No nos pongamos nerviosos

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Iván Olmos, presidente del club Debate de Compostela y mejor orador en el Modelo de Naciones Unidas de Oviedo Ovimun 2015 | @OlmosFerreiro

Pues resulta que solo llevamos seis días de campaña electoral y ya parece que siempre ha estado ahí. La información y la propaganda electoral nos rodea por doquier. Periódicos, emisoras de radio, mítines multitudinarios (o no tanto), spots, carteles, redes sociales y televisión. Sobre todo televisión. Pues vivimos un tiempo en el que los partidos políticos se han dado cuenta (¡por fin!) de que el gran medio de comunicación de la segunda mitad del siglo XX constituye la principal herramienta de producción ideológica.

Eso sí. Ante tal asedio informativo y propagandístico, no nos pongamos nerviosos, que diría uno de los candidatos. Afortunadamente disponemos de variados enfoques en todo ese universo informativo. Y esta realidad junto con la situación de excepción que, sin duda, vivimos en la política española, no ha hecho otra cosa sino fomentar el pensamiento crítico entre la ciudadanía. El debate electoral del pasado lunes ha sido seguido por más de 9 millones de personas (casi un 50% de share). Y esto sumado a los anteriores debates organizados por Salvados, El País o incluso la Universidad Carlos III de Madrid constituye un escenario nunca visto hasta el momento.

No podemos sino sentirnos orgullosos como ciudadanos y ciudadanas, pues somos nosotros los artífices de este cambio de paradigma en la política española. Hemos tenido la suerte de haber vivido uno de los más espectaculares enfrentamientos dialécticos desde la Transición. Un evento que solo ha sido manchado por la imperdonable ausencia de uno de los candidatos a la Presidencia: Mariano Rajoy, el jefe supremo del club de la tautología en el que la primera regla es la que va primero y en el que los vecinos y el alcalde mantienen una relación que es la relación que mantienen. Con todo, su sustituta hizo un digno papel, reivindicando su argumentario y haciendo olvidar por momentos que ella no es la candidata. ¿O sí?

Anyway, el que se ha hecho olvidar a sí mismo fue un Pdro Snchz que no ha sabido diferenciar un plató de un polideportivo plagado de militantes socialistas. No ha sido capaz de entender que los públicos son diferentes y que debemos adecuar el mensaje a nuestros receptores. Incluso ha bailado sobre la fina línea que separa la decorosa e inteligente refutación de la burla sutil. Ha minusvalorado a dos rivales que se crecen ante la falta de contenido de su discurso, pues ambos aspiran a ocupar parte de su espacio político.

Y en medio de todo este panorama, el que no tenía nada que perder, el inglés que subió una colina pero bajó una montaña en las encuestas, resultó ser el que más ha sabido aprovecharse de las debilidades de sus contrincantes. Sin minusvalorar al que mientras Iglesias bajaba ha sabido subir. La pregunta es: ¿acabará Rivera bajando por la colina?. Supongo que lo sabremos el 20D.

Lo que queda claro es que por fin las estrategias comunicativas comienzan a encontrar su hueco en la política española y empiezan a comprender que los medios de comunicación son la productora de ideología por excelencia en esta sociedad de la información. Así que, sigamos atentos al panorama, y no nos pongamos nerviosos, que esta campaña todavía puede dar mucho de sí.