Modales

Este remix-remake-ocómosellame de la Macarena es una clara demostración del todo vale

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Los del río, autores de "La Macarena". EUROPA PRESS

La moda es cíclica, por suerte o por desgracia. Y yo me atrevería a decir que más bien por lo segundo. Los humanos, que osamos autoproclamarnos animales racionales y culmen y obra maestra de la evolución, nos repetimos. Que no digo yo que no seamos listos, no, pero que muy originales no somos.

Se preguntarán porqué digo esto. Les explico: En el principio todo era oscuridad. Perdonen, quizás esto sea remontarnos demasiado atrás en el tiempo. Empezaré asumiendo que conocen YouTube. Y asumiré también que conocen esa nueva función que les enlaza una canción con otra similar hasta (¿misteriosamente?) llevarles a escuchar la canción del momento. Un servidor, que quizás debería haber nacido un par de siglos atrás, se encontraba escuchando música clásica mientras estudiaba (nunca entenderé cómo puede uno estudiar mientras intenta no cantar una de Extremoduro, por ponerles un ejemplo) y me vi auditivamente sorprendido por un soniquete que me resultaba familiar y que claramente no correspondía a ninguna sinfonía de Beethoven: Era La Macarena. Pero (Dios nos pille confesados) está vez con Gente de Zona. Y como soy de natural curioso, decidí darle una oportunidad de escucharla entera… Y de ver el videoclip.

La Macarena fue un éxito mundial. Gentes de todas partes del globo bailaron su famosa coreografía, pero hace ya más de veinte años de esto. Y no, no es que me avergüence de Los del Rio, siento un profundo respeto por dos hombres que han llevado el nombre de Andalucía allende los mares. Lo de las camisas hawaianas quizás sobraba un poco, pero se lo paso; no obstante, lo que me produce vergüenza además de una profunda tristeza es la sociedad.

Este remix-remake-ocómosellame es una clara demostración del todo vale. Nada importa mientras sea vendible. Quizás exagere, pero no sería sincero conmigo mismo si no dijera que ya basta de prostituir al arte. Ya basta de hacer negocio sin escrúpulos. De utilizar cualquier medio con el mero fin de vender, reciclando estribillos e incluso canciones completas.

El problema quizás no sea del vendedor, sino del comprador. A lo mejor esto de las modas circulares sea una simple necesidad humana. Una forma barata de autocomplacencia, de hacernos recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que hubo una época dorada en la que fuimos felices. Y así nos va, como muertos vivientes hollywoodienses detrás de una alegría falsa y efímera; esclavos del nuevo producto que nos quieran vender, venga en el formato que venga… Aunque ni siquiera sea nuevo y se lo compráramos hace medio siglo.

Quizás es que el ser humano es un animal de costumbres. O que el nuevo baile de la Macarena me parece aún más difícil que el primero. Y como se ponga de moda, a ver quién es el guapo que dice que no se lo sabe.