Luces parpadeantes

598

No, esto no va sobre Stranger Things. Aunque casualmente, cierta parte de la serie si que puede venirse a la mente más adelante. Ya veréis a lo que me refiero.

Últimamente de los millones de locuras que te encuentras por Internet me ha llamado la atención un asunto que está subiendo como la espuma: el rollo ese de hacer luz de gas o gaslighting. Es una clase de abuso psicológico que por lo visto es tremendamente común, y una vez lo pillas te das cuenta de que lo hace todo el mundo cada dos por tres. Lo que se traduce en cínica pena pero en fin, la vida es como es y eso. El caso es que me ha gustado tanto que le hemos hecho una canción y todo con el grupo. Todo viene de la obra teatral homónima de un tal Patrick Hamilton en 1938. No os voy a engañar: ni me suena. Yo de teatro poco, en las periferias siguen escaseando. Tengo entendido que en la década de los 50’ hicieron alguna adaptación cinematográfica pero que pasaron directas al baño sin saludar a los colegas en la barra ni nada.

El argumento se resume rápido y explica el mismo concepto en un minuto: mujer se casa con hombre, ella empieza a ver cosas raras en la casa a la que se mudan (lámparas de estas de gas antiguas que parpadean en el desván de noche por ejemplo, de ahí el título) y claro, la muchacha pues se empieza a acojonar. Se lo cuenta a él y el tio empieza a reírse de ella y a convencerla de que se le esta llendo la cabeza del todo. Entonces empiezas a pensar que hay espíritus y algo y pam!, resulta que el marido estaba buscando unas joyas antiguas en la casa a escondidas. De su difunta ex mujer por cierto. Y todo el rato el tío rayando a la pobre mujer. Básicamente, es como si hoy te digo blanco y dentro de una semana cuando me preguntas te digo que era negro y que se te está yendo la pinza. Con toda la cara del mundo.

A veces no se hace ni queriendo. Te paras a pensarlo y te preguntas cuantas veces la has liado y luego te has hecho el loco, y le ha caido el muerto a otro o simplemente te has ido de rositas sin merecerlo. Pero si es para tenerlo presente porque se puede hacer muchísimo daño con esta historia y no te das ni cuenta. Me acuerdo de un chico que tuvo muchos problemas con su ex pareja porque esta historia le pasaba cada dos por tres. Y se complicaba porque el tío bebe mas whiskey que agua a lo largo del día de lejos. Cada vez que tenían una historia, además eran los dos de carácter fuerte, se decían de todo pero al final ella siempre lo arrasaba cuando llegaban a los golpes bajos. A los pocos días se reconciliaban pero siempre era él el que se comía todo el marrón, porque esos golpes bajos eran fruto de su ebria imaginación. Total, que se sentía un borracho olvidadizo que no sabía ni cuidar a la persona con la que estaba. Hasta que se dio cuenta de que no siempre estaba tan bebido como se suponía y que algo no encajaba muy bien.

El caso, que si veis las luces parpadeando como Winona Ryder en la serie…pues haced como ella y buscad un hacha para cargaros paredes. Porque detrás de ellas teneis gente tóxica fijo. Que nos os lien la cabeza si estáis seguros de que algo paso de una forma. Estas historias me dan ganas de ponerme a escucharme un disco entero de Marea…