El monzón agrava la crisis alimentaria en los campos rohingya

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Campo de refugiados de Kutupalong
Cox Baazar,Bangladesh . © Pedro Armestre/ Save the Children

Los más de 800.000 refugiados rohingya que vive en los campos de refugiados de Bangladés, la mitad de ellos niños y niñas, está sufriendo el comienzo de las fuertes lluvias del monzón. El campo de refugiados se ha convertido en un barrizal intransitable, con agua anegada que se mezcla con residuos fecales con el consiguiente problema de aparición de enfermedades como el cólera y el agravamiento de los problemas nutricionales de los 400.000 niños que viven en el campo.

Campo de refugiados de Kutupalong
© Pedro Armestre/ Save the Children

En total, más de 280.000 refugiados rohingya necesitan con urgencia asistencia alimentaria, entre ellos 145.000 niños menores de cinco años y más de 50.000 mujeres embarazadas y madres lactantes. Solo uno de cada 14 niños está recibiendo una dieta adecuada y el 12% sufre desnutrición.

La imagen que ofrece estos días el campo de refugiados es desoladora, con miles de casas columpiadas en las laderas y resistiendo a duras penas el empuje de los vientos y la fuerza de las lluvias. Los niños caminan desnudos sobre las aguas llenas de basura y los caminos por donde tienen que entrar la ayuda humanitaria están intransitables, a pesar de los esfuerzos contrarreloj de los organismos internacionales por adecuar la zona a la llegada del monzón.

En uno de los chamizos que está a punto de derrumbarse por los vientos y la intensidad de las lluvias vive Suleiman con su mujer Mariam y sus cuatro hijos de entre 8 años y 7 meses. Como el resto de familias, su alimentación es muy básica y apenas pueden hacer una comida al día. “El bebé tiene mucha debilidad y apenas tenemos ropa seca para vestirle”, cuenta su padre. En las últimas semanas, el monzón ha provocado en el campo de refugiados 3.500 corrimientos de tierra y el viento con la lluvia se ha llevado por delante más de 2.000 casas. La de Suleiman, hecha principalmente de bambú, apenas se tiene en pie. “Estamos asustados, no sabemos qué pasará si la casa no aguanta, no sabemos dónde ir”, se lamenta este hombre.

Save the Children señala la importancia de que la comunidad internacional intensifique y financie por completo la respuesta humanitaria antes de que llegue la peor temporada del monzón. También pide que se asigne más tierra en lugares seguros de Cox’s Bazar para reubicar a las familias en situación de mayor riesgo, como la de Suleiman, que viven en áreas propensas a inundaciones o deslizamientos de tierra.

Sobre Save the Children

Save the Children es la organización independiente líder en la defensa de los derechos de la infancia en todo el mundo. Trabaja en más de 120 países salvando vidas, proporcionando seguridad y protección a los niños y las niñas y defendiendo sus derechos en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

Save the Children ha estado respondiendo a la crisis de refugiados rohingya en Cox’s Bazar desde 2012. Tras la última llegada de casi 700.000 refugiados (en total en el campo viven 800.000), la ONG ha incrementado drásticamente sus operaciones, llegando a más de 637.000 refugiados rohingya con soporte alimenticio de primera necesidad, kits de higiene, artículos de uso doméstico y kits de refugio. Save the Children ha puesto en marcha además diez puestos de salud de emergencia, más de 500 letrinas, 30 pozos y casi 100 centros que apoyan el bienestar y aprendizaje de los niños en su lengua materna.