Miguel Gane: “Madrid es la primera chica a la que empecé a escribir poemas”

El joven poeta estará mañana sábado 11 de febrero en la Casa del libro (Viapol) a las 19:00 h. en Sevilla

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Andalucía al Día, Miguel Gane

Aunque no lo conozcas, es posible que hayas leído algunos de sus versos en redes sociales, porque vuelan, igual que lo hace su libro ‘Con tal de verte volar’, el cual ya va por su quinta edición. Miguel Gane es realista, es pasión, es la poesía escrita a la mujer. Los versos del amor y el desamor, de la libertad.

Este sábado 11 de febrero Miguel Gane presenta en Sevilla su poemario ‘Con tal de verte volar’ en la nueva Casa del Libro de Viapol, y en Andalucía al día no queríamos perder la oportunidad de charlar con el joven poeta antes de su presentación.

¿Qué postales guardas en tu memoria?

Mi pequeño pueblo, Leresti, mi perrita Cassandra, el primer día de colegio, la nieve y mis amigos de siempre, el laguito que hacíamos detrás de casa para bañarnos en verano, la primera vez que pisé Madrid, la risa de mi hermano pequeño, los viajes con mis amigos, las noches en el parque y la risa de todas las mujeres que he querido.

¿En qué momento un graduado en Derecho y ADE se interesa por la poesía?

Desde que leí el primer libro en mi vida, sentí envidia, pero una envidia sana porque yo quería conseguir eso, quería dejar mi huella en la literatura, aunque desde el principio lo vi muy negro. Estudié ese doble grado y parece que también, a la par, veía la luz del final del túnel a través de los poemas. Fueron y siguen siendo meses muy intensos porque tengo que dividir mi tiempo. Ahora estoy estudiando un Doble Máster, Propiedad Intelectual y Abogacía, o sea que es más locura aún. Pero me van los retos, claro.

¿Te planteaste la autoedición alguna vez? ¿Cómo llegó la oportunidad de publicar?

No, nunca me la plantee. Lleva demasiado trabajo y eso supone tiempo, y no lo tengo, realmente. Siempre quise contar con un equipo detrás para que trabajásemos juntos, y eso ha sido Aguilar desde el primer momento. Ahora ya me siento parte de la familia, y eso es mucho más de lo que yo pedí. En cuanto al proceso, mi editora, Mónica, me contactó hace tiempo porque seguía mi blog, luego tuvimos varias reuniones, junto con Pablo Álvarez y mi querida agente, Marisa Martín Blázquez, y bueno, llegamos al resultado que tenemos hoy en las librerías, que ya va por la 5º edición y que forma parte de la nueva colección de ‘Verso y Cuento’.

¿Guardas sentimientos o se reflejan en tus poemas? ¿No sientes pudor al saber que esos sentimientos lo leerán cientos de personas?

Siempre he intentado no guardarlos, soltarlo todo, ¿sabes? Pero es imposible. Es como cuando respiras, pero los pulmones nunca se te llenan al 100%. Eso me pasa con los poemas, los escribo y al tiempo me doy cuenta de que siempre me he dejado algo. He de decir que muchas veces me he cortado por no hacer daño a algunas personas sobre las que escribía. Creo que es injusto para ellas; prefiero guardar todas esas letras para mí y que nunca vean la luz.

Al principio me costaba, claro. Luego me fui acostumbrando y ahora me encanta porque veo que hay gente que siente o ha sentido lo mismo que yo, entonces me siento un poco menos solo en el mundo. Es maravilloso, y tengo muchísimo que agradecer a mi público.

¿Quién es Madrid? Háblanos sobre ese poema, sobre ese vídeo construido a través de los ojos de tus seguidores. ¿qué sentiste cuando internet se volcó contigo con “ella es madrid”?

Madrid es la primera chica a la que empecé a escribir poemas. Esos versos ocultan una historia de esas de peli, que digo yo. Ella no está de acuerdo, probablemente. Lo que pasó con ese poema es que, inicialmente, Loreto le puso un vídeo que había encontrado en internet, ya ves, no nos esperábamos ese impacto. Luego fue un ‘boom’. En pocas horas se hizo muy viral, llegué a ser Trending Topic en Madrid y lo aluciné. Al mes, el autor del vídeo se hizo eco de que habíamos usado sus imágenes sin permiso y nos denunció. Por una parte lo entiendo, pero por otra no. Todo el mundo le decía que no lo hiciera, pero se empeñó y quitamos el vídeo. Luego la gente se volcó otra vez conmigo por redes. Pedí fotos de Madrid en Twitter y creo que recibí más de 1.000 en una noche. Montamos un vídeo muy casero, ya ves, no teníamos mucha idea y es el resultado que podemos encontrar hoy en Youtube, en el canal de Loreto. Es curioso también, porque hay mucha gente que cree que, tanto ‘Madrid es ella’, como ‘Después mañana’, son poemas de Loreto, pero no es así, entre nota y nota del móvil los escribí yo hace muchos años.

