Marián Aguilera y Esther Isla destacan en un Tartufo técnico

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Cartel de Tartufo, Compañía Venezia.

En la presentación de la obra José Gómez-Friga y Pedro Víllora declaraban sus intenciones sin tapujos: Querían hacer un Tartufo contemporáneo, querían estremecer alejándose de la concepción teológica que ofrecía Moliére y su búsqueda del raciocinio y adentrándose en lo que, después de ver la obra, podemos decir que consideran equivalente en nuestros días: El capital.

Es valiente (y así se ha de reconocer) el reinterpretar a un clásico. Los clásicos son clásicos porque son muy buenos: por excelentes les llega el primer éxito y por inigualables la memoria de ser reconocidos de igual forma durante mucho tiempo; cuando son imitados les llega esa especie de gloria que es decir “esto es de Moliére” cuando se está viendo Los Simpsons:

Unos feriantes engañan a unos inocentes Homer y Bart haciéndose pasar por bondadosos y, antes de darse cuenta, los manipuladores feriantes se han apropiado de la casa en un visto y no visto. Homer Pernelle, Orgón Simpson… De hecho, y en cuestión de interpretar, este capítulo de Friends también está basado en Tartufo, con las diferencias lógicas, claro:

Si bien parto una lanza a favor de la valentía de innovar, creo que la forma más precisa de hacerlo es creando una historia nueva basada en lo mismo, de esa forma, la enfermizamente necesaria contemporaneidad que se busca en la adaptación (hablando de capitalismo y corrupción tanto política como humana) se vería revestida de un contexto más favorable.

A partir de ahí, Aguilera e Isla redondean una obra bien manejada en lo técnico y con un texto que, si bien muy versionado y con mi particular opinión sobre las interpretaciones, cae (por limpio) muy bien a los oídos.

Gómez-Friha destaca por la eficiencia en su uso del espacio: Todo en el teatro puede formar parte de la obra, pasillos (de fuera) de la sala incluídos. Además, los colores usados dan algo al subconsciente que acompaña muy bien al texto. La composición de las escenas, como un todo, me dejan la buena sensación de que la dirección tiene algo de cinematográfico que me agrada.

En cuanto al reparto, como les digo: Isla le sabe sacar al texto ese punto sarcástico al que juega Moliére en lo primitivo y Víllora en lo contemporáneo, se hace necesaria; a su vez, Aguilera es lo que hace que pensemos que esta obra es de un genio por su sofisticación actoral, si hay alguien “afrancesada”, en el buen sentido de la palabra, es ella. Fantásticas y repletas de buen gusto ambas.

Marián Aguilera. Teatro Fernán Gómez, autor: Saúl F. Blanco.
Marián Aguilera. Teatro Fernán Gómez, autor: Saúl F. Blanco.

Ochandiano, por otra parte, envuelve a su Tartufo con un narcisismo perverso que explicó en la presentación y que le bien. Vicente León, Nüll García e Ignacio Jiménez acompañan bien al resto, especialmente el primero.

Ficha artística:
Dirección: José Gómez-Friha
Dramaturgia: Pedro Víllora
Producción VENEZIA TEATRO S.L.U.
Reparto: Rubén Ochandiano, Marián Aguilera, Vicente león, Nüll García, Ignacio Jiménez, Esther Isla