Los dos regalitos

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Foto Europa Press

Tenemos la imagen, o la idea, de que la derecha, genéricamente, da mucha más seguridad y más claridad en todo lo relacionado con la convivencia, el mantenimiento del orden, la unidad de la nación, la mejor gestión de la economía. Es decir, todo aquello donde la praxis está por encima de la ideología.

Parece que en nuestro país se están empeñando en demostrar lo contrario. A la tan cacareada mejora económica se oponen cabezonamente los números, fríos y crueles, que están bajando continuamente a los miembros del gobierno del pedestal en que se autosuben. La creación de empleo se ha convertido en una pantomima donde los contratos, subvencionados con dinero público, tan sólo ofrecen empleo precario. Aunque empleo de 4 ó 6 horas a la semana y de 400 euros mensuales ni siquiera adquiere la categoría de empleo precario; por desgracia en nuestro país, según datos del propio INEM, son más de 1.500.000.

La tasa de subida de nuestra economía, se llegó a decir por el Ministro de Economía, el Sr. Guindos, que superaba el 0,3%, se queda en poco más del 0,1. Esa subida hubiera sido un moderado éxito si no hubiéramos perdido en los 4 últimos años más de un 1%. O sea que si restamos, todavía seguimos perdiendo un 0,7% respecto a cuando entró el PP en el gobierno.

De temas de cobertura social, de educación, de sanidad, de garantías constitucionales, de política migratoria, de política internacional somos el hazmerreir, (sin ir más lejos, se sale Inglaterra de la UE y Gibraltar pide un estatuto especial a Europa, ¡y hasta los escuchan!), etc. En temas de reforma laboral, ya en su momento lo hicimos, ni entramos. El mundo laboral (que no el mercado laboral) se ha convertido en un desierto donde a la política de tierra quemada se une esparcir sal al más puro estilo romano para que no vuelva a crecer ni la yerba.

De la responsabilidad asumida por don Mariano y de su amor a España, lo hemos tratado someramente; amenazamos con volver porque don Mariano y los suyos siguen en sus trece: anteponer intereses partidarios por encima de los del interés reales de España.
Queríamos tratar dos cuestiones, que es a lo que íbamos, y nos estamos yendo por las ramas. Es que dan tanto de sí, por desgracia, estos conservadores españoles… Las dos cuestiones son relacionadas con las posturas independentistas de minorías muy ruidosas y que gozan de gran cobertura mediática por lo que se ve.

Lo más curioso del caso es que el reto independentista se haya lanzado cuando gobierna la derecha en este país. Y de ahí nuestras dudas al principio cuando comentábamos la idea de que la derecha en estos asuntos tiene posiciones fuertes que son respetadas. Parece que el respeto ha saltado por los aires y que, en ambos casos, a don Mariano y sus chicos los han tomado por el pito del sereno los independentistas catalanes y ahora los secuaces de Otegui.

De los adoradores del clan pujolés y cercanías, no vamos a decir nada, se ha escrito mucho. Desde plumas progresistas por cierto porque las conservadoras deben estar desorientadas o les han ordenado silencio cual Conde-Duque de Olivares a don Francisco de Quevedo.
El “caso Otegui” lleva camino de enquistarse al igual que el “caso Pujol”. Los que arropan a Otegui pisan sentencias judiciales y leyes, y lanzan el órdago al Gobierno, (lo siento pero es que don Mariano Rajoy es todavía Presidente, muy en funciones, eso sí, pero Presidente): Otegui será candidato a Presidente del Gobierno Vasco. Tímidas reacciones, nueva dosis de trancredismo y… ¡a otra cosa!

Lo curioso del caso es que estos dos desafíos se hagan a un gobierno de derechas. Una de dos o han perdido el respeto a don Mariano o es que se han dado cuenta que este hombre no tiene capacidad ni para ser presidente de su comunidad de vecinos. Lo dicho: ¡dos auténticos mostrencos políticos que amenazan con horadar los cimientos constitucionales!. Y ésto se dice desde posiciones de izquierdas.

Otro aldabonazo que está a punto de salir a la palestra: los EREs en Andalucía. Bueno pues resulta que, según parece, el fraude no es cuestión sólo de los socialistas (socioslistos).