“Los espectadores van cayendo rendidos poco a poco a los pies de O’Dogherty”

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Andalucía al Día, el amor es pa na

La primera vez que vi a Álex O’Dogherty en el teatro fue con su espectáculo Y tú, ¿de qué te ríes? Desde luego me lo pasé muy bien, pero lo que presencié anoche nos muestra a un artista pletórico, en estado de gracia, diría yo, un artista al que los años y la experiencia le han dado tablas y las tablas le han dado un dominio escénico total: actúa, baila, canta con plena solvencia, improvisa, involucra al público como si esta obra fuera de todos y no solo de él, que la ha escrito y compuesto.

Hoy en día estamos acostumbrados a los monólogos tipo stand-up comedy, es decir, un actor que no debe demostrar grandes dotes para la interpretación se coloca frente a un auditorio y recita una concatenación de chistes en los que el público más o menos puede verse reflejado. Desde luego esto no es lo que Aristóteles concibió como comedia: no existe una clara separación entre actor y personaje, no hay una trama (a pesar de que a veces se relatan pequeñas historias) y, sobre todo, no pretenden crearnos la sensación de ficción. El espectáculo El amor es pa ná cumple ciertos requisitos del stand-up comedy, pero también nos ofrece algo que Aristóteles consideraba valiosísimo: la catarsis.

A lo largo de las casi dos horas que dura el show y que se pasan rapidísimas, los espectadores van cayendo rendidos poco a poco a los pies de O’Dogherty (incluido un servidor), y consigue algo que jamás he visto al asistir al cine: una comunión total entre los propios asistentes, conscientes de estar compartiendo una experiencia única. Llega un momento en que te duelen las mandíbulas de tanto reír. Y esa es también la magia del teatro: ¿qué comedia cinematográfica te salta las lágrimas de risa durante tanto tiempo? Con el añadido de que sabes que lo que estás presenciando no es una obra cerrada (el propio autor lo reconoce así en un gag), que es un organismo vivo a cuyo nacimiento asistes en directo: cada noche es irrepetible en este universo, porque las sorpresas también lo son y nunca sabes qué vas a encontrar en las continuas interrupciones que el protagonista marca para charlar con el público y hacerlo partícipe, protagonista también, de este espectáculo tremendo en el que se nos cuenta, casi a modo de pretexto, la azarosa vida de un donjuán del siglo XXI, un personaje que sufre Alexitimia, “la incapacidad para expresar verbalmente las emociones o los sentimientos”.

Se nota muy claramente que Álex O’Dogherty disfruta de lo lindo con lo que hace, que ama su profesión y se ha convertido en maestro de la misma. Solo amando lo que uno hace se consigue esta calidad y se da a luz esta criatura inclasificable, pues no es comedia aristotélica, no se trata de stand-up comedy (la supera con creces), no es un simple monólogo, es sencillamente un universo concebido por el magistral señor O’Dogherty. No se la pierdan si quieren desternillarse de risa, olvidarse de sus problemas y salir de la sala encarando la vida con otros ojos. La pueden disfrutar aún hoy y hasta el próximo domingo 8 de mayo en la sala La Fundición. ¡Aprovechen la oportunidad!