Más Europa, más Unión

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Andalucía al Día, soteu
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (SOTEU)

Esta semana tenemos dos eventos importantes a seguir en la política europea, que también es española, le pese a quien le pese. Por un lado, el Debate del Estado de la Unión Europea (#SOTEU), segunda prueba de fuego de Juncker frente al Parlamento Europeo, y aunque esta vez no ha hecho historia, hace un discurso en un momento histórico: el primer Debate del Estado de la Unión post-BREXIT. Y de forma secundaria, aunque no por ello carece de importancia, tenemos la reunión informal en Bratislava de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión (UE-27), y con ella la carta que su presidente, Donald Tusk, ha enviado con sus impresiones sobre la situación europea. Habiendo sido la carta anterior al SOTEU corresponde hablar de ella primero.

Tusk muestra en su misiva ambigüedad calculada entre rotundas afirmaciones para que podamos entender lo que queramos. No obstante, Donald Tusk es un viejo conocido y se sabe de sobra de qué pie cojea. Por eso, cuando dice que la ciudadanía demanda más protección social a la Unión, cuando dice que tras el Brexit las cosas no pueden seguir como si nada, en un alegato aparentemente pro-europeo, pero de pronto, de forma lapidaria, acaba diciendo que la Unión tiene que sacrificar sus intereses en pos de los intereses de los Estados miembros, sabemos qué parte de la balanza se inclina más: la del euroescepticismo.
Al final es lógico, es Tusk, y la institución que preside representa la facción intergubernamentalista de la Unión Europea.

Después de ver como el presidente del Consejo Europeo destilaba euroescepticismo en su comunicado, uno espera como agua de mayo la intervención de Jean-Claude Juncker, al fin y al cabo es el presidente de la Comisión y su deber es defender los intereses de la Unión Europea. Juncker prácticamente comenzó diciendo a la Eurocámara: “Tenemos que acabar con la cantinela de que la victoria es nacional y el fracaso es europeo. Así el proceso de integración no sobrevivirá.” Y pese a pequeñas licencias al respeto al peso nacional en el desarrollo del proyecto de integración europea, por otro lado normales en él, y esperables de su cargo, nos ha dado clavos ardiendo a los que agarrarnos, como la primicia del impulso de la Unión Europea de la defensa, y la petición al Consejo de que den un paso atrás para que la Alta Representante para la Acción Exterior de la Unión, la PESC y la PCSD, pase a ser una auténtica ministra de asuntos exteriores, concretando esa idea en una medida: que Federica Mogherini tenga un asiento permanente en la mesa de negociación con Siria. Y sí, los Estados miembros tienen que ponerse de acuerdo en su política exterior para que la Alta Representación que ellos mismos crearon sea realmente operativa.

Las intervenciones de Webber (Partido Popular Europeo), Pittella (Socialistas y Demócratas), Verhofstadt (Liberales) y Harms (Verdes) fueron algo críticas, excepto la del popular Webber, aunque con un tono general conciliador y tranquilo, lo que adquirió sentido tras las intervenciones de Kamall (Cons/ECR), Frage (UKIP/ELD) y Le Pen (FN/ENL), con un contenido agresivo, populista y en ocasiones hasta insultante. Kamall, que coincide en ser miembro del Partido Conservador británico, llegó a acusar al Parlamento Europeo de ser la razón del nacimiento de las ideologías nacionalistas y del BREXIT. Fue tras sus intervenciones cuando el resto de grupos políticos entraron en calor, porque Verhofstadt, que además de ser presidente del partido liberal europeo es el enviado del Parlamento Europeo a las negociaciones del Brexit, dijo que la acusación era ridícula, porque “Europa es la cura contra ese cáncer que son los nacionalismos”. A él se sumaron otras intervenciones como la de Harms, algunos eurodiputados no inscritos en ningún grupo, y la de españoles como Jonás Fernández o Iratxe García Pérez.

De entre muchas conclusiones de este Debate del Estado de la Unión Europea saco una conclusión entre muchas, que queda condensada perfectamente en una frase pronunciada por Juncker este año y el pasado: En la Unión Europea falta mucha Europa y falta mucha Unión. Esperemos que el año que viene haya más esperanza que frustración recorriendo las instituciones de la Unión.