Necesario consentimiento

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Foto Europa Press

Hay una sospecha en el aire: debe haber algún virus desconocido, y además sin investigar, en los sillones ministeriales que hace disminuir el nivel de intelilgencia de los que lo ocupan. Bueno, no en todos los sillones ministeriales, pero algunos parecen arrastrar ese sino.

Las últimas “ocurrencias” de la Sra. Calvo Poyato, doña Carmen, nos hace sospechar que uno de los sillones afectados por el virus reductor del intelecto, debe ser el de la Vicepresidencia, al menos ya es el segundo caso seguido que se dá. Ambos sillones han sido ocupados por dos señoras con un curriculum escolar impecable y en ambos casos el resultado no ha sido el esperado. En el caso anterior, el de la Sra. Sáenz de Santamaría, los dos encargos que le hizo su jefe, dieron como resultado nada, mejor dicho, el segundo dejar un marrón de los gordos a los que han llegado. En este caso, en el de la Sra. Calvo Poyato, ha hablado dos veces y… ¡zurrapazo!. A no ser que nos tomemos un poco a broma lo que ha dicho.

Porque que toda una señora con la fama de buena docente universitaria, su impecable trayectoria como constitucionalista y su buen hacer jurídico, al menos hasta el momento, parece que lo que pretende es tomarnos el pelo. Tal vez sea que el humor inglés no lo entendemos muy bien en el suelo hispano, tal vez el humor de la Sra. Calvo sea demasiado agudo para nuestras cortas entendederas. Porque eso de querer reducir el acto sexual, a un contrato civil o con tintes de salva conducto para evitar la vía penal, es que no cuela. Y dicho sea, sin intención de molestar, no se le ven trazas de humor por ningún lado.

Surgen algunas dudas: ¿El contrato debe ser para ambas partes? ¿También debe consentir el hombre? ¿O no es necesario?. Porque si se considera que no es necesario, es que se da por supuesto que el culpable per natura es siempre el hombre, que es malo por naturaleza, que el comportamiento del hombre es criminalizado por adelantado por la Sra. Calvo Poyato. En el caso de las parejas homosexuales ¿también debe expresarse por escrito el consentimiento? (Lo decimos porque las estadísticas de malos tratos entre parejas del mismo sexo no se publican ya que parece que no es políticamente correcto). Otra cuestión: en el caso de relaciones normales (que nadie entienda la expresión como homófoba, por favor), entre parejas estables y donde haya armonía ¿también será preciso el contrato firmado? Sabemos de la extensa formación jurídica de la Sra Calvo, por eso lo del consentimiento expreso, nos gustaría que lo aclarara. Porque lo de expreso según la RAE es 1. adj. Claro, patente, especificado, O sea, que para que reúnan esas notas, lo mejor es que sea por escrito.

Con estos planteamientos cada vez va a ser más dificil mantener relaciones sexuales, porque ¿la firma del documento debe ser refrendada por un notario y que conste en un registro oficial?. Cada vez están poniendo más duro eso del sexo, con lo sencillo y gratificante que es ahora, en la inmensa mayoría de los casos. Cuando haya que recoger firmas, pasarlo a notario, registrarlo en oficina pública y demás, se le han pasado las ganas a los dos implicados. Luego vendrán los estrés, la falta de entendimiento, las incomprensiones… y la bajada de natalidad que todo hay que decirlo. Las relaciones entre las parejas son mucho más normales de lo que presupone la Sra. Ministra, ¡salvo casos patólógicos, claro!

Ano ser que la Sra. Calvo quiere pasar por fin por algún sillón oficial dejando huella, porque en los que ha estado hasta el momento, su gestión ha sido de lo más plano y anodino. Como dice el refrán: que hablen de mí aunque sea mal. O quizás que los sillones ministeriales tienen algún virus, insistimos, que origina las tonterías que se dicen y se hacen algunas veces.

Punto y aparte: la cuestión de la reforma constitucional. La lectura del titular daba esperanzas y hasta alegría. ¡Por fin parece que se han dado cuenta!, dijeron algunos de los avispados lectores. ¡Será que se pretende cambiar la forma de estado!, llegaron a pensar (por cierto que don Felipe, el ordinal no lo recordamos, perdió una oportunidad de oro para legitimar una monarquía, ya lo dijimos en su día, impuesta por un dictador. Ahora es simplemente un heredero de los designios del dictador, igual que lo fué su padre), tal vez se traten lo de las garantías de derechos, continuaron pensando los sesudos lectores, la reforma de la justicia, la eliminación de insultantes pagas vitalicias, la organización territorial, la desaparición de las diputaciones… ¡cosillas de importancia menor!.

Pero no, la consulta a la RAE de la Sr. Ministra, doña Carmen, es para que se incluya el género femenino, lo que la “clase” política, en un alarde de creatividad vacía de contenido, denomina como lenguaje inclusivo (¡toma ya palabros!) también en el texto constitucional (diputado-diputada, ciudadanos-ciudadanas… con sus correspondientes articulos determinantes).

Menos mal que, al menos hasta el momento, la Academia Española de la Lengua, aunque le pese a algunas personas, sigue siendo independiente y no está bajo el mandato de ningún gobierno. Esperemos que continúe así durante mucho tiempo por el bien de nuestro idioma.
Porque mire usted Sra. Ministra, barbaridades gramaticales, semánticas y léxicas las mínimas, si es posible ninguna.

PD: Que nadie se confunda, en absoluto soy un machista, simplemente que las cosas son como son y no según el capricho del político oportunista de turno.