Los pensionistas subvencionan al Estado

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Eso de que los pensionistas deben ser los cuidados y respetados no lo acaba de asumir nuestra clase política. Ni el anterior gobierno conservador, ni el actual progresista, se enteran de que los pensionistas en España son 10 millones y que puede suponer, bien organizados, algo más de 20 millones de votos. Puestos a ello, los pensionistas pueden determinar qué gobierno debe estar en nuestro país.

Viene a cuento el anterior párrafo por la barrabasada que están cometiendo, uno tras otro, todos los gobiernos de España. Concretemos lo dicho hasta el momento, centrándonos en la retención del IRPF a los jubilados. La cuantía y el porcentaje, en el mejor de los casos, se mantiene como si el perceptor estuviera en activo, es decir, cobrando por nómina. En muchos otros casos, más numerosos de lo que se podría suponer, incluso el porcentaje sube de forma grosera y para vergüenza de la dimensión social que algunos dicen iban a dar a sus ministerios.

Hay una razón de peso que debería sonrojar a nuestros políticos y que tal vez la fiscalía debiera poner en manos de la Justicia: La Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en su artículo 6, “Hecho imponible”, especifica los conceptos que están sujetos a retención de IRPF. En ninguno de estos supuestos están contempladas las pensiones de jubilación. Y tiene una lógica aplastante: no se puede ejecutar una doble imposición sobre el mismo hecho. Por eso el legislador, en una maniobra llena de funambulismo político, ha dado el salto ignorando las pensiones como ingresos de rentas de trabajo. Eso sí, grava con el IRPF las pensiones. Tal vez haya prevaricación en la medida y debieran ser los tribunales los que solventen el tema.

Los distintos gobiernos que han ido ocupando los sillones del Consejo de Ministros han hecho el dontrancredismo y han ignorado la cuestión. Igual que han ignorado que muchos pensionistas, por desgracia muchos más de los que se suponen, tienen que ayudar a sus hijos y otros familiares. Los salarios de miseria a los que está sometiendo la “economía” española a los trabajadores de nuestro país no dan para llegar a fin de mes en muchos casos. Gastos de alquiler, subida del transporte, abusos consentidos de las eléctricas y un largo etcétera, completan el cuadro para dejar en números rojos la cuenta corriente de muchos hogares que, suerte si lo tienen, deben recurrir a sus padres pensionistas para cerrar el mes, rozando casi la miseria.

Hay además otra cuestión que también se callan los distintos gobiernos que se suceden: 10 millones de pensionistas a una media de 150 euros de retención de IRPF suponen 1.500 millones que ingresa el Estado para tener liquidez en sus arcas, una liquidez envidiable a las arcas del Estado. Tal vez esa sea la razón secreta e inmoral. Dicho en román paladino: los pensionistas están financiando al Estado. Un auténtico despropósito y una indecencia en la que no debería caer ningún gobierno, menos aún si se autodenomina “progresista”. Y ello simplemente por una razón de peso: Si se tributó el IRPF cuando se trabajaba ¿por qué se impone nuevamente un impuesto sobre unas pensiones que derivan de haber trabajado y que por tanto ya han tributado el IRPF? ¿No es eso una doble imposición, algo prohibido legalmente? Tal vez esté cometiendo una ilegalidad el Estado.

¿Cuándo se pronunciarán sobre esto los tribunales de Justicia Europeos? No se entiende que las asociaciones de pensionistas no hayan presentado demandas en los tribunales y ante la U.E.

No es de recibo que un gobierno, que se denomina progresista, siga usando el IRPF de dudosa legalidad o al menos de ninguna moralidad, contra los pensionistas.

Sr. Sánchez y Sr. Iglesias, encima de sus mesas queda el tema ¿Serán capaces de resolver esta injusticia? Tal vez la ética no le permita dormir al Sr. Sánchez y los principios le den ardores de estómago al Sr. Iglesias.