Mariano el impasible

720
Foto Europa Press

No hay nada peor que un buen grupo de palmeros interesados en que el lelo, simple o imbécil, escoja usted amigo lector el término que prefiera, sea el representante de un país. El comentario, aparecido en toda la prensa europea sobre el hábito de nuestro Mariano por excelencia, sacaría los colores a cualquier persona con algo de amor propio y sentido del ridículo. El comentario en cuestión decía que no le preguntaban nada al citado Mariano porque la respuesta ante la petición de una declaración era siempre la misma: No.

Causa sonrojo que la prensa extranjera se burle de alguien que representa a todos los españoles; lo peor del caso es que es justificada la crítica de los plumillas europeos. El problema es que estos chicos de la prensa del continente no están acostumbrados a los hábitos del Mariano de España: lo suyo, sus declaraciones, son a través de la pantalla de plasma. Mariano se encuentra en su salsa cuando no hay posibilidad de que cualquier periodista incontrolado lo meta en un apuro con una pregunta a la que no sabe responder. Un comentario sobre el particular, escuchado hace unos días en una reunión de plumillas, era de “si es capaz de responder a algo”.

Ahondaba en sus burlas la periodista, la europea, dispuesta a asaltar con su micro a todo mandatario que asistía a la reunión de mandatarios de la UE que reuniera suficientes méritos, sobre la forma de andar de Mariano, decía que sus andares le recordaban a una marioneta con los hilos cortos ya que el movimiento de sus brazos no tenía relación con su cuerpo. En las ocasiones que ha salido dirigiéndose a algún sitio y las cámaras lo han cogido en marcha, sorprende la falta de sincronía de brazos y piernas con el resto. Da la impresión, sin faltar el respeto a Mariano y sin intención de hacerlo objeto de burla por parte del autor de estas líneas, de parecer una máquina a la que falta engrase, una especie de muñeco de madera cuyas articulaciones tuvieran un mal acoplamiento.

Es probable que Mariano tenga problemas de sincronía y de ahí lo anormal de su dinamismo. Porque el resto de su comportamiento, no responder, no comentar, no saber… es lo normal. Los españoles estamos acostumbrados a que día sí y día también, suelte aquello de que “no tengo noticias”, “me entero en este momento de lo que me dice”, “no sé la postura que ha tenido el PP en ese tema”… Es bochornoso que cada vez que le hacen una entrevista y el periodista de turno se sale del cuestionario que previamente le ha envidado con las preguntas, Mariano se quede en blanco y sea cogido en un renuncio.
Lo que hemos dicho muchas veces y en lo que Mariano es un auténtico maestro: el dontancredismo.

Por cierto, el asesor de imagen de Mariano ¿no se ha dado cuenta de lo mal que sale su jefe en la TV cuando es cogido en chándal “andando rápido”? Bueno, también cuando va con traje.

PD: De la conversación telefónica de Mariano con el chico americano de pelo rubio teñido, lo comentaremos otro día. Hoy nos da vergüenza hablar del cuarto que de hora más vergonzante para nuestro país en los últimos 100 años.