‘Muerte’ de Tim Burton en ‘La casa para niños peculiares de Miss Peregrine’

La producción de esta película está estimada en 110 millones de dólares, dinero que podría llegar a costarle recuperar

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Andalucía al Día, Miss Peregrine
El Hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Foto de Jay Maidment.

Burton parece no ser capaz de levantar cabeza desde su magnífico musical ‘Sweeney Todd’, que casi le otorga el Oscar a Johnny Deep en 2008. ‘Alicia en el país de las maravillas’ tuvo sus ocasionales virtudes, pero ya se empezaba notar su inestabilidad: ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, ‘Sombras tenebrosas’, ‘Frankenweenie’ o ‘Big Eyes’. Curioso que mientras mayor es el presupuesto que maneja, mayor suele ser el desastre, y en este caso no es para menos. Ahora ha tratado una historia basada en una novela juvenil con personajes sobrenaturales. Tiene todos los ingredientes para la adolescencia, incluida la trama previsible con protagonista sencillo que se convierte en héroe. El problema no es siquiera ese. Es la palpable incongruencia en todo el guión.

El abuelo (Terence Stamp) del chico protagonista, Jake (Asa Butterfield), muere aparentemente a manos de una criatura terrorífica. Jake va al psicólogo para aceptar que todo es mentira, y aparece la oportunidad de comprobar si las historias de su abuelo eran verdad. Así es como descubre el orfanato de Miss Peregrine (Eva Green) donde viven niños con capacidades extrañas, y el motivo por el que murió su abuelo – el misterio real de toda la trama. Ahora surgen los problemas. Se supone que estas personas viven en un bucle temporal creado por Miss Peregrine, donde cada día es el mismo y no envejecen.

Una cosa es no hacerse viejo y otra muy diferente que los años no pasen por la mente de esos personajes. Los niños, y Miss Peregrine, tendrían que ser casi 80 años más sabios y maduros. Algo que habría aportado muchísimas posibilidades a una trama en la que el protagonista se parece al abuelo con su edad. A partir de ahí, juegan con la linea temporal como le da la gana al guionista. Para cuando le viene bien a la historia, el tiempo es lineal, y cuando no usan la magia como les apetece. Te acaban montando un lío al final que tiras la toalla. Te da igual en qué año esté, a donde vaya o cómo lo haga.

Las rarezas resultan manidas en su presentación. No es tanto un problema el que sean viejas conocidas, sino de la poca importancia o impacto que se les da. ¿Una niña capaz de hacer que la naturaleza crezca en desmedida y crea una zanahoria gigante? ¿Un niño invisible y solo se te ocurre hacer el chiste del niño desnudo? ¿Una piroquinética que calienta una tetera? Es como si Tim Burton hubiese olvidado lo que significa ser macabro y encantador al mismo tiempo. Los actores hacen lo que puede con lo poco que tienen. A Eva Green se la llega a notar incluso incomoda ante las limitaciones, temblorosa en sus escenas. Samuel L. Jackson, villano principal, sabe pasárselo muy bien con cualquier traje. Eso ya es comúnmente conocido y no va a decepcionar a nadie con sus frases sarcásticas. Casi se puede esperar un “Te reto. Te reto dos veces, cabronazo”.

Solo se salva la esencia ‘Burtiana’ en una escena con el personaje de Enoch (Finlay MacMillan), capaz de dar vida a cualquier cosa introduciéndole un corazón en el pecho, en la que dos muñecos tétricos se pelean a muerte encima de un escritorio. Eso, y alguna escena proyectando las sombras de las criaturas. El resto es casi tan azucarado y colorista como Alicia, pero tan superficial y poco mágico que no termina de despertar emoción alguna o interés. Las dos horas de película te mantienen atento en el inicio – la primera media hora –, luego va cayendo cuesta bajo y sin frenos hasta lo absurdo. Sin entrar en detalles para los aventurados a verla, espero que alguien encuentre sentido a la ‘estrategia’ de los niños en la batalla final, que no tiene ni pies ni cabeza. El niño invisible podría haber resuelto todo el enrevesado plan… estén atentos. Y con tristeza digo, que esta película no es más que otra manzana podrida en la que Burton parece patalear por volver a ser el que era, sin mayor resultado que un cate en el trasero. Tiemblo de horror con lo que nos espera a todos cuando se estrene ‘Bettlejuice 2’.