Los restos de algunos hombres buenos

Después de esto, sé que se me lapida. Eso de hablar de hombres no está muy de moda. Se puede hablar de mujeres, homosexuales, transexuales, bisexuales, pansexuales, digimons, el flexo de mi escritorio, tu colega el que ha ido a por hielo… Pero no de hombres.

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The Cure, autores de "boys don't cry" (los chicos no lloran). Primavera Sound

Después de esto, sé que se me lapida. Eso de hablar de hombres no está muy de moda. Se puede hablar de mujeres, homosexuales, transexuales, bisexuales, pansexuales, digimons, el flexo de mi escritorio, tu colega el que ha ido a por hielo… Y gente que se casa con plantas, yo que sé, hoy por hoy todo es gratis y tremendamente profundo. Pero siempre tienes que hablar a favor, siempre defendiendo. Al matao de barrio que le gustan las mujeres guapas y con dos dedos de frente no lo defiende ni el más bravo. En ese berenjenal mejor ni meterse, la etiqueta del machismo vuela sobre tu cabeza. Tengo demasiadas cosas en el bolsillo sobre este asunto y eso me preocupa más que quedarme sin tabaco un sábado de madrugada, porque o bien no he tenido suerte o soy machista. Vaya por dios, y yo que creía que era decente… Me voy a quedar con tres. Los tres mejores goles que me han metido por así decirlo.

El primero trata de un amor lujurioso. De esos de que te metes en cualquier probador para ya sabes que. Era una chica monísima de buena familia. Una de esas pijas adorables y morbosas. Me tenía en la palma de la mano, estábamos en una nube. Me engañó con el novio de una de mis mejores amigas, fiesta sobre el capó de un coche y va y me lo esconde durante meses. Cuando lo descubrí recurre a cualquier truco para no dejarme ir. Actualmente no se acuerda de nada de nuestra relación pero de vez en cuando me ronda. Insiste en que todo fue culpa mía, no sé en qué aspecto, pero ella a su rollo.

El segundo va de gente “digna” a la par que pervertida. Era una rubia impresionante, prima de un buen amigo. Una de esas rubias con clase y arte. Con la cara afilada, la piel suave y los ojos penetrantes. Un cuerpo de escándalo, de las que llaman la atención a un kilómetro. Una rubia pija cañón, hablando en plata. Se fue a Mallorca de viaje de estudios y se lo pasó muy bien. Demasiado bien por lo visto. Ella insistió en que no me había echado de menos (a pesar de hablar a diario) y por eso el asunto no tiraba ya. Actualmente sigue defendiendo su castidad. De castidad poca, eso lo digo yo que para algo estuve en su cama.

La tercera es una tristeza. Era encantadora y guapísima. Pero esta era natural. Tengo su nombre grabado en mi guitarra, lo poco que se maquillaba era en vano porque no le hacía ni gota de falta. Dicen que todas las mujeres son bonitas pero eso es papeleo. No todos los hombres son bonitos tampoco. Eso es lo que hay, ningún género es mágico y eso. Hay gente que es atractiva y gente que no. Pero esta muchacha lo tenía todo, ya os digo. Era natural y esbelta, y te pegabas las horas hablando con ella. Cometió el error de tacharme de lo que sus compañías, con abono a la capilla del barrio, le decían. Ese tipo de gente que se hace selfies con sonrisas blancas mientras que no se tocan un pelo desde hace meses. Luego me enteré de que tuvo turbulencias con tios mas grandotes que yo. Con el tiempo resulta que no era tan malo, fíjate.

Y no quiero seguir, porque cada palabra que escribo sé que juega en mi contra en estos aspectos. Tendría mucho que contar sobre mi y sobre mis semejantes, y no os preocupéis que yo no soy un santo ni me quiero vender como tal. He intentando devolverlas tanto como las he recibido y ando contra las cuerdas, pero mala hierba nunca muere. Eso suena a cuento chino y a intento de justificación, que cada uno interprete como le dé la gana, pero lo voy a rematar con una anécdota reciente de las buenas.

A principios de verano toqué con mi grupo en el cumpleaños de un amigo. Bueno, tocaron mis hermanos porque lo mío es el micrófono. Había dos chicas punketas de escándalo. Al terminar el bolo yo me quede y mis compañeros se fueron, y como tenía mi coche me ofrecí a llevarlas a ellas y a un chaval que se veía que estaba liado con una de ellas. Por lo tanto quedaba una chica descolgada. Me decía que tenía que ir a la otra punta de la ciudad y que su novio vivía en mi barrio, que estaba intentando contactar con él pero ni caso. Le abrí el sofá de mi casa y se quedó frita allí. Yo dormí con mi perro, por la mañana desayunó cereales y el chaval la recogió y se la llevo. No he vuelto a verla, pero ese tío me quemó con la mirada. Yo solo veía a un payaso, pero él estaba viendo a un pagafantas. Por lo visto al tiempo se descubrió que se lo ha pasado muy bien con alguna de sus amigas. Pero ojo, ahí que siguen a pesar de que ella es tan reivindicativa que no se depila ni los sobacos. Y no es broma, se los tiñe como las crestas.

Aquí no hay nadie bueno. Eso es lo único que sé. Y que a los lentos les pilla el fuego cruzado. Hay que cuidar a las buenas mujeres, y hay que cuidar a los buenos hombres. He visto a tíos a punto de matar a otros tíos solo porque se han colado en el baño de chicas. Son las cosas que no importan, tanto chocar cuernos como las cabras ha hecho que ya nadie aprecie que de vez en cuando uno de los dos implicados lo hace por un motivo noble. Dicen que un hombre llorando es horroroso. Y es verdad, nos asfixiamos y todo se convierte en una amalgama de mocos, lágrimas y alaridos de ultratumba. No sabemos. No nos enseñaron a no tener miedo de hacerlo, es como tener un ataque de ansiedad que te pone de muy mal humor. Y se diga lo que se diga, hoy por hoy, más nos vale seguir haciéndolo en privado. No tiene mucha salida por lo visto.