Médicos del Mundo reclama la superación de la brecha de género en la salud

El círculo vicioso de la pobreza y la salud precaria afecta sobre todo a las mujeres.

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En el Día de Acción Global por la Salud de las Mujeres, la organización humanitaria Médicos del Mundo recuerda que la inclusión de la perspectiva de género en los sistemas sanitarios sigue siendo una asignatura pendiente y señala que las decisiones políticas, como las reformas sanitarias o los recortes de gastos sociales como los que se han dado en España en los últimos años, repercuten especialmente en las mujeres.

Entre los grupos de población en situación más vulnerable las diferencias también son palpables, como refleja el hecho de que de las 17.603 personas atendidas por la organización en sus programas de inclusión social en España en 2017, el 73% fueron mujeres. En determinados contextos, como los campamentos de refugiados saharauis, las mujeres son el 68% de los pacientes con enfermedades crónicas.

La OMS, en su Informe mundial sobre las mujeres y la salud, señala: “aun cuando se han realizado algunos progresos, las sociedades del mundo entero siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida, particularmente en la adolescencia y la vejez. Las mujeres viven más que los hombres, pero esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud. En muchos lugares, las mujeres y las niñas afrontan problemas similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumentan su riesgo de mala salud”.

Adicionalmente, Médicos del Mundo reclama que la agenda de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) garantice los derechos sexuales y reproductivos.

Desequilibrio de género en investigación y tratamientos

Médicos del Mundo quiere hacer hincapié en la necesidad de que los ensayos clínicos se realicen de una forma más equilibrada. La entidad se suma así a voces reconocidas de la comunidad científica como la de la genetista Edith Heard,[1] quien defiende que los tratamientos para hombres y mujeres “sean distintos para que las personas puedan ser tratadas como iguales”, tras décadas en las que los estudios científicos ni siquiera incluían a mujeres. Tampoco las dosis de los fármacos están calculadas teniendo en cuenta las diferencias de constitución de unos y otras.

Para la experta española en endocrinología Carme Valls i Llobet, “la ciencia médica ha extrapolado al género femenino los remedios farmacéuticos destinados al masculino, con las graves consecuencias que eso conlleva”, como la sobremedicación de las mujeres. Valls precisa que el objetivo “no es dar formación a las mujeres para que puedan ser cada vez más cuidadoras de todos, sino facultarlas para la protección, promoción y autocuidado de la salud con mecanismos de diálogo y negociación entre las instituciones de salud y las mujeres organizadas”.

Por otra parte, es una constante que las mujeres manifiestan tener peor estado de salud que los hombres. De hecho, en los países industrializados, el 33% de las mujeres tiene una percepción de su salud regular, mala o muy mala, frente a solo el 25% de los varones. Asimismo, los síntomas depresivos son el doble de frecuentes en las mujeres que en los hombres (20% frente a 10%), algo que el sistema afronta con un exceso de medicación -abuso de tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir-. Así, se trata como una enfermedad lo que suele ser consecuencia directa de un sistema que sitúa en desigualdad a las mujeres, en lugar de realizar un análisis de las causas y un tratamiento desde los determinantes sociales en salud y la perspectiva de género, tal como pide la organización.

Además, la reforma sanitaria de 2012 en España, que dejó fuera de la sanidad pública a casi 800.000 personas en situación administrativa irregular, continúa teniendo un efecto demoledor en la salud de las mujeres migrantes, ya que al no poder acceder a los servicios de atención primaria, no se actúa sobre la prevención y tampoco se detecta la posible violencia sexual.

El círculo vicioso de la pobreza y la salud precaria afecta sobre todo a las mujeres, acentuado por los roles desempeñados en función del sexo. En las crisis humanas debidas a conflictos armados o catástrofes naturales, las mujeres, jóvenes y niñas son además blanco de la violencia sexual y de las redes de trata de personas.

En cuanto al reconocimiento de los derechos sexuales -además de los reproductivos- sigue habiendo muchos desafíos por alcanzar, como garantizar el acceso universal a métodos anticonceptivos y a servicios de aborto legal y seguro, además de una educación sexual integral para jóvenes. También reclamamos campañas de educación sexo-afectiva y métodos efectivos de planificación familiar.

¿Qué es el Día de Acción Global por la Salud de las Mujeres?

Este día se celebra desde hace 31 años para recordar que la plena realización de los derechos sexuales y reproductivos está todavía muy lejos, ya que la salud de las mujeres suele entenderse limitada a la salud materna e infantil, sin tener en cuenta la diversidad de mujeres ni sus necesidades reales. En 1987 se celebró por primera vez una jornada de acción, promovida por activistas de los derechos de las mujeres en el IV Congreso Internacional de la Salud de las Mujeres en Costa Rica; una movilización que continúa hasta la actualidad.