¿Qué poetas te han influido?

El poeta que más me ha marcado ha sido siempre Walt Whitman y su libro Hojas de Hierba.

¿Han sido la redes sociales un puente?

Lo han sido. Además uno muy importante que sigue siendo, vaya. Es la mejor forma que tengo para enseñar mis poemas a los lectores. Tenemos mucho que agradecerles, todos lo que estamos en este movimiento poético que se ha generado en España en los últimos años.

¿Crees que se corre el riesgo de que el número de seguidores sea más importante que la calidad literaria de los autores?

Sí, eso pasa mucho. Conozco editores que se fijan sólo en el número de seguidores. Por una parte lo entiendo, porque son empresas y vender libros es muy difícil en este país. Pero si partes con un público detrás, ya tienes la mitad del trabajo hecho. Algunos autores han pecado mucho de ello y por eso sacan libros a mansalva. El mercado se satura y el lector se agota, creo yo. En cuanto a la calidad literaria, pues también afecta y es una pena. Un ejemplo: no es lo mismo escribir un libro en 5 meses, que hacerlo en dos, tres u ocho años. A un libro hay que dedicarle muchas horas, mucho trabajo, no se trata solo de poner palabras sobre el papel, mandarlo a imprenta y vender. Yo por eso estoy tranquilo, porque me conozco y sé que no me va a pasar. En mi libro hay poemas que escribí hace 4,5 años. También creo que con los que he descartado podría escribir otro.

¿Es escribir el cicatrizante de ciertas heridas?

Lo es, para mí lo es. Escribir cura las heridas que no ha curado el tiempo. No hablo sólo sobre el amor, claro. Yo he tenido un pasado muy difícil y nunca me he visto tan reconciliado con él como cuando escribo.

¿Qué poetas clásicos y actuales recomendarías? ¿Qué poema te acompaña siempre?

Whitman, siempre. Actualmente, recomiendo mucho el libro de Oscar García Sierra, ‘Huston, yo soy el problema’, los libros de Batania Neorrabioso, Karim Chergui, Sara Bueno o Mónica Gae. Podría seguir la lista, pero creo que ahí hay suficiente poesía para un tiempo largo.

¿Cómo ves tu futuro a partir de ahora?

Pues este jueves estaré firmando y presentando en Granada, el viernes en Málaga, el sábado en Sevilla y el lunes tengo clase, a las 16:00. Luego me pasaré por Madrid, el 14 de Febrero, Zaragoza, Barcelona, Valladolid, Salamanca, Bilbao y Leganés. Eso es todo lo que sé decirte. Ah, y pronto tendré una sorpresa maravillosa para la gente de Latinoamérica.

¿Qué nos encontraremos mañana sábado en la Casa del Libro?

Un recital de poesía donde intentaré que el público se meta de lleno en mi historia, sentiremos y nos reiremos. Luego llegará la firma, que es un momento maravilloso, en donde nos abrazaremos y me quedaré sin ‘gracias’ que decir. Tengo muchas ganas porque ‘el sur’ es mi zona favorita de España, por todo lo que me transmite y además, adoro a su gente.

Después, mañana
Miguel Gane
Estaba loca, loca de remate,
y era guapa, guapa de cojones.
Y conocía a la luna,
y bailaba rock and roll frente al espejo,
y salía
y bebía
y no se acordaba de nada al día siguiente.
Estaba rota, tanto como un trapo,
y era dura, dura de roer,
y odiaba a los poetas,
y se ponía hasta el culo
y lloraba
y se corría
y no se acordaba de nada al día siguiente.
Dormía poco,
y tenía las ojeras más preciosas
que habían ignorado jamas.
Era la princesa de mi cuento,
la que follaba con extremo duro sonando de fondo
y se metía de todo, menos mis drogas.
Amaba,
era capaz de amar,
por encima de cualquier boca despeinada,
de cualquier trovador de mierda,
de cualquier basura literaría que le escribía,
era jodidamente perfecta,
y su único defecto era yo.
Sospecho que venía de otro mundo,
por eso de que nadie había logrado entenderla nunca,
aunque siempre era la que más gritaba
y que era inmortal
por eso de sus infinitas pecas,
y que me tenía calado,
y que sabía cosas sobre mi que nadie sabrá jamás.
Era la chica con la desearías pasar
el resto de vuestra vida.
Era la chica diez,
y le faltaban un par de veranos,
conmigo, digo,
y cada vez que me la encontraba por ahí,
me decía que no se acordaría de nada al día siguiente,
y aun así,
me iría a vivir con su olvido,
todos los días del resto de mi vida.