Los dos bandos de…¿siempre?

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Llevo toda la semana recibiendo patadas en la cabeza. Siempre con el pie derecho. Que si a un amigo casi se lo comen por criticar a los toreros, que si están destrozando la sanidad granadina, que si muere Bimba y salen homófobos de mierda de las esquinas…hasta un pureta en mallas, de esos flácidos y sudorosos, gritando en el parque donde mañaneo que iba a llamar a la policía por los perros sueltos que no le molestan en ningún aspecto. Así que pensé escribir sobre los dos bandos de siempre, los de Jarcha en el Libertad sin Ira.

Hasta que me di cuenta de que Jarcha se la tocaba con Primo de Ribera. Y mientras me rascaba de la torta sin mano por ignorante que me había llevado yo solito me di cuenta de que ese tío nació hace más de un siglo ya. Y me di cuenta de que soy imbécil, de que tengo (como todos) la puta manía de compararlo todo con el pasado. De que como todo español medio me empeño en buscar la respuesta al presente en una historia que no pinta ya una mierda. De que hoy en dia los bandos no tienen carácter político, que no tiene nada que ver ni con transiciones ni dictaduras ni repúblicas ni ostias en vinagre. Que más de medio país, envejecido como está, se empeñe en ello, no quiere decir que sea verdad. Tengo 24 años, nací en 1992. No sé qué coño hago pensando en esa época, más allá del mero hecho de conocerlo como dato histórico.

Y no es que este país no aprenda de los errores del pasado. Es que se empeña en que los errores del pasado serán los mismos del mañana y eso es imposible. El mundo no es el mismo del de hace medio siglo. Nos han jodido, nuestro problema es otro. Es el materialismo, el vacío existencial, el puto “¿por qué?”. Y buscamos la respuesta en las historias del pasado porque ya tienen un guion. Porque pegarse por tu equipo de fútbol tenía sentido, como hacerlo por matar o no toros en una plaza de pueblo. Porque es más fácil aspirar a ser un Jesús Gil o un Silvio que pensar en qué coño podemos ser hoy en día que merezca la pena y nos haga sentir bien. Por nosotros mismos.

Nadie nos ha animado a ello la verdad. Nadie anima a nada hoy en dia. Así que cada vez hay más violencia sin sentido. Violencia de género, racial, política…Cualquier excusa es buena para desfogar sobre la cabeza del vecino. Las mujeres no dejan de palmar, los inmigrantes son enemigos a derribar y ciudades como Murcia se ven azotadas por auténticas partidas de caza de “nazis” y “antifascistas”. La mayoría menores de edad que no tuvieron una mejor idea sobre qué hacer con sus vidas, de lo que no son culpables. Pero siempre tendrán ya las manos manchadas de sangre.

Así que he decidido que mando a Jarcha al carajo, que pongo a los Gritando en Silencio. Que me los cruzo por los locales de ensayo y dieron en el clavo con ese título de la Edad de la Mierda.