Ni J Y MEDIO de respeto

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Hay veces que las cosas caen por su peso y por mucho que alguien se cambie de chaqueta, el tiempo pone a cada cual en el lugar que le corresponde. Eso debe haberle pasado al presentador (?) o tal vez empresario televisivo, Juan y Medio.

En estos días saltaba una noticia destacada y sorprendente en las redes: https://cadenaser.com/ser/2020/04/01/television/1585729183_454934.html

El enlace lleva directamente a unas manifestaciones, de apoyo del citado Amancio Ortega con motivo de su cumpleaños, realizadas para más INRI durante la emisión del programa que tiene este individuo. Aplaude Juan y Medio la “espontánea muestra de apoyo” mostrada por un buen número de ambulancias. Hombre, al menos lo de espontánea sobra, eso debía estar atado y muy bien atado como a Juan y Medio le gustaría decir.

Detalles aparte, hay algo que no es de recibo en una persona que utiliza un medio tan potente como la televisión que además es pagada por los ciudadanos, con dinero de todos los ciudadanos y, en buena lógica, de todas las ideologías. (Bien es verdad que Canal Sur cada vez tiene menos audiencia, y el programa del susodicho lleva en caída libre desde hace ya muchos, muchos meses).

Aún menos es de recibo que el citado J. y M. se permita insultar de forma grosera a los que no coinciden con él en las alabanzas al gallego Amancio Ortega, caudillo adorado al parecer por el presentador de la tele andaluza. Eso de satanizar a los que no comparten las ideas de uno, por muy presentador televisivo que se sea, no está nada bien. A pesar de todo no es cosa de caer en la trampa que pretende el renombrado Juan y Medio: no es cuestión de insultarlo, no se debe caer tan bajo; los insultos son para gente estrecha de mente, con pocos argumentos y menos inteligencia. Esto no quiere decir que Juan y Medio no pueda felicitar a Amancio Ortega cada vez que le apetezca, pero al menos que se limpie un poco la lengua y no le rebose de baba… y si de paso tiene algo de educación, civismo y respeto hacia los que no piensan como él, miel sobre hojuelas. Eso sí, que no lo haga con el dinero de los ciudadanos.

Por cierto, no estaría nada mal que don Juan y Medio, autoproclamado una y otra vez ejemplo a seguir y procónsul de sabiduría bizarra, dijera cuánto cuesta a los andaluces cada programa que grava su empresa para Canal Sur, la televisión que se paga con los impuestos de todos los andaluces. Un programa por cierto en el que la cicatería llega a extremos de “agradecer” las merendolas que llevan los espectadores para el equipo que lo realiza. ¿Cabe más tacañería?

El que firma este argumentario es uno de los que no coincide con Amancio Ortega, mejor dicho, con su política de “donaciones altruistas”. Espero, aunque me importa un bledo, que no la tome conmigo el citado J y M. De todas formas, y aunque le den ardores a Juan y Medio, voy a exponer las razones por las que creo que Amancio Ortega de altruista tiene muy poco, o nada.

La primera razón es que, si lo hace por motivos morales, que permítaseme lo dude mucho, debería seguir los consejos y orientaciones que hace alguien que tiene autoridad moral: el Papa actual. El pontífice romano dice que deben pagarse salarios dignos a los trabajadores. Y por supuesto que Amancio Ortega en ese apartado deja mucho que desear. No es necesario recordar donde se ubican sus factorías, ni las condiciones higiénicas y de salubridad que tienen esos centros de trabajo, ni por supuesto las edades de muchos de los que laboran en esas fábricas… mejor dejar aquí este apartado. Nadie pone en duda que Amancio Ortega sea muy “caritativo” pero mejor sería que, siguiendo las indicaciones del Papa Francisco pagara salarios justos, lo demás es explotación.

Hay una segunda razón y es la que se debe dar a todos los patriotas de boquilla, como Amancio Ortega: no estaría mal que domiciliara sus empresas en España, como miles de honrados empresarios españoles, y no, como las tiene actualmente, en otro país para pagar menos impuestos. El empresario gallego tiene su sede social, o sea la de todas sus empresas, en un país donde paga algo así como un 70% menos que en España. Eso sí, las tiendas en España, para vender caro. Si de lo que se ahorra por radicar sus empresas en un casi “paraíso fiscal”, dedica algo, que además le desgrava en la declaración de la renta, a hacer “obras de caridad”, resulta que comparativamente, el Sr. Ortega aporta menos al erario público español que un jubilado con 1.500 euros de pensión. ¡Hagan números! No es ético, por mucho que sea legal, toda la arquitectura económica que ha montado este empresario gallego para pagar menos impuestos. ¡Encima hay muchos que lo consideran un héroe y un generoso altruista! (J y M, por ejemplo). De seguir así, dentro de poco pedirán que se le conceda la santidad antes de su muerte. Viene muy bien aplicar a este asunto el dicho popular: el movimiento se demuestra andando.

No es cuestión de cansar a la persona que tenga que hacerle el resumen a Juan y Medio para que diga otra de sus “inteligentes frases lapidarias”. Mire usted Juan y Medio, Amancio Ortega, su admirado caudillo, tal vez podría ser un caritativo cristiano preconciliar, eso sólo lo saben él y su confesor, si lo hubiere, pero de lo que no hay duda es de que es un ciudadano poco ejemplar.

Debería usted, Sr Juan y Medio, disculparse por insultar a los que no coincidimos con usted en la admiración hacia el Sr Ortega, al menos no quedaría como lo que es y no puede disimular… y, de paso, no olvide decirnos lo que cuesta cada programa de los que su empresa hace de lunes a viernes en Canal Sur, por aquello de la transparencia sobre todo.