sus pocos años de historia o menores que el cristianismo, es que una espada del siglo XI causa menos muertos que una bomba del siglo XXI.

Pero, ¿no hemos (occidente) agravado la magnitud del conflicto nosotros solitos?. Si bien no tengo una respuesta clara, mi opinión es tendente al si. Un si condicionado por creernos con la potestad de jugar con el orden mundial y con todos los territorios como garantes de la democracia. Una altividad que padecen todos los que se creen en posesión de la verdad absoluta. No niego que el Estado Democrático de Derechos sea la única forma estatal en la que creo y que hace bien a la persona en su plano individual y en el conjunto, pero al igual que una religión no les puede servir a ellos de justificación para hacer barbaridades, a nosotros tampoco.

Me atrevo a decir barbaridades, porque el reparto de territorios que hemos hecho a lo largo de la historia con Oriente y al ajedrez de apoyos políticos que hemos jugado con ellos, sin duda, no ha hecho más que hacer de un conflicto local un conflicto global. Un conflicto local que, como hemos hecho otras veces, se podrían haber solucionado sin llegar a utilizar las armas.

Utilizando una secuencia lógica simple: en el colegio cómo nos enseñaron, ¿razonando e involucrándonos o de forma coercitiva?. Sólo respondiendo a esa pregunta, tenemos la respuesta al por qué no ha calado las libertades y los derechos en Oriente. ¡Lo impuesto no sirve ni soluciona nada!, lección que hemos aprendido para nosotros pero que no se ha utilizado en otras partes del mundo. Avanzamos para nosotros, de forma muy egoísta, sin dejar avanzar o incluso haciendo que retrocedan los demás.

Un cóctel molotov combinado entre las consecuencias de los actos hechos por Occidente y el fundamentalismo de Oriente. Pero, ¿quién sufre las consecuencias?. Una vez más, la población civil. Las víctimas de todos (no olvidemos que no sólo hay en Occidente) los atentados que hace el DAESH y las demás organizaciones yihadistas, la población de países como Siria e incluso todos los que se hacen llamar mártires, pues para mi la manipulación fruto de la ignorancia es eximente completa.

Personas que lloran por sus familiares muertos o heridos de gravedad víctimas de los atentados y que ven como sus gobernantes sólo ponen parches fruto del “calentón” del momento cuando el golpe está dado. Personas que lloran al ver que han huido de una guerra a la tierra de las libertades y se les da la espalda, poniendo otro parche que tampoco soluciona nada.

¿Encontráis el elemento común?. Sí, una vez más, personas. Por eso sólo hago una petición a los gobernantes de Occidente y es que no olviden que bajo las etiquetas de “víctimas”, “terroristas” y “refugiados” no hay más que personas, personas que sufren y lloran. Así que dejen de poner parches y vamos a buscar una solución real para el conflicto. Quizás sea demasiado idealista pero para eso están, para eso les hemos legitimado por medio de las urnas. Sólo espero, también, que estén a la altura, pues las consecuencias no van a disminuir sino aumentar.