Microsoft hace balance de un año después de su compromiso por ser una compañía cero carbono en 2030

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Una mujer de pie en un mirador panorámico con vistas al lago Moraine en Alberta, Canadá.

En enero de 2020, Microsoft anunció el mayor compromiso de su historia para trabajar y tratar de paliar la crisis climática. La compañía se comprometió a convertirse en una empresa con emisiones negativas de carbono para 2030, lo que implica que, para esa fecha, su objetivo es eliminar del medio ambiente más carbono del que emite. Para 2050, Microsoft prevé anular de la atmósfera todo el carbono que ha emitido desde su fundación en 1975, bien de forma directa o mediante el consumo eléctrico.

Al cumplirse un año de este compromiso, Microsoft, a través de un post de su presidente Brad Smith, ha querido compartir los primeros avances y logros, además de lo aprendido a medida que avanza en su objetivo:

Microsoft ha comenzado a hacer progresos reales y cuantificables en su reducción de las emisiones de carbono. Así, la compañía señala que durante este año las ha minimizado en un 6 por ciento, es decir, unas 730.000 toneladas métricas; pasando de 11,6 millones de toneladas a 10,9.[1]. En parte, este logro se debe a la disminución de la actividad que experimentó el mundo a causa de la COVID-19, pero también a las acciones llevadas a cabo por Microsoft, como la ampliación de su impuesto interno sobre el carbono a las “emisiones de alcance 3”, es decir, las emisiones de carbono de sus proveedores y del uso de los productos de Microsoft por parte de los clientes. Durante años Microsoft ha aplicado un impuesto interno sobre el carbono a sus emisiones de alcance 1 y 2. Esto implicaba que cada división de Microsoft pagaba internamente (a razón de 15 dólares por tonelada métrica) el carbono emitido por sus emisiones directas, como las viajes y la electricidad. Al comienzo de su nuevo año fiscal, el pasado 1 de julio, la compañía amplió su impuesto interno sobre el carbono para incluir las emisiones de alcance 3, comenzando con una tasa más baja de 5 dólares por tonelada, que aumentará cada año. Esto ya está incentivando a los equipos de toda la empresa a centrarse en sus proveedores y en las emisiones de sus productos. Un buen ejemplo es el del equipo de Dispositivos de Microsoft, que construyó un Sistema de Gestión de Auditoría utilizando Microsoft Power BI para rastrear el rendimiento y permitir mejoras continuas en la cadena de suministro. Del mismo modo, el equipo de Xbox desarrolló una nueva función que reduce la energía de 15W a menos de 2W cuando el dispositivo está en “modo de espera”.

Para 2030, el objetivo de la compañía es reducir sus emisiones de carbono a más de la mitad. Esto significa que, si se mantienen y se mejoran estas reducciones durante 10 años consecutivos, se alcanzará y, probablemente, se superará este objetivo.

Por otro lado, Microsoft ha comprado la eliminación de 1,3 millones de toneladas métricas de carbono a 15 proveedores en 26 proyectos en todo el mundo. Estas compras proceden de una Solicitud de Propuestas (RFP, en inglés) que publicó Microsoft en julio, con el objetivo de eliminar un millón de toneladas métricas de carbono. La respuesta que obtuvo fue increíble: la compañía recibió propuestas de 189 proyectos de 79 solicitantes de más de 40 países, incluyendo propuestas para eliminar 55 millones de toneladas métricas de carbono este año.

Así, en colaboración con sus expertos técnicos y partners científicos, Carbon Direct y Winrock International, Microsoft revisó todas estas ofertas, tratando de tener una visión clara de la durabilidad y el riesgo de cada propuesta de eliminación.

“Hoy en día no existe un verdadero ecosistema de eliminación de carbono y el mundo debe construir un nuevo mercado a una escala y en un plazo sin precedentes, prácticamente desde cero. Esto será increíblemente difícil y requerirá simultáneamente integridad, coordinación público-privada y grandes inversiones”, señala Brad Smith, presidente de Microsoft Corp.

Microsoft cree que el mundo no sólo está preparado, sino que está ansioso por crear este nuevo mercado y por ello, ha puesto a disposición del público las 189 propuestas que recibió de eliminación de carbono, con excepción de la información reservada. Asimismo, también ha compartido lo que han aprendido en este proceso -lo que ha funcionado y lo que no-, para que otros puedan acelerar su propia eliminación de carbono. El presidente de Microsoft, Brad Smith, anima a todo el que quiera conocer más sobre esto a leer el libro blanco de Microsoft sobre la eliminación del carbono.

Se trata de un salto gigantesco y modesto a la vez. Por un lado, es la mayor compra anual de eliminación de carbono que haya hecho nunca una empresa y que contribuye a crear el mercado económico nuevo y dinámico que el mundo necesita, pero comparado con lo que se tiene que conseguir para 2030, es sólo un paso inicial. Microsoft estableció el año pasado su Fondo de Innovación Climática de 1.000 millones de dólares, que ahora destina en el desarrollo de nuevas tecnologías como la captura directa del aire, pero señala que el mundo necesitará muchas más inversiones y de la colaboración de los sectores filantrópico, privado y público.

Microsoft también ha anunciado un nuevo compromiso de ser transparentes y someter los datos de su informe anual de sostenibilidad a que puedan ser revisados por terceros, como la empresa auditora, Deloitte, y a rendir cuentas sobre el progreso de sus objetivos de sostenibilidad, para que sirvan de factor determinante en la remuneración de los ejecutivos, a partir de su próximo año fiscal. Esta medida se aplicará a la retribución de los miembros del equipo directivo de la compañía, incluido el CEO, Satya Nadella.

Asimismo, Microsoft ha hecho público hoy su informe de sostenibilidad más completo hasta la fecha y al que se puede acceder desde este enlace. En él se repasa no sólo su compromiso de ser una compañía carbono negativa, sino también de ser agua positiva, cero residuos y crear un “ordenador planetario” para recopilar datos que ayuden a mejorar la biodiversidad del mundo.

Mirando hacia un futuro más sostenible: geopolítica de carbono e incentivar el diálogo

Microsoft, como empresa que nunca ha abandonado el Acuerdo Climático de París, se alegra de que el gobierno de Estados Unidos vuelva a participar en él. Hay una perspectiva real de una asociación transatlántica sólida y actualizada entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Tanto en Bruselas como en Washington, D.C., se está prestando una atención cada vez mayor, no solo a la reducción de las emisiones de carbono, sino a abordar la equidad medioambiental y la necesidad de una transición justa hacia un futuro de carbono neto cero, un principio que Microsoft también incorpora a su propio trabajo.

Gran parte del aprendizaje de Microsoft durante este último año se debe a que ha incentivado el diálogo y ha logrado reunir a personas de diferentes disciplinas y lugares. Según ha indicado Brad Smith, “una parte importante de nuestro aprendizaje ha venido de nuestro mayor entusiasta y más reflexivo crítico: Bill Gates. Estamos muy contentos de que Bill impulse la conversación global con la publicación el próximo mes de su libro Cómo evitar un desastre climático. Llevamos un año aprendiendo de Bill y de las conclusiones del borrador de su manuscrito. Como hemos comprobado a menudo, un libro no es sólo palabras en una página, sino una plataforma de conversación. Y, sobre todo, es una conversación que el mundo necesita tener”.