Manolo ‘el del agua’: el mejor criador de Canario Rizado Padovano de España

5 veces campeón del mundo y 15 campeonatos nacionales

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La afición por los pájaros de Manuel Díaz Gómez o ‘Manolo el del agua’, como le conocen en su pueblo, Alcalá de Guadaíra, comenzó a temprana edad. Con tan solo 11 años, un cajoncito de madera y una parejita de pájaros, inició este camino que le ha llevado a conseguir múltiples éxitos dentro del mundo de la ornitología, pero sobre todo, ha conocido mundo y ha cultivado grandes amistades gracias a la cría del Canario Rizado Padovano.

Emilio Parrilla: Cuándo uno comienza con esta afición de los pájaros ¿en qué momento se pega el salto y se asiste a concursos, se quiere competir y buscar el cruce de nuevas razas?

Manuel Díaz Gómez: Uno va escalonadamente. A lo largo de los años yo he criado de todo. He criado color, silvestrismo, no he parado. He ido cada vez más perfeccionándome en todas las modalidades. Últimamente uno va siendo mayor, y va viendo que cuando va a los concursos lo que más escasea es lo más bueno. Por ejemplo, de color hay tres mil pájaros en un concurso, y de esta gama de postura pesada, que es la que yo estoy criando, hay menos, por eso gusta más. Esta postura rizada es muy linda, y no porque yo la cultive. Son pájaros grandes de dieciocho centímetros de largo, tiene unas características específicas como su moña o su collar. Desde hace veintidos años estoy cultivando esta gama, la verdad es que me enamoró totalmente.

E.P.: ¿Quién le iba a decir cuando empezó que iba a conseguir tantos premios y visitar tantos países?

M.D.G.: En la vida, ni soñándolo. Yo lo que he visto, antes lo veía en mapas, y me decía: “¿eso dónde está?”. La verdad es que estoy contentísimo.

E.P.: ¿Qué premio le ha hecho más ilusión?

M.D.G.: El primer año que fui campeón del mundo. Fue en Suiza y conseguí la medalla de oro. Recuerdo que un alemán se enamoró del pájaro, de tal manera, que no dejaba de insistir para que se lo vendiera. Yo le dije que no había dinero que lo pagara. Ese ha sido el premio que más ilusión me ha hecho. A partir de ahí, cada vez que se gana es una ilusión, porque es un trabajo que se realiza durante todo el año para que dé sus frutos el día del concurso. Yo he sido cinco veces campeón del mundo, y quince años consecutivos campeón de España.

E.P.: ¿Qué consejo da a los jóvenes que se inician?

M.D.G.: Al chaval que se inicia le aconsejo que mejor vaya a un criador que a una tienda. La tienda es un vendedor y ya está, compra y vende nada más. Hay algunos que tienen tienda y lo cultivan también, hasta incluso concursan, pero no es el criador que lo cuida año tras año. El de la tienda le puede educar muy poco en lo que es la crianza del pájaro. Por otro lado, le aconsejo que tenga mucha paciencia. Que el primer año no va a hacer nada, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto. Le explicaría todos los escalones que tiene que ir subiendo y que no se aburra, porque eso viene con paciencia, no hay otra. Así lo he hecho yo.

E.P.: ¿Cuánto cuesta un aviario?

M.D.G.: Depende de la gama que cultives. Si te vas a una gama de alto rango te cuesta un dineral montarlo. Si empiezas desde la base para iniciarte, montar un aviario te puede costar alrededor de dos mil euros. No vas a montar ni cien ni doscientas jaulas. Empiezas con cuatro o cinco jaulitas, y compras el material que son los pájaros, dependiendo de lo que quieras iniciarte.

E.P.: ¿Hay mucha afición en Andalucía y en España? ¿Y si lo comparamos con otros países?

M.D.G.: Andalucía es la más grande. Ya estamos hoy en día igualados. Hace cuestión de veinticinco años, ni nos conocían. A partir de la democracia nosotros empezamos a salir fuera, a comprar género en diferentes sitios, porque aquí no teníamos nada de nada. Yo cada vez que visito un país, me traigo una o dos parejas y renuevo la sangre. Así la voy mezclando con la mía para que no se me venga abajo la consanguinidad. Es la mejor manera de que no se te venga abajo el criadero.

E.P.: Usted fue presidente de la Asociación Ornitológica Algüira de Alcalá de Guadaíra, ¿qué tal la experiencia?

M.D.G.: Es una gran responsabilidad. Cuando yo estuve de presidente eran poquitos pájaros los que entraban. No participaban Arahal, ni La Puebla de Cazalla, ni Dos Hermanas, en fin, que había una minoría. Y entonces el concurso era pequeño de doscientos o trescientos pájaros. Ahora hay de tres mil a cuatro mil pájaros en el concurso de Alcalá. Viene más gente, no solo provincial y autonómico, sino a nivel nacional. Lo cierto es que estoy orgulloso de haber sido presidente y haber aportado mi granito de arena. Entre unos y otros hemos conseguido lo que hoy en día es la asociación

E.P.: ¿Necesitan muchos cuidados especiales los pájaros?

M.D.G.: Muchos. El baño es una cosa fundamental, y ahora para los concursos mucho más. Cuando terminas de criar la temporada tienes que apartar ya los que vayas viendo que se adapten al estándar del pájaro. Los que veas mejores. Los vas apartando porque cuando hay mucha masificación de pájaros, los animales se pican unos a otros, y de esta forma no se dañan entre ellos.

E.P.: ¿Qué es lo más complicado de la crianza?

MDG: En mi caso, que es el canario rizado padovano, lo más difícil de lograr es el blanco y el bruno (canela). Se logra a base de mucha paciencia, de hacer cruces, la verdad es que conlleva años. Hay que hacer trabajar un poquito a la mente, pero no echar una pareja de pájaros por echarla, eso cualquiera lo hace. Es importante llevar las anotaciones de tus logros y seguir la línea que te gusta.

E.P.: ¿Han sido muchas las equivocaciones?

M.D.G.: Fracasos muchos, porque es un riesgo que tienes que correr todo criador. Porque los pájaros ponen de su parte, pero el criador tiene que poner más todavía. Y esta es la historia del pájaro. Un poco de conocimiento de las cosas, como saber cuándo aparearlo, lo que le sobra a uno y lo que le falta a otro. Lo cierto es que es una vivencia muy linda